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LOS ELEMENTOS TÓXICOS QUE TOMAMOS CADA DÍA.

No es un tema que tenga que obsesionarnos, pero en mi opinión, tampoco tenemos que ignorarlo. Tod@s estamos expuestos a una serie de sustancias quím

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No es un tema que tenga que obsesionarnos, pero en mi opinión, tampoco tenemos que ignorarlo. Tod@s estamos expuestos a una serie de sustancias químicas que interfieren en el correcto funcionamiento del organismo humano, algunas de ellas están presentes en muestras analizadas de cerca del 100% de las personas, no en todo el planeta claro, sino en la zona donde se hicieron los estudios. Les podemos llamar sin equivocarnos, sustancias tóxicas. Me sorprende lo poco que la gente sabe estas cosas, es por ello que he querido hacer un post hablando de aquellas sustancias que con más facilidad adquirimos, porque forman parte de los objetos que nos rodean, de los alimentos, del agua potable, del aire de las grandes ciudades. Lo que más me motiva a escribir sobre el tema, es que muchos de esos productos son evitables solamente con saber dónde se encuentran, lo que es imposible es evitarlos todos. Creo que, basándome en los datos científicos que prueban sus efectos, este es un post que si llega a la gente, puede evitar bastantes problemas de salud. Toda contribución o experiencia personal es bienvenida.  Voy a empezar hablando de aquellos plásticos que se sabe que tienen efectos negativos sobre la salud.
Latas de metal. Todas aquellas latas que están hechas de aluminio o de hojalata (que no es otra cosa que acero rodeado por una fina capa de estaño) por ejemplo latas de refrescos, cerveza, conservas como el atún o las sardinas, botes de tomate frito, y un largo etc. Todas ellas se oxidarían con mucha facilidad, y el contenido del alimento reaccionaría con el metal (tanto el aluminio como el estaño son tóxicos) si no fuera porque están recubiertas por dentro de ‘resina epoxi’ un plástico que separa el alimento del metal. Aquí podéis ver un video donde explica cómo se fabrican las latas:

Uno de los químicos que forman la estructura de ese recubrimiento de resina epoxi es el llamado bisfenol-A (sus siglas son BPA en inglés). Un producto del que os voy a dar información detallada. Hasta tal punto preocupa su efecto negativo en la salud, que en Japón se ha sustituido el recubrimiento por otro de poliéster donde no hay bisfenol-A, en todas las latas. Todos los estudios indican que toda la población está expuesta hoy en día, y se puede encontrar en diferentes cantidades en distintos partes del cuerpo como sangre, orina y órganos y tejidos. Aquí se extraen conclusiones después de juntar datos de más de 80 estudios:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2920080/
Voy a contaros más sobre este componente al que estamos expuestos tod@s:

Está considerado como un disruptor endocrino es decir, una molécula que se parece a algunas hormonas naturales de nuestro cuerpo y produce efectos al interferir con ellas, ya sea imitándolas o inhibiéndolas. En este caso, es un imitador de los estrógenos (hormonas sexuales femeninas). Los que más padecen los efectos de la exposición son los bebés, que lo adquieren a través del cordón umbilical y luego la leche materna. En hombres reduce los niveles de esperma, testosterona y fertilidad, es decir, induce feminización. En mujeres, disminuye el número de ovocitos y la calidad de los mismos, induce la aparición de ovarios poliquísticos, abortos y partos prematuros. A nivel cerebral, altera la diferenciación neuronal, sistemas mediados por glutamina y dopamina, modifica la distribución de receptores estrogénicos. Modifica en ratas la conducta materna hacia las crías (les presta menos atención) y aumenta la feminización de los machos. En los humanos, aumenta la agresividad, susceptibilidad a las adicciones, y la pérdida de la memoria. Influye en distintas enfermedades cardíacas, hipertensión, aumenta los lípidos en la sangre, el sobrepeso, la lipogénesis. Favorece la aparición de diabetes mellitus tipo II, la resistencia a la insulina y el número de adipocitos. Además de imitar a los estrógenos, compite con las hormonas tiroideas, disminuyendo su efecto (un caso de hipotiroidismo) hasta tal punto que puede impedir la metamorfosis en ranas (este proceso lo controlan las hormonas tiroideas) y también le afecta a roedores. Aumenta la cantidad de linfocitos T y de citoquinas, lo que significa, mayor probabilidad de alergias (asma etc). Al convertirse en el cuerpo en una ortoquinona (otro químico) forma enlaces con el ADN, con efectos mutagénicos y teratogénicos. Por los primeros, es capaz de favorecer el cáncer de próstata y la reducción del epidídimo (el conducto que lleva el esperma desde los testículos). Por su efecto estrogénico, provoca mayor crecimiento mamario, con mayor susceptibilidad al cáncer de mama.

