La teoría mental de la cinta transportadora de la caja de supermercado

Hoy voy a exponeros un pequeño ejercicio mental, como cualquier otro, pero que considero es especialmente efectivo para que aprendamos a progra

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Hoy voy a exponeros un pequeño ejercicio mental, como cualquier otro, pero que considero es especialmente efectivo para que aprendamos a programar nuestra mente de manera constructiva al tiempo que tomamos consciencia de su enorme potencial y de las posibilidades sin fin que tenemos a nuestra disposición a cada momento de nuestras vidas.
Y todo eso, con una pequeña teoría a la que he llamado LA TEORÍA MENTAL DE LA CINTA TRANSPORTADORA DE LA CAJA DE SUPERMERCADO. Sí, ya lo sé, no tengo glamour ninguno a la hora de titular mis teorías, pero qué se le va a hacer… Que siempre fui yo de los que van a la substancia sin importarle el envoltorio.
Veamos.
Todos hemos hecho cola en la caja de un supermercado para pagar los productos que previamente hemos adquirido. De modo que este es un buen metamodelo con el que explicar mi teoría.
Imaginemos que estamos frente a esa cinta transportadora, viendo pasar todo tipo de productos frente a nosotros. No hay cajera que nos los vaya a cobrar, ni son productos que nosotros hayamos escogido previamente. Simplemente vemos pasar productos y productos por esa cinta transportadora delante de nosotros. Los hay de todo tipo: Productos de higiene, productos alimenticios, productos de menor calidad o de extremo lujo; Productos que nos encantaría tener y otros a los que ni les echamos cuenta porque no nos llaman la atención ni los necesitamos… Todo tipo de productos pasan por delante nuestra, perfectamente envueltos, presentados y sin un orden determinado.
La buena noticia es que a nuestro lado, junto a nosotros, hay tantos carros por llenar como queramos. Y, además, podemos escoger tantos productos como deseemos de esa cinta transportadora, porque son gratuitos y nadie nos los va a cobrar. Podemos tomar cuantos deseemos e ir llenando nuestros carros. Así mismo, también podemos dejar pasar los que no nos interesen, no nos gusten o no nos convengan.
ASÍ FUNCIONA NUESTRA MENTE. Como el observador que ve pasar frente a él, en una gran cinta transportadora de caja de supermercado, todo tipo de mercancías (pensamientos, ideas, inspiraciones, intuiciones, recuerdos… de las más diversas clases y calidades). La Mente puede tomar cuantos de esos productos desee, con la certeza de que con ellos se alimentará, se aseará, se decorará, se amueblará…
Toma consciencia de lo que eliges, porque todo lo que aparece por esa cinta transportadora es gratis, pero no todo es conveniente. Todo puedes llevártelo, pero es tu hogar el que después limpiarás con esos productos, o tu cuerpo el que alimentarás con lo que cojas; Es tu vida la que experimentarás con tus elecciones.
Deja pasar por esa cinta todo lo que no te convenga; Todo lo que no te llene, no te sirva o creas que puede ser perjudicial para ti. Ten por seguro que vienen detrás muchos otros productos y, aunque no conozcas el orden en que aparecerán, podrás elegir más adelante los de mejor calidad; Los beneficiosos; Los que realmente te nutren y te enseñan. Los que te servirán.
¿Qué se logra con esta forma de programación mental?. Varias cosas a la vez:
– La primera es entender que no hay escasez de oportunidades, ni de recursos. La Mente dispone de un catálogo infinito de momentos, ideas y recursos que, constantemente, puede elegir de esa cinta transportadora. Tranquil@, si ahora no ves lo que precisas, ten por seguro que, de un momento a otro, llegará. Sólo tienes que tomarlo cuando llegue y dejar pasar todo lo demás.
– La segunda es que aprenderás a no confundir tu Mente con los productos que aparecen por ella. La Mente es una cosa, y esos productos que están a su disposición (ideas, recuerdos, emociones, pensamientos, inspiraciones, iniciativas…) son otra cosa. No confundir jamás al cliente con el producto.
– La tercera es que, de un plumazo, os acabo de enseñar el funcionamiento de la MÁQUINA UNIVERSAL DE ALAN TURING (El padre de la computación moderna y el genio matemático que descifró el código nazi de la máquina Enigma, ganando así la Segunda Guerra Mundial). Él teorizó, y
después construyó, lo que se ha tenido en llamar la MÁQUINA UNIVERSAL DE TURING. Léase: Un dispositivo programable y reprogramable (por tanto, universal) capaz de resolver todo tipo de cálculos y encontrar todo tipo de soluciones, a partir de las instrucciones que se le introducían por una INFINITA CINTA EN LA QUE SE HABÍAN GRABADO SÍMBOLOS BINARIOS (programas). En función al procesamiento de esas instrucciones que recibía de esa cinta infinita, la Máquina Universal de Turing, era capaz de las mayores proezas.
Alan Turing no hizo sin construir una máquina siguiendo el modelo de funcionamiento de la Mente Humana: La más potente y universal de las máquinas de Turing.
Y ahora es más fácil explicar el funcionamiento de nuestra Mente, a partir del modelo teórico del genio británico que de ningún otro modo. Pero yo, que soy sevillano y de barrio, he trasladado el concepto computacional de Turing de la Mente Humana, a la cinta transportadora de la caja de supermercado.
Meditemos… Es mucho y bueno, lo que se puede extraer de este modelo de procesamiento mental.

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