Turbación Post Mortem. ¿Podemos estar muertos y no saberlo?

Turbación Post Mortem. ¿Podemos estar muertos y no saberlo?

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Turbación Post Mortem. ¿Podemos estar muertos y no saberlo?

Son muchas las personas que atestiguan conocer, o haber tenido experiencias, que demostrarían cómo existe gente que una vez fallecida no sabe que está muerta…. pero, ¿Cómo es posible que algunas personas fallecidas no sepan que están muertas?. Una de las posibles expliaciones ed que su energía sigue presente de alguna forma en el lugar que murieron.

Esta situación, a la que llaman turbación post mortem, dura hasta que el alma se da cuenta de su nuevo estado y logra ajustarse a la nueva vibración del mundo espiritual, lo cual puede ser desde unas pocas horas hasta meses y años, en dependencia de varios factores. Este tema lotrata el escritir  Allan Kardec en el Libro de los Espíritus:

“¿El conocimiento del espiritismo tiene alguna influencia en la duración más o menos larga de la turbación?
Muy grande; porque el espíritu comprende de antemano su situación; pero la práctica del bien y la pureza de la conciencia son las que más influyen”.

Ya fuera por una muerte violenta o por asuntos inacabados, