Jesús pudo no ser la única víctima de Judas

Exactamente cuánto la Biblia se interseca con la historia real ha sido materia de debate por mucho tiempo —y sigue siendo un asunto polémico sin res

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Exactamente cuánto la Biblia se interseca con la historia real ha sido materia de debate por mucho tiempo —y sigue siendo un asunto polémico sin respuestas fáciles. Aún así, echar un vistazo a esa intersección no deja de ser interesante. Por ejemplo, Judas Iscariote pudo ser miembro de una antigua orden de asesinos. judas sicarii - Jesús pudo no ser la única víctima de Judas Los nombres de los 12 apóstoles eran tan comunes en sus días como lo son hoy. Judas era el hijo de Simón Iscariote, lo que ha llevado a algunos a confundirlo con el Simón apóstol —renombrado por Jesús: Pedro (Mr 3:16). El que el nombre de Judas sea acompañado por ‘Iscariote’ es de suma importancia. Iscariote no es solo un apellido, o el nombre de un ‘clan’, sino que marca a su portador como un sicario. Este nombre proviene de la sica, puñal o daga pequeña, fácilmente ocultable en los pliegues de la toga o bajo la capa. Literalmente sicarius significa ‘hombre-daga’. El término sicarius se aplicó, por analogía empleada por los invasores romanos, a los defensores judíos (o a los insurrectos) que procuraron expulsar a los romanos y a sus partidarios de Judea. El grupo de los sicarios era conocido por ser el más violento de entre los judíos, pues cometían a menudo asesinatos y ataques contra las autoridades romanas. El historiador Flavio Josefo, quien vivió en la primera mitad del siglo primero después de Cristo, escribió acerca de las tácticas sicarias. «Vistiendo largas togas y portando pequeñas dagas llamadas ‘sicas’, ellos esperaban hasta que un oficial romano caminara entre la multitud para escabullirse, acercarse y apuñalar al oficial, para luego perderse entre la gente y esconder el arma utilizada para el asesinato». Esta orden de asesinos, símbolo de la resistencia a la ocupación, era muy exitosa en instalar el terror entre la población gobernante. Incluso fueron tras los colaboradores locales que trabajaban para el régimen romano. Sin embargo, de acuerdo a los historiadores, no estuvieron en se cenit hasta el año 70 d.C. Por lo tanto, si el Judas bíblico representó un personaje histórico real, la noción que fuera un Iscariote se mantiene en las sombras de la teoría. Muchos eruditos apuntan a que el principal problema de ubicar a Judas como miembro de los sicarios es que para entonces (principios de la década de los 30′s) no existía dicho movimiento como tal. El grupo de asesinos se formaría en la década de los 50′s o 60′s en periodos de Félix y Albinus. El probable origen de la etimología vendría del hebreo איש־קריות, Κ-Qrîyôth, ‘hombre de Kerioth’, que es el nombre un pueblo de Judea. El aceptar a Judas como un sicario, aún si solo se trata de una figura literaria, le da cierto tinte político a su traición sobre el nazareno. No solo estaría traicionando a su amigo, sino también a su gente y reforzando la autoridad romana. Por el contrario, otros —y siempre manteniéndonos en el campo teórico— sostienen que Jesús habría decepcionado a Judas en su papel de Mesías guerrero que se levantaría en armas y expulsaría a los romanos, y que esto lo habría llevado a traicionarlo para provocar alguna reacción violenta. En el año 2006, una lectura menos violenta y más positiva de Judas vio la luz cuando se publicó la traducción del Evangelio de Judas, un texto gnóstico que data posiblemente del siglo II. Según este texto, el propio Jesucristo pidió a Judas que lo traicionara y éste cumplió la orden como supremo acto de obediencia. wpsf img - Jesús pudo no ser la única víctima de Judas

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