Vemos lo que necesitamos ver, para saber lo que necesitamos saber

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EL MAGO, LA MANIPULACIÓN INVISIBLE (2)
En el anterior artículo vimos como nuestro cerebro fué moldeado de diversas formas, para que en un futuro pudiera ser fácilmente manipulable desde el exterior. Conocimos las Disociaciones y Disonancias, esos breves instantes de desconexión en que nuestro cerebro “pierde el control de la nave” y permite que se pueda acceder directamente al subconsciente. Nos queda ver el resto de algoritmos, los sesgos y la palabra más importante para nuestro cerebro… CONTINUIDAD.
Como moldearon nuestro cerebro:
El otro grupo de algoritmos preprogramados en nuestro cerebro por lo antiguos dioses genetistas lo forman los sesgos. Son aparentemente fallos de funcionamiento de nuestro cerebro, necesarios por otra parte, que nos inducen a errores de interpretación y a no darnos cuenta de ellos. Los sesgos cognitivos pueden ser de muchos tipos, la inmensa mayoría son simples atajos de funcionamiento que nuestro cerebro usa para optimizar la gestión de información, pero dos de ellos fueron programados expresamente como si de un mando a distancia se tratara. Son el sesgo de Ancla y el de Confirmación.
1·Sesgo de Ancla
2·Sesgo Confirmación
3·La Obsesión por la Continuidad 
Los Sesgos Cognitivos
Los Sesgos, también llamados prejuicios cognitivos, son una interpretación errónea de información provocada por exceso o déficit de relieve en algunos aspectos. Los psicólogos llevan mucho tiempo estudiándolos como efectos psicológicos que producen una desviación en el procesamiento de lo percibido, y que hacen que nuestra mente efectúe una distorsión, una interpretación inexacta o ilógica de la realidad. Los expertos justifican su existencia por la necesidad de emitir juicios rápidos ante determinados estímulos y situaciones, para lo que se ejecuta un filtro de la información, como si fuera un atajo. Varios estudios han demostrado que los sesgos cognitivos son muy difíciles de evitar.

1·Sesgo de Ancla
El Sesgo de Ancla es la tendencia a tener demasiado en cuenta una información anterior que actúa como ancla y que condiciona los juicios e interpretaciones posteriores relativas. Dicho de otra manera, es la idea preconcebida o inducida -ancla- a la que las personas intentan ajustar sus interpretaciones. Como si lanzáramos un ancla para inmovilizar nuestro barco en el mar, el sesgo de anclaje estabiliza nuestra mente marcándonos unas ideas que son inamovibles e innegociables y que nos aíslan -protegen- de opiniones ajenas, como si de un oleaje hostil se tratara.
Por tanto, el Sesgo de Ancla provoca que la gente no escuche y que se polaricen tanto los foros de opinión, sean tabernas, tertulias televisivas o redes sociales y que, al final, ponerse de acuerdo sea una quimera imposible. De esta manera, se perpetúa y acentúa el mal de nuestra sociedad, la dualidad o bipartidismo que nos separa siempre entre el bando del si y el del no, el de los buenos y de los malos, el de los de derechas y los de izquierdas, el del Barça y el Madrid, etc 
Mediante el Algoritmo de Ancla, el cerebro primero decide y después busca la información que coincide con el ancla implantada, falseando el resultado (*) y analizándola con escasa objetividad, para que se confirme dicha ancla previa. Aquí interviene otro sesgo cognitivo, el de Confirmación…
(*) nota: sin embargo la persona estará convencida de haber tomado una decisión de forma objetiva después de un análisis racional de datos.
2·Sesgo de Confirmación
El Sesgo de Confirmación es la tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias o hipótesis y se manifiesta cuando reunimos o recordamos  información de manera selectiva y la interpretamos de forma sesgada. No nos damos cuenta, pero solemos creer cualquier información que confirme nuestras ideas iniciales y descartamos las que las contradicen. Gracias a este algoritmo de Confirmación, cuando nos documentamos sobre un tema, no lo hacemos buscando información sino reafirmación, de forma inconsciente claro. La información se selecciona y se interpreta de manera que confirme lo que ya pensamos, y acaba alejando a las personas de todo interés por la veracidad de la información.
Preferir la confirmación a nuestras ideas a la “Verdad” es una manera funcional de esquivar la Disonancia Cognitiva y sus efectos, pero nos puede llevar al error y nos convierte en víctimas fáciles de la manipulación. No es una elección consciente, sinó que es responsabilidad de los filtros que deciden la entrada a la conciencia. Son los mecanismos de defensa que filtran la cola de datos que pretende acceder a nuestro consciente, algo así como los gorilas de puerta de la conciencia.
El cerebro es una máquina de excelente diseño, cuyo objetivo primordial es conseguir la máxima eficiencia. Para ello usa un complejo sistema de selección sensorial y cognitiva, de forma que sólo lo que resulta útil atraviesa los diversos filtros y llega a la conciencia. Los filtros son los esquemas de los que hablaremos en el siguiente capítulo y vienen a ser como los gorilas porteros de la entrada que deciden quién puede entrar a nuestra “realidad” y quien no. El problema es que no solo la seleccionan, sinó que además la modulan, por lo que lo que al final lo que consigue llegar a la conciencia lo hace previamente manufacturado, lo que abre descarnadamente el debate sobre lo que es verdad y lo que no lo es.
El primer criterio de utilidad que se aplica en el proceso de filtrado es la coincidencia -confirmación- de las anclas previamente implantadas. Sino concuerda con ninguna ancla, el cerebro presupone que no nos va a aportar nada y lo desecha antes -no después- de que seamos conscientes de ello.
La labor de los filtros, junto con la focalización de la atención, se hace patente cuando, por ejemplo, estamos dando vueltas buscando un lugar para aparcar, si en ese momento nos cruzamos con un elefante rosa en bicicleta, lo más probable es que no le veamos. Vemos lo que necesitamos ver, para saber lo que necesitamos saber, siempre en opinión del cerebro y sin que nosotros seamos conscientes del proceso.
Por tanto, manipular es muy fácil si se conoce este pequeño “secreto” de nuestra mente, basta con seleccionar una idea e implantarla a modo de ancla, tarea que no parece muy difícil cuando se controlan los medios de comunicación. Es fácil, pero una cosa es propagar ideas y otra implantarlas de forma profunda e indeleble. Para ello se usan técnicas psicológicas sofisticadas, como cuando se quiere implantar la idea “los musulmanes son terroristas” y se organiza un autoatentado como los de las torres gemelas de Nueva York (aunque éste no fuera el motivo principal del macro ritual, ver El 11S y el culto a Saturno). Una vez implantado, los Sesgos de Ancla y Confirmación de nuestros propios cerebros harán el resto de trabajo.
Pero hay otros sistemas de implantación que no requieren tirar abajo dos rascacielos. No estoy hablando de publicidad subliminal, ni de propaganda, de adoctrinamiento, de manejo intencionado del vocabulario, etc, sistemas todos con los que se pueden transmitir mensajes, pero que tienen una baja efectividad en muchas personas y son fácilmente detectables y evitables (aún así siguen funcionando). Estoy hablando de introducir ideas en nuestro cerebro de una forma directa y casi indetectable, de forma parecida a como introducimos datos externos en nuestro ordenador a través de los puertos informáticos, con wifi claro.

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