DMCA.com Protection Status

SUCUBOS

Demonios que, con un atractivo aspecto femenino, se presentan a los hombres. Algunas teorías dicen que pueden cambiar de forma, acoplándose así al gusto de cada hombre y hasta haciéndose pasar por mujeres conocidas que un hombre desea. Mediante el sexo con su víctima, el sucubo drena energía e implanta pervertidas inclinaciones que conducen primero a la perdición y anulación como persona, y finalmente a la muerte.

sucubo

Cuentan antiguas leyendas medievales que los sucubos suelen aparecer como mujeres de irresistible, voluptuosa y sobrenatural belleza, aunque junto a esos agradables rasgos siempre aparecen detalles que delatan su verdadero origen demoníaco, colmillos largos y afilados, orejas puntiagudas, pies embarrados,  o pezuñas de cabra en lugar de pies. Algunos también afirman que tienen alas de murciélago, cuernos, garras, ojos de serpiente o cola.

Fue bajo el papado de Benedicto XIV allá por el sigIo XIII, cuando el asunto de los incubos y los sucubos empezó a tener relevancia en el seno de la iglesia, por lo que a partir de entonces el  sexo quedo asociado al mal y a los demonios hasta tal punto que muchos prominentes de la iglesia, así como los miembros de la Santa Inquisición, llegaban a afirmar que los sucubos eran los espíritus de las mujeres que en vida habían sucumbido a los excesos ya la lujuria, o que había pecado de adulterio. En 1595, el  cazador de brujas Nicalás Remy publica su Daemonolatriae libris, donde afirma que los demonios (y por tanto los sucubos) son incapaces de amar, mas pueden tener sexo y hasta viven en estado de lujuria permanente, siendo para ellos el sexo un instrumento de humillación y sometimiento completamente desligado del amor y la ternura.

Ciertas versiones  afirmaron que, en medio del furor sexual, el sucubo realizaba pequeñas y leves incisiones rasguñando el pecho de los hombres, gracias a lo cual podía alimentarse de la sangre que brotaba. En cambio otras sostenían que los demonios no experimentaban deseo sexual porque eran inmortales y no necesitaban descendencia para perpetuar su especie, de modo que no necesitaban tener órganos sexuales y, en realidad, lo que ocurría era que éstos, en su voluntad de inducir al pecado, le hacían imaginar y sentir a un hombre que estaba teniendo sexo con una sucubo

En cuanto a su comportamiento, algo que siempre se ha creído de los sucubos es que éstos atacan principalmente de noche, después de que la víctima se ha dormido. No obstante también ha habido informes que muestran ataques en las siestas de la tarde u otras, evidenciando así que el mero hecho de estar dormido vuelve al hombre más susceptible a sufrir el ataque de un sucubo.

En el libro Secrets of Western Sex Magic, Frater U. D. nos dice lo siguiente sobre la invocación de sucubos e incubos:

‹‹La manera más fácil de invocar a los incubos o sucubos es la magia sigílica; por ejemplo, con la sentencia de deseo, "Es mi deseo encontrar a un súcubo en mis sueños esta semana".

También puedes trabajar rituálmente hacia el coito deseado, por ejemplo, cargando un talismán o fetiche y llevándolo sobre tu cuerpo. Los "sacrificios" en la forma de secreción sexual son los preferidos. Las muñecas cargadas o los fetiches suministran la base material de la aparición, pero estos sólo deberían ser usados si uno quiere atar la energía del íncubo o súcubo materialmente por ciertas razones.

Por supuesto, la cópula con demonios sexuales no está limitada al estado de sueño. Puedes invocarlo en un ritual cuando estés en un trance sexual .

Además de las técnicas sugeridas por Frater U. D., también existen complejos rituales en la escuela tántrica Kaula. No obstante, un procedimiento con altas probabilidades de éxito es el del sueño lúcido, tipo de sueño que, según señalan los ocultistas, es "la antesala del viaje astral". Ocurre así que, aprendiendo a estar conscientes de que soñamos, a programar determinados sueños deseados y a moldear lo que estamos soñando mientras soñamos de forma lúcida, podemos ir aproximándonos al desarrollo de sueños lúcidos en los que tengamos contacto con los sucubos, sueños lúcidos que tarde o temprano nos llevarán a un verdadero contacto con los sucubos en el mundo astral, puesto que los sucubos habitan en los niveles más bajos del astral y el acceso a esos niveles es mucho más fácil que el acceso a niveles elevados en el que habitan entidades de luz.

Como no podía ser menos, los sucubos tienen su propia reina, Lilith, aquella que dicen fuera la primera mujer de Adán, creada a imagen y semejanza de Dios, igual que el hombre, motivo por el que no aceptó su papel de sumisión respecto a este, y fue castigada arrojándola a los demonios, convirtiéndose ella misma en madre de muchos de ellos.

sucubo1

Durante la edad media se creía, que los niños que nacían enfermos mentales o con deformidades físicas eran hijos de las relaciones de los hombres con los demonios, motivo por el que se les consideraba malditos, negándoles, en algunas ocasiones la entrada a las iglesias o el sacramento del bautismo Por ese motivo, a menudo estos niños eran abandonados al nacer, o bien los encerraban para siempre en algún lugar, alejados de la vista del mundo.


