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Expedientes X rusos: El cementerio del demonio

Durante el periodo que el telón de acero permaneció activo, muchos de los extraños lugares a lo largo y ancho de la antigua U.R.S.S. donde ocurrían

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Durante el periodo que el telón de acero permaneció activo, muchos de los extraños lugares a lo largo y ancho de la antigua U.R.S.S. donde ocurrían sucesos extraños permanecieron ignotos para el resto del mundo. Fue a la caída de este, cuando se empezó a recuperar la memoria de estos lugares y a emprender expediciones en su busca.
Uno de esos lugares es un lugar llano y extenso que provoca sobre quien osa adentrarse en sus fauces una serie de síntomas que van desde vómitos, dolores por todo el cuerpo, o también un agudo dolor de muelas, no pudiendo permanecer en el territorio por un periodo prolongado de tiempo.
Pero ahondemos un poco más en su historia…

El lugar se halla en el territorio de Krasnoyarsk krai, designación administrativa rusa para un área geográfica, en los alrededores del poblado de Kezhma. Un lugar donde los pastores no desean ir. Dicen que este claro mata a los animales que deambulan por el lugar. La primera vez que los medios soviéticos prestaron atención a este sitio fue antes de la segunda guerra mundial, en un artículo del periódico Sovetskoye Priangarye.
En mayo de 1991, el científico ruso Alexander Rempel* y la Asociación Ufológica de Vladivostok, con Nikita Tomin, como líder de la misma, emprendieron una expedición para hallar el lugar. Se dice que era en la precisa zona de la taiga donde en 1908 explotó el objeto de Tunguska. 

Según los expedicionarios, se encuentra no muy lejos del río Kova, afluente izquierdo del gran río Angará. Los ufólogos de Vladivostok conocían la existencia del cementerio del demonio y sabían que los animales que deambulaban por la zona no podían abandonarla jamás, ya que fuerzas invisibles los atrapaban y finalmente morían, como si se quemaran desde dentro. Cuando un ser humano se acerca al área, sufre –como digo– un extraño dolor en todo el cuerpo, vómitos, o también un agudo dolor de muelas, debiendo abandonarlo inmediatamente. 
Antes de la política soviética de colectivización forzada de los años treinta, los pobladores de la zona conocían perfectamente el lugar y los efectos que este producía. Desgraciadamente durante la época de la dictadura de Stalin se procedió a destruir una innumerable cantidad de poblados diseminados por toda la Taiga, haciendo que poco a poco ese conocimiento se fuera perdiendo hasta caer irremediablemente en el oscuro pozo del olvido. El único resquicio físico que quedó del lugar fue una serie de símbolos de aviso inscritos en la corteza de sus árboles, advirtiendo a los visitantes de los peligros a los que se verían expuestos si decidían atravesar aquel umbral. 

“Después de caminar dos kilómetros en esa dirección –comentó Tomin– nos encontramos con una extraña estructura, en parte derrumbada, situada justo en el arroyo. El examen mostró que se trataba de un antiguo molino de agua. Junto a él, en la nieve, encontramos varios clavos forjados típicos de comienzos del pasado siglo XX. También encontramos un par de clavos contemporáneos, pero estaban bastante viejos, obviamente, alguien trató de reparar el molino hace unos 30-50 años.
Parecía extraño desde el pueblo más cercano, situado a cinco o seis kilómetros de distancia. El molino fue construido en la espesura del bosque. Probablemente, la gente que vivía aquí pensaron que era un lugar apropiado para su construcción. Dejamos el molino y comenzamos a movernos quebrada hacia arriba. Mirábamos de cerca los árboles nevados, tratando de encontrar una respuesta a un enigma casi 100 años de edad. Sin embargo, solo el sombrío silencio de la taiga era nuestro compañero. ”
Al alcanzar la zona no vieron animales ni pájaros dentro del área delimitada. Según las leyendas, el cementerio del demonio no debería tener ningún tipo de vegetación, pero ellos sí vieron algunas plantas de aspecto mutante. El grupo de Rempel también se abstuvo de ingresar al lugar propiamente dicho. Sobre el claro, observaron una sustancia muy extraña, fantasmagórica, similar a la niebla que no vieron en otras zonas aledañas. Sus instrumentos y herramientas también se vieron afectados de manera negativa.

Hay que señalar que la citada expedición había tenido conocimiento del lugar gracias al boletín soviético Tainy XX Veka (Misterios del siglo XX), Moscú, 1990.
Luego encontrarían también un artículo titulado «Mystery of the Devil’s Cemetery» (El misterio del cementerio del demonio) en el periódicoKomsomol’skaya Pravda, del 15 de noviembre de 1987. El autor de este artículo, N. Savelyev, al principio dudaba que el meteorito de Tunguska pudiera encontrarse a unos cuatrocientos kilómetros de la explosión. Los investigadores soviéticos creían que el objeto estaba en el valle del río Kova. Luego, Savelyev comenzó a leer recopilaciones de notas y materiales del grupo de investigación de Tunguska de la estación hidroeléctrica de Bogunchansky y cambió de opinión.

