La clave contra el autismo podría estar en la tripa y no en el cerebro

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​La clave contra el autismo podría estar en la tripa y no en el cerebro

De acuerdo a una investigación reciente, el uso del microbioma intestinal podría convertirse en un tratamiento efectivo

El estudio ha mejorado las habilidades sociales de los voluntarios en un 25%.

Un equipo multidisciplinar de científicos de las universidades del Norte de Arizona, de la Estatal de Ohio, la estatal de Arizona y la Universidad de Minnesota, ha completado la primera fase de un estudio que incluyó 18 participantes con trastornos del espectro autista que tenían entre 7 y 16 años de edad. Los participantes se sometieron a un programa de tratamiento de 10 semanas que incluía antibióticos, limpieza intestinal y trasplantes microbianos (hechos a partir de materia fecal) diarios durante ocho semanas. La idea surgió cuando, el año pasado, expertos de la Universidad Estatal de Arizona encontraron vínculos entre los síntomas del autismo y la composición y diversidad de la microbiota intestinal.
Los primeros resultados, publicados en la revista Microbiome, son prometedores, pero se requieren pruebas adicionales, completar las fases 2 y 3 de los ensayos, antes de que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), lo apruebe.

Pese a tratarse de un universo muy pequeño para realizar conclusiones firmes, sí se pudieron observar beneficios a largo plazo, incluyendo un promedio de 80% de mejora de los síntomas gastrointestinales asociados con trastornos del espectro autista y entre un 20 y un 25% de mejora en los comportamientos de autismo, incluyendo mejores habilidades sociales y mejores hábitos de sueño.
«Los resultados son muy convincentes – afirma James Adams, uno de los autores enun comunicado –. Completamos un ensayo de Fase 1 que demuestra seguridad y eficacia, pero recomendar este tratamiento y llevarlo al mercado requiere ensayos de Fase 2 y Fase 3”. También se realizarán un nuevo ensayo con un grupo de control, al que se le suministrarán placebos, pero los investigadores advierten que no se trata de un tratamiento que pueda realizarse en el hogar o sin los conocimientos adecuados, ya que podrían resultar en una infección gastrointestinal severa».

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