ASTARTE. La Diosa de Andalucia.

ASTARTE. La Diosa de Andalucia.

Cuenta una leyenda sevillana, que Hércules se enamoró de Astarté. La diosa se escondió en un lado del río Guadalquivir, pero Hércules se equivocó y la buscó en el lado contrario. Entonces Hércules fundó Sevilla, y Astarte fundó Triana en su lado del río.

astarte

Diosa por excelencia de los pueblos tartésicos, representaba el culto a la Madre Tierra y  la fertilidad, progenitora de todos los seres vivos, era también la diosa de la fecundidad, el amor y la vida. Al extenderse con  el tiempo la costumbre de consagrarle a ella las armas de los enemigos vencidos en batalla y recibir extraños cultos sanguinarios de sus devotos, acabó convirtiéndose también en diosa de la guerra.  Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león. Sus símbolos eran el león, el caballo, la esfinge, la paloma, y una estrella dentro de un círculo que indica el planeta Venus.

El símbolo más común de Astarté era la luna creciente (o cuernos). Como tenía a su servicio prostitutas sagradas, al igual que Isthar, la diosa babilonica  los profetas hebreos condenaron su culto porque era un desafío al de Yahvé  por el carácter licencioso de su culto, llamándola Ashtoret, vocalizando el nombre igual que la palabra bossheth (vergüenza).

Como Reina de la Estrella del Anochecer era diosa del amor apasionado. Este es el rasgo más tardío de Astarté donde se concentra su invocación. Astarté aparece como una bella mujer en un carro dibujado por seis leones, llevando una gran cantidad de hojas de mirto y acompañada de palomas.

Otro de los muchos nombres de Astarté era el de "estrella de la tarde". Según relatan los historiadores griegos y romanos de la antigüedad, en la costa sur de España habían muchos  templos dedicados a la diosa.En el célebre yacimiento tartésico de El Carambolo (Sevilla) se descubrió una figura de la diosa, desnuda y tocada con una peluca de estilo egipcio. Data de la 2ª mitad del siglo VIII a. C., y posee una inscripción que aclara su advocación: "Ofrenda que ha hecho Baal Jaton, hijo de Dommelek y Abdibaal, hijo de Dommelek, nigromantes de Astarté, como agradecimiento a Astarté-Ur por haber escuchado sus plegarias".

Encontrada en la Tumba de la Galera, la antigua Tutugi (Granada). Una hermosa figura de Astarté, enmarcada por dos esfinges, tiene una abertura en la cabeza y los pechos, con orificios que se apoyan en un cuenco. Los fieles vertían sobre su cabeza el líquido que surgía de los senos de la diosa y que llenaba el cuenco.

Los motivos de la desaparición del pueblo de los Tartesos, ocurrida en el siglo VI a.C., siguen siendo una incógnita para los historiadores. Independientemente de cual fuera su causa, con la desaparición de esta cultura, despareció al mismo tiempo la influencia de Astarté sobre la costa mediterránea y las tierras andaluzas.

rocio

Aun así, en la actualidad perviven las peregrinaciones a los lugares de culto de la diosa Astarté, donde en la época fenicia había algún templo en su honor, como  es el caso de la, mundialmente famosa, peregrinación a la ermita de la Virgen del Rocío en las marismas de Huelva.


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Cuenta una leyenda sevillana, que Hércules se enamoró de Astarté. La diosa se escondió en un lado del río Guadalquivir, pero Hércules se equivocó y la buscó en el lado contrario. Entonces Hércules fundó Sevilla, y Astarte fundó Triana en su lado del río.

Diosa por excelencia de los pueblos tartésicos, representaba el culto a la Madre Tierra y  la fertilidad, progenitora de todos los seres vivos, era también la diosa de la fecundidad, el amor y la vida. Al extenderse con  el tiempo la costumbre de consagrarle a ella las armas de los enemigos vencidos en batalla y recibir extraños cultos sanguinarios de sus devotos, acabó convirtiéndose también en diosa de la guerra.  Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león. Sus símbolos eran el león, el caballo, la esfinge, la paloma, y una estrella dentro de un círculo que indica el planeta Venus.

El símbolo más común de Astarté era la luna creciente (o cuernos). Como tenía a su servicio prostitutas sagradas, al igual que Isthar, la diosa babilonica  los profetas hebreos condenaron su culto porque era un desafío al de Yahvé  por el carácter licencioso de su culto, llamándola Ashtoret, vocalizando el nombre igual que la palabra bossheth (vergüenza).

Como Reina de la Estrella del Anochecer era diosa del amor apasionado. Este es el rasgo más tardío de Astarté donde se concentra su invocación. Astarté aparece como una bella mujer en un carro dibujado por seis leones, llevando una gran cantidad de hojas de mirto y acompañada de palomas.

Otro de los muchos nombres de Astarté era el de «estrella de la tarde». Según relatan los historiadores griegos y romanos de la antigüedad, en la costa sur de España habían muchos  templos dedicados a la diosa.En el célebre yacimiento tartésico de El Carambolo (Sevilla) se descubrió una figura de la diosa, desnuda y tocada con una peluca de estilo egipcio. Data de la 2ª mitad del siglo VIII a. C., y posee una inscripción que aclara su advocación: «Ofrenda que ha hecho Baal Jaton, hijo de Dommelek y Abdibaal, hijo de Dommelek, nigromantes de Astarté, como agradecimiento a Astarté-Ur por haber escuchado sus plegarias».

Encontrada en la Tumba de la Galera, la antigua Tutugi (Granada). Una hermosa figura de Astarté, enmarcada por dos esfinges, tiene una abertura en la cabeza y los pechos, con orificios que se apoyan en un cuenco. Los fieles vertían sobre su cabeza el líquido que surgía de los senos de la diosa y que llenaba el cuenco.

Los motivos de la desaparición del pueblo de los Tartesos, ocurrida en el siglo VI a.C., siguen siendo una incógnita para los historiadores. Independientemente de cual fuera su causa, con la desaparición de esta cultura, despareció al mismo tiempo la influencia de Astarté sobre la costa mediterránea y las tierras andaluzas.

Aun así, en la actualidad perviven las peregrinaciones a los lugares de culto de la diosa Astarté, donde en la época fenicia había algún templo en su honor, como  es el caso de la, mundialmente famosa, peregrinación a la ermita de la Virgen del Rocío en las marismas de Huelva.

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