Savelyev leyó testimonios fascinantes de los habitantes del valle del río Kova. Uno de ellos menciona la descripción que dio un cazador cuando visitó el cementerio del demonio antes de la segunda guerra mundial. El claro que descubrió era circular, de unos doscientos metros de diámetro; el cazador estaba aterrorizado. El suelo no tenía vegetación y había huesos y cadáveres de animales y aves. Las ramas que colgaban de los árboles sobre el claro estaban chamuscadas, como quemadas por el fuego. Los perros del cazador, después de pasar un corto tiempo en el claro, se negaron a comer y se debilitaron.

Los miembros del grupo de investigación de Tunguska de la estación hidroeléctrica de Bogunchansky habían organizado una expedición propia en 1984. Se dirigieron hacia el lago Deshembinsky, sobre el que algunos ancianos contaban historias increíbles. Según ellos, antes de la segunda guerra mundial, los hombres mayores iban al lago, pasaban un mes allí en verano y regresaban diez años más jóvenes. La expedición del club se llevó a cabo en marzo, ya que estaban muy ocupados para ir en verano. Fue un viaje muy difícil y tuvieron que atravesar la nieve, árboles caídos y muchos otros obstáculos. Pero lograron encontrar el lago y tomaron muestras, que se enviaron al centro de investigación del lugar y revelaron que el lago era único por las cualidades curativas del agua.
El jefe del club de investigación, Pavel Smirnov, un avezado explorador de taigas y agrimensor profesional, estaba decidido a encontrar el cementerio del demonio. Él y sus amigos recogieron información con mucho cuidado, pieza por pieza. Pudieron descubrir que los últimos habitantes del lugar se habían ido en los años cincuenta, y sus nietos sabían muy poco al respecto. Pero Smirnov no se dio por vencido; en Taskent, la hipótesis de un joven científico soviético, el físico Aleksandr Simonov corroboró su investigación.
Decidieron investigar más sobre el área y se enteraron de que el depósito de niobio de Chuktukonskoye se encuentraba en el distrito de Boguchansky en Krasnoyarsk Krai, a 120 kilómetros de Kondinsk —la estación hidroeléctrica de Bogunchansky—. Nizhneye Priangarie, territorio del Angará inferior, se encuentra cerca del centro geográfico oficial de Rusia y está compuesto por cinco distritos en la región de Krasnoyarsk: Yeniseisk, Severo-Yeniseisk, Motyginsky, Boguchansky y Kezhemsky. Es en esta área gigante de 260.000 kilómetros cuadrados donde se encuentra el cementerio del demonio. Vale la pena mencionar que en esta zona hay mayor cantidad de oro que en dos Klondike juntas.
El poblado de Boguchany tiene más de 350 años; es posible que Kezhma sea aun más antigua. La región había estado prohibida para los extranjeros porque Stalin ubicó allí sus infames Gulag.
No se dispone de demasiada información en relación a estas áreas, pero la que se tiene sugiere que se está frente a otra zona anómala. El cementerio del demonio es un área especialmente fascinante para una futura investigación. Dichos lugares no solo son testigos de avistamientos de ovnis, sino que también son muy ricos en leyendas y folclore. 
Algo que resulta especialmente interesante aquí es que los antiguos pobladores de estos lugares consideraban esos fenómenos como naturales o explicables en el contexto de la cultura vigente en su época. 
Posibles causas
Tomin cree que las anomalías del Cementerio del Diablo están conectados con una posible caída de parte del meteorito de Tunguska. Comenta que los pastores se toparon sobre la taiga con una superficie quemada y un agujero en el centro, no lejos del lugar donde pastaba su ganado. El camino fue más tarde trasladado a tres kilómetros ya que temían que su ganado se acercaran a aquel sitio y murieran al caer por el agujero. Pero a pesar de todo esto, las vacas siguieron a pastando por la zona sin evitar el lugar. La mortalidad masiva del ganado obligó a los habitantes de los pueblos cercanos Kostino, Chemba y Karamyshevo a mudarse.
A finales de 1920, un experto en ganadería llamado Semchenko mostró interés por el lugar. Lanzó una cuerda con una carga en el extremo de aquel agujero sobre el centro de la pradera. La cuerda cayó varias decenas de metros, pero nunca llegó al fondo. Semchenko notó que las aves muertas yacían sólo cerca del agujero, y su carne era de un color púrpura extraño.
Hay otra versión que explica este fenómeno. En la década de 1980 Victor Zhuravlev, profesor de física y matemáticas, y miembro del Comité de Meteoritos del Departamento de la Academia de Ciencias de la U.R.S.S., sugirió que un fuego subterráneo se está ardiendo lentamente bajo el citado lugar. Una cuenca carbonífera recorre la región. En caso de falta de oxígeno, la combustión de carbón se acompaña de la emisión de monóxido de carbono, gas incoloro e inodoro que es venenoso para los organismos vivos. Sin embargo, esta teoría no explicaría los agudos dolores que sienten muchos de los afectados
Sea como fuere, lo único que sabemos hoy con certeza es que nuestro mundo es un lugar repleto de zonas y lugares inmersos en un misterio, que tras el paso del tiempo se resisten a desvelar sus secretos.

*Alexander Rempel fue un cientifico afincado en Vladivostok cuyas investigaciones en torno al estrellamiento de meteorito de Tunguska aparecieron en prestigiosos boletines rusos. A finales de 1994, Rempel dejo de publicar su propio boletín y no volvió a saberse nada mas de este prominente hombre de ciencias (Stone Hill, Paul. “Terroristas Target Rusia Resarces” UFO, p.21

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