Información más detallada la tenéis aquí:
http://en.wikipedia.org/wiki/Bisphenol_A
http://carlosdeprada.wordpress.com/toxicos-y-salud/sustancias-conflictivas/bisfenol-a/
Deciros que el bisfenol A es la estructura básica de un plástico llamado policarbonato. Este plástico, repito, hecho de bisfenol A, compone cosas tan dispares como biberones, bidones y garrafas de agua mineral, CD y DVD, carcasas de multitud de componentes electrónicos y electrodomésticos, dispositivos médicos y dentales, sellantes, cristales a prueba de balas, escudos de los policías antidisturbios, etc.
EL BPA se ha encontrado que pasa desde el plástico de la botella al agua, y que beber agua de estas botellas aumenta los niveles de metabolitos del BPA en la orina.
http://www.hsph.harvard.edu/news/press-releases/bpa-chemical-plastics-leach-polycarbonate-drinking-bottles-humans/
Deciros que muchísimos juguetes ‘resistentes’ para niños pequeños también están hechos de policarbonato. El contacto con la saliva es una fuente más de este componente, por si ya fueran pocas. Terminaré con su presencia en el PVC, donde actúa como antioxidante e inhibidor de la polimerización, entre las cadenas de policloruro de vinilo (PVC). Los suelos de PVC son también fuente de bisfenol A.
En 2003 se produjeron más de 2 millones de toneladas de BPA.
Los ftalatos. No he querido decir aquí un producto específico, porque si pretendiéramos evitar los ftalatos a día de hoy, tendríamos que irnos a otro planeta. No obstante, saber la gran cantidad de lugares donde se encuentran, nos puede permitir evitar muchos de ellos, aunque otros no por desgracia. Los ftalatos son una familia de sustancias químicas relacionadas, que se utilizan como ‘plastificantes’, es decir, aportan a los polímeros plásticos su consistencia, flexibilidad, textura y propiedades. Aquí tenéis buena información:
http://www.chemicalbodyburden.org/spanish/s_cs_phthalate.htm
http://carlosdeprada.wordpress.com/toxicos-y-salud/sustancias-conflictivas/ftalatos/
En este artículo se puede ver como la cantidad de ftalatos en la población, en vez de disminuir, de hecho crece cada vez más. Su mayor vía de entrada, los alimentos.

La mayor cantidad de ftalatos pertenece sin duda a aquello que esté hecho de PVC flexible. Pero en verdad, están en casi todo aquello que tiene una textura sedosa, o una cierta viscosidad. Se encuentran en perfumería como disolventes, en esmaltes de uñas, adhesivos, pinturas, juguetes, suelos de PVC, etc… Del 20 al 50% del peso total de muchos juguetes infantiles de plástico pueden ser solamente ftalatos. Pero el ganador en cuanto a peso de ftalatos son los juguetes sexuales, que parecen ser verdaderos ‘vertederos químicos’: muchos de ellos contienen entre un 40 y un 80% del peso total en ftalatos, lo que los hace flexibles y les da suavidad, pero que también incluyen grandes cantidades de metales pesados, muy por encima de los límites permitidos (incluyendo zinc, plomo, estaño, bario o cadmio) y una serie de componentes que no deberían estar en contacto humano, como queroseno, aguarrás, biodiésel, aceite automotriz, etc.
Hay ftalatos en los recubrimientos de las tuberías de agua potable. Otro lugar está en las cápsulas de una gran cantidad de fármacos. En muchos alimentos, se encuentran por migrar desde sus embalajes al interior de la comida. Particularmente, los zumos con embalajes de plástico tienen concentraciones altas.
Un estudio búlgaro de 2008 probó que en casas de niños con asma había más proporción de ftalatos que en los sanos. Los bebés son los que más ftalatos reciben, por medio de champús, lociones para el pelo, juguetes… Incluso, los neonatos reciben en las incubadoras cinco veces el nivel admisible según la FDA.
Sorprendentemente, los ftalatos y especialmente el DEHP, el más abundante en nuestros cuerpos, es también (como el bisfenol A) un imitador estrogénico. Estos efectos se han visto en un estudio, donde se vio que mayores concentraciones de ftalatos disminuyen la distancia ano-genital, el tamaño del pene, así como la bajada de los testículos al escroto (esto se conoce como criptorquidia).
Se sospecha que el PET, el principal plástico de las botellas de agua y refrescos con gas, también lleva algo de ftalatos, porque el proceso de reciclaje no los elimina al 100%. Si os fijáis en las botellas de agua, veréis que pone que no las expongáis a luz solar. Esto es porque tiene hasta un 30% de aditivos en su contenido, antioxidantes y lubricantes, que le dan su apariencia transparente. Pueden pasar al agua en contacto con la luz solar o en caso de usarse varias veces, y darle un típico ‘sabor a plástico’.
No quiero hacer esto ya más largo. Haré una lista de todo aquello que, en base a la información aquí expuesta (solamente bisfenol-A y ftalatos) usted podría decidirse a evitar si quiere recibir menos de estos componentes:

– LATAS METÁLICAS DE REFRESCOS, CERVEZA, CONSERVAS DE ATÚN, SARDINAS, MEJILLONES, LATAS DE TOMATE FRITO, VERDURAS Y PLATOS ENLATADOS (LA ALTERNATIVA MEJOR ES EL VIDRIO).
– GARRAFAS DE AGUA HECHAS DE POLICARBONATO (MARCADO CON UN 7, SI LO MARCA).
– PARA LOS NIÑOS, BIBERONES DE PLÁSTICO, JUGUETES DE PLÁSTICO, CHAMPÚS Y LOCIONES CON FTALATOS, BOTELLAS DE AGUA.
– BOTELLAS DE AGUA, INCLUSO LAS MÁS HABITUALES DE PET.
– BOTELLAS DE ACEITE Y DE VINAGRE DE PLÁSTICO.
– ESMALTES DE UÑAS, PERFUMES CON FTALATOS, JUGUETES SEXUALES.
– ALIMENTOS CON EMBALAJES DE PLÁSTICO, EN GENERAL.
– RECIPIENTES DE POLIESTIRENO PARA BEBIDAS O COMIDAS CALIENTES: LOS TÍPICOS VASOS DE CAFÉ, LOS ENVOLTORIOS DE LOCALES DE COMIDA RÁPIDA QUE SE CIERRAN TIPO ‘ALMEJA’ ETC.

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