¿Un avión de pasajeros chocó contra el Pentágono?…¡Vaya mentira!

¿Un avión de pasajeros chocó contra el Pentágono?…¡Vaya mentira!

La única “prueba” que sacaron a la luz los jefes de la conspiración oficial, y que presuntamente mostraba el impacto del avión de American A

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La única “prueba” que sacaron a la luz los jefes de la conspiración oficial, y que presuntamente mostraba el impacto del avión de American Airlines contra el Pentágono, fueron las imágenes obtenidas por una cámara de seguridad situada en el parking de dicho edificio. Después del escándalo de la confiscación-express de 85 cámaras de video por parte del FBI procedieron a levantar la censura sobre una cinta de video, seleccionada previamente y que no comprometiera a los conspiradores gubernamentales. Según una portavoz de los federales, el resto de cámaras secuestradas no contenían imagen alguna del atentado…tócate el arpa o los huevos de Colón…¿y por qué no levantaron el secreto sobre las mismas y las pusieron a disposición del público si nada se veía? De la “liberada” lo único que se advierte con nitidez es una gran bola de fuego en la fachada y una silueta difusa que es de todo menos un Boeing 757, aunque hay quien con la fe del carbonero (o de la virgen de Lourdes) asegura que “aquella cosa” que se atisba en el video es nada menos que el 757 de la American Airlines yendo al encuentro con el Pentágono. Analizando con un poco de seriedad y rigor lo que allí se “ve”, en un fotograma (reteniendo la imagen poco antes de la explosión), podemos observar que el objeto difuso que aparece a la derecha del video es, o un misil o un avión de tipo militar. Una “forma” de color blanco que por muchos esfuerzos que haga uno en identificarlo con un avión comercial de pasajeros no guarda relación, de ninguna manera, con un Boeing 757. La aerodinámica es más propia de un avión-misil pequeño (un A3 Skywarrior o el Global Hawk que dijo ver el testigo-operario del Pentágono Samuel Danner, pero tampoco se puede afirmar nada con absoluta seguridad). Para el experto militar francés Pierre H. Bunel, citado en el libro de Meyssan, Pentagate, la explosión en el Pentágono se corresponde más con un misil que con un avión comercial. Bunel señala que “El combustible de avión, que es similar al kerosene, no posee el alto poder explosivo de la cordita u otros materiales usados para hacer bombas y cabezas explosivas de misiles convencionales. Lo que el combustible de un jet puede hacer es deflagrar; no es lo suficientemente poderoso para generar una detonación. Los fragmentos de vídeo del Pentágono siendo impactado, muestran una bola de fuego candente, brillante, elevándose a unos 130 pies de altura, indicando así que es una poderosa detonación, probablemente causada por explosivos de gran potencia de algún tipo. Compare esto con la explosión del combustible del avión tras estrellarse contra la Torre Sur del WTC, dónde una nube de combustible negro fue de amarillo a naranja a negro cuando el combustible fue consumido”. La evidencia una vez más sugiere que un enorme avión comercial no estuvo involucrado (en el Pentágono), sino más bien algún tipo de misil”, remachando Bunel sus afirmaciones con estas palabras: “La perforación que aparece en la pared ciertamente recuerda a los efectos de las cargas anti-hormigón que yo he podido observar en varios campos de batalla. Estas armas son caracterizadas por su “jet”… este jet atraviesa el hormigón de varios pies de espesor. Pueden perforar hasta cinco paredones de un edificio sin ningún problema”. Lo que daría una satisfactoria respuesta al por qué el “Boeing” atravesó varios anillos del complejo militar. Simplemente, el 757 no pudo haber penetrado en el Pentágono por la configuración del fuselaje de su “nariz”, demasiado flexible para atravesar nada menos que tres anillos de hormigón. La “mártir” Barbara Olson y el estrambote de las “llamadas” telefónicas Barbara Olson fue una conocida y mediática comentarista de la CNN, de ideología conservadora, que se encontraba, al parecer, en el avión secuestrado que dicen se “estrelló” contra el Pentágono. Se le atribuyeron una serie de llamadas telefónicas desde el avión a su marido, el ultraderechista Theodore (Ted) Olson. Ted Olson fue Procurador de la Corte Suprema de EEUU con Bush, al que ayudó a ganar la reelección en los tribunales después del pucherazo electoral republicano que impidió que Al Gore (el estafador “demócrata” que pontificaba sobre el calentamiento global) se hiciera con la presidencia. Paseando brevemente por el historial de Bárbara Olson, (de soltera Barbara Bracher) vemos que tenía ascendencia judía (que no es ni bueno ni malo, sólo un dato para esta reseña) y había estudiado Derecho en un centro judío privado, la Universidad sionista de Yeshiva, en Nueva York. Barbara Olson se sabe que tenía conexiones con los judíos ortodoxos y el sionismo. Su entonces marido y abogado, Theodore Olson, se hizo cargo  de un caso sonado de espionaje defendiendo al espía sionista Jay Pollard, un tipo que se dedicaba a robar secretos militares a un país amigo (EEUU); ya sabemos que el sionismo, si puede, apuñala hasta a sus mejores amigos. Hay fundadas sospechas de que Ted y su mujer Barbara Olson estaban estrechamente vinculados con la inteligencia israelí. Otro dato de interés que podía aclarar algunas cosas acerca de la vida y personalidad de Barbara Bracher es que durante los años noventa tuvo su residencia en McLean, Virginia, población que está a tiro de piedra de la sede central de la CIA, lo que dejaría abiertas las especulaciones a si la Olson era o no una asalariada de la “Agencia” (no sería la primera vez que un periodista está en la nómina de la CIA). McLean es un pequeño y rutinario pueblo del Este de EEUU, en el Estado de Virginia, que no tiene mayor interés ni atractivo. Nadie va a vivir allí permanentemente o pasar unos días de asueto, procedente de otro Estado, si no es para realizar algún recadito para la CIA o recibir instrucciones de ésta. La ex colaboradora de la CNN viajaba como decimos, supuestamente, en el vuelo 77 y adquirió notoriedad por unas falsas llamadas que efectuó a su marido desde un “Boeing 757”, relatando como “los pasajeros y tripulantes fueron confinados en la parte trasera por secuestradores armados hasta los dientes con unos temibles “cutters”. Bien, aquí el papel a dilucidar es si Ted Olson, su marido, y ella misma (a pesar de los nubarrones que pesan sobre su desaparición) fueron cómplices necesarios en el montaje-fraude de la farsa gubernamental (apuesto al menos claramente por la opción del marido dadas las estrechísimas vinculaciones de Olson con Bush y gentuza como Michael Chertoff, el más que probable inductor e ideológo, o uno de ellos, del 11-S) o tal vez, simplemente, se retrató el marido como un panoli y creyó oír campanas, pero no sabía donde. Su testimonio es contradictorio en cuanto que utilizó dos versiones diferentes: la del teléfono móvil y el teléfono del avión (sic). La tecnología en 2001 para efectuar llamadas desde un avión no estaba depurada suficientemente resultando prácticamente imposible que alguien, en aquella época, pudiera efectuarlas a través de móviles. Y lo del cobro revertido que contó el ex marido de la Olson, utilizando su mujer el teléfono del asiento del avión, sonaba a inverosímil, por ridículo (aunque existiera teléfono de verdad). Supongo que la señora Olson estaría hablando  y el terrorista le sonreía mientras recitaba el Corán. El caso es que pronto empezaron, sorpresivamente, los desmentidos (y medias verdades) por quien menos se esperaba. Desde la compañía American Airlines se apresuraron a negar que en sus aviones exisitiesen teléfonos de asiento para uso de los pasajeros. Primera patraña descabezada. Luego, el FBI prestó una impagable ayuda a las teorías alternativas aportando una prueba en el juicio de Moussaoui, en 2006, en el que puso sobre la mesa del juez la “evidencia” de una llamada de Barbara Olson a su marido de……cero segundos de duración. Desde el fraude oficial y sus seguidores no han podido contrarrestar estas dos falsedades, como en el resto de la conspiración de Estado del 11-S, todo hay que decirlo. Por cierto, una anécdota final…sin la mayor importancia. ¿Alguien ha reparado en el asombroso parecido de la actual esposa de Ted Olson  con la supuestamente “finada” Barbara Olson? La actual mujer de Ted Olson se llama Lady Evelyn Booth Olson, y contrajo matrimonio con ella en 2006, con el padrinazgo del seráfico Michael Chertoff. Parece ser que algún desconocido le dedicó horas al cotejo de las imágenes de ambas señoras y observó que hay parecidos más que razonables en pómulos, pliegues naso-labiales, boca, mentón y tal vez ojos. La nueva mujer de Olson parece que se ha recauchutado la cara a base de bien…..pero no aventuremos nada que luego nos tachan de conspiranoicos y no puede ser. Lo más probable es que se trate solamente de una estupenda coincidencia (al igual que la carrera cursada por ambas -Abogada-) y que al Olson simplemente le gustasen las rubias de Kentucky. Ya se sabe, según la brunete “escéptica”: “extraordinary claims demand extraordinary evidence”, y no vamos a liarla ahora a lo tonto. Aunque los de Let’s Roll Forum’s le hayan dedicado veintiún páginas a este posible “cambiazo”. Ah, lo de que la sionista Olson estuvo detenida en Europa con pasaporte falso del Vaticano…es muy improbable y no tiene ningún fundamento.

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