SERES MITOLÓGICOS ASTURIANOS: EL VENTOLIN
LA ATERRADORA LEYENDA DE “LA CHORCA”
¡Increíble! Criatura Sin Cabeza

Demonios que, con un atractivo aspecto femenino, se presentan a los hombres. Algunas teorías dicen que pueden cambiar de forma, acoplándose así al gusto de cada hombre y hasta haciéndose pasar por mujeres conocidas que un hombre desea. Mediante el sexo con su víctima, el sucubo drena energía e implanta pervertidas inclinaciones que conducen primero a la perdición y anulación como persona, y finalmente a la muerte.

sucubo

Cuentan antiguas leyendas medievales que los sucubos suelen aparecer como mujeres de irresistible, voluptuosa y sobrenatural belleza, aunque junto a esos agradables rasgos siempre aparecen detalles que delatan su verdadero origen demoníaco, colmillos largos y afilados, orejas puntiagudas, pies embarrados,  o pezuñas de cabra en lugar de pies. Algunos también afirman que tienen alas de murciélago, cuernos, garras, ojos de serpiente o cola.

Fue bajo el papado de Benedicto XIV allá por el sigIo XIII, cuando el asunto de los incubos y los sucubos empezó a tener relevancia en el seno de la iglesia, por lo que a partir de entonces el  sexo quedo asociado al mal y a los demonios hasta tal punto que muchos prominentes de la iglesia, así como los miembros de la Santa Inquisición, llegaban a afirmar que los sucubos eran los espíritus de las mujeres que en vida habían sucumbido a los excesos ya la lujuria, o que había pecado de adulterio. En 1595, el  cazador de brujas Nicalás Remy publica su Daemonolatriae libris, donde afirma que los demonios (y por tanto los sucubos) son incapaces de amar, mas pueden tener sexo y hasta viven en estado de lujuria permanente, siendo para ellos el sexo un instrumento de humillación y sometimiento completamente desligado del amor y la ternura.

Ciertas versiones  afirmaron que, en medio del furor sexual, el sucubo realizaba pequeñas y leves incisiones rasguñando el pecho de los hombres, gracias a lo cual podía alimentarse de la sangre que brotaba. En cambio otras sostenían que los demonios no experimentaban deseo sexual porque eran inmortales y no necesitaban descendencia para perpetuar su especie, de modo que no necesitaban tener órganos sexuales y, en realidad, lo que ocurría era que éstos, en su voluntad de inducir al pecado, le hacían imaginar y sentir a un hombre que estaba teniendo sexo con una sucubo

En cuanto a su comportamiento, algo que siempre se ha creído de los sucubos es que éstos atacan principalmente de noche, después de que la víctima se ha dormido. No obstante también ha habido informes que muestran ataques en las siestas de la tarde u otras, evidenciando así que el mero hecho de estar dormido vuelve al hombre más susceptible a sufrir el ataque de un sucubo.

En el libro Secrets of Western Sex Magic, Frater U. D. nos dice lo siguiente sobre la invocación de sucubos e incubos:

‹‹La manera más fácil de invocar a los incubos o sucubos es la magia sigílica; por ejemplo, con la sentencia de deseo, “Es mi deseo encontrar a un súcubo en mis sueños esta semana”.

También puedes trabajar rituálmente hacia el coito deseado, por ejemplo, cargando un talismán o fetiche y llevándolo sobre tu cuerpo. Los “sacrificios” en la forma de secreción sexual son los preferidos. Las muñecas cargadas o los fetiches suministran la base material de la aparición, pero estos sólo deberían ser usados si uno quiere atar la energía del íncubo o súcubo materialmente por ciertas razones.

Por supuesto, la cópula con demonios sexuales no está limitada al estado de sueño. Puedes invocarlo en un ritual cuando estés en un trance sexual .

Además de las técnicas sugeridas por Frater U. D., también existen complejos rituales en la escuela tántrica Kaula. No obstante, un procedimiento con altas probabilidades de éxito es el del sueño lúcido, tipo de sueño que, según señalan los ocultistas, es “la antesala del viaje astral”. Ocurre así que, aprendiendo a estar conscientes de que soñamos, a programar determinados sueños deseados y a moldear lo que estamos soñando mientras soñamos de forma lúcida, podemos ir aproximándonos al desarrollo de sueños lúcidos en los que tengamos contacto con los sucubos, sueños lúcidos que tarde o temprano nos llevarán a un verdadero contacto con los sucubos en el mundo astral, puesto que los sucubos habitan en los niveles más bajos del astral y el acceso a esos niveles es mucho más fácil que el acceso a niveles elevados en el que habitan entidades de luz.

Como no podía ser menos, los sucubos tienen su propia reina, Lilith, aquella que dicen fuera la primera mujer de Adán, creada a imagen y semejanza de Dios, igual que el hombre, motivo por el que no aceptó su papel de sumisión respecto a este, y fue castigada arrojándola a los demonios, convirtiéndose ella misma en madre de muchos de ellos.

sucubo1

Durante la edad media se creía, que los niños que nacían enfermos mentales o con deformidades físicas eran hijos de las relaciones de los hombres con los demonios, motivo por el que se les consideraba malditos, negándoles, en algunas ocasiones la entrada a las iglesias o el sacramento del bautismo Por ese motivo, a menudo estos niños eran abandonados al nacer, o bien los encerraban para siempre en algún lugar, alejados de la vista del mundo.

Content Protection by DMCA.com

COMMENTS