El diálogo que sostenemos con las pupilas

Los ojos son micromundos. Basta mirarlos detenidamente para darte cuenta que en este órgano están contenidas propiedades físicas y metafísicas su

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Los ojos son micromundos. Basta mirarlos detenidamente para darte cuenta que en este órgano están contenidas propiedades físicas y metafísicas suficientes para provocar literal fascinación. Pero si el simple acto de contemplar un par de ojos no es suficiente para que te sumerjas en el delirio que convidan, entonces repasemos algunas de sus más coquetas particularidades.
Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Dartmouth encontró en la mirada el principal distintivo entre una persona muerta y una viva (o en este caso una ficticia, simulada en computadora, y una real). Es decir, eso que en diversas tradiciones se conoce como la energía vital (llámese chiprana, etc.), parece hallar en los ojos un depositario idóneo para proyectar su presencia.
En otro plano, existen razones para sugerir que uno de los actos más catárticos, o al menos terapéuticos, que tenemos a nuestra disposición es, simplemente, mirarnos a los ojos en un espejo. Algo así como una destilación autorreferencial voluntaria pero incontenible.
Ahora a este pequeño acervo de delicias oculares, podemos añadir otra particularmente linda. Investigadores de la Universidad de Leiden recién descubrieron que cuando dos personas interactúan sus respectivas pupilas concertan un encuentro mimético. La dinámica, que por cierto nos sugiere un risueño rasgo de fisiología empática, consiste en una tendencia a igualarse en tamaño. Y cuando esto sucede, entonces la confianza entre ambas personas crece.
A fin de cuentas, y aunque el Diablo habita en la periferia, las pupilas, como primer centro del ojo (el segundo es el iris, y así, hasta el infinito), la pupila genera una particular atracción. Ahí, en este eje, se condensan las mayores virtudes estéticas del órgano ocular y se guarda una cantidad de información notable no sólo conductal, también bioquímica.
Al respecto, Mariska Kret, quien encabezó el estudio, afirma:
Las personas generalmente subestiman la importancia de las pupilas, a pesar de que miramos en ellas cotidianamente. La pupila provee una rica fuente de información –podemos forzar una sonrisa pero no podemos forzar a nuestra pupila a que se contraiga o se dilate. Nuestros hallazgos muestran que los humanos sincronizan el tamaño de sus pupilas con otros, y que este comportamiento –sobre el cual no tenemos control voluntario– influye las decisiones sociales.
La investigación, que se describe en PsyPost, nos recuerda que durante un intercambio entre personas realmente se desencadena un cúmulo de interacciones, a distintos niveles, y cuya suma termina por definir la experiencia mucho más allá de nuestra interpretación racional de la misma. Tal vez por esto es que las relaciones humanas siguen siendo, en buena medida, un franco misterio. En cada trato, en cada encuentro, se están activando numerosos emisores y receptores de ambas partes, lo cual da vida a una coreografía interactiva que resulta en una sensación de confianza, un enamoramiento o una indeleble aversión.
En todo caso, la próxima vez que trates con una persona recuerda que buena parte de la danza se está gestando en sus pupilas, en las tuyas y en las suyas.
Los cinco secretos del contacto visual (cómo leer la mirada)
LOS OJOS SON EL MEDIO DE COMUNICACION NO VERBAL MÁS PODEROSO QUE TENEMOS, POR ELLO ES IMPORTANTE APRENDER A USARLO Y A LEERLO BIEN.
1. Provoca excitación
Mirar directamente a los ojos de una persona (de tu preferencia sexual) causa una reacción seductora. Sin embargo, la manera en que esta excitación se interprete depende de las personas involucradas en la circunstancia. Si un extraño en la calle se te queda viendo puede ser visto como una amenaza y provocar una respuesta de miedo. Pero una mirada directa de una pareja sexual en potencia causa inmediata excitación. Es una suerte de sutil invitación sexual.
2. Los ojos te dirán si una sonrisa es falsa o verdadera
El psicólogo Paul Ekman ha distinguido entre sonrisas que representan una genuina alegría (sonrisa “Duchenne”) y sonrisas falsas que pueden ser usadas para fingir alegría o cubrir alguna otra emoción. La clave está en los ojos. Cuando la sonrisa es real, los ojos se adelgazan y crean líneas, o “patas de gallo” en las esquinas. Puedes hacer la prueba del doctor aquí.
3. La dilatación de la pupila es señal de interés (y puede hacerte más sexy)
Cuando nos interesamos en algo o en alguien nuestras pupilas se dilatan. En un estudio, las pupilas de una mujer fueron dilatadas artificialmente. Cuando les mostraron fotografías de la misma mujer con pupilas dilatadas y sin ellas, los voluntarios invariablemente calificaron a la primera como más atractiva.
4. Una mirada mutua es signo de amor
La investigación en torno al amor ha encontrado que cuando una pareja de personas se mira prolongadamente a los ojos, esto es una buena señal de que están enamorados.
5. El contacto visual es una buena clave ante el engaño, pero no de la manera que imaginas
Todos asumen que un mentiroso no te mirará a los ojos, pero investigaciones en signos no verbales encontraron que un mentiroso intenta hacer más contacto visual de lo normal. La explicación es que el mentiroso va un paso más allá para tratar de convencerte de su veracidad, así que exagera este gesto lo más que puede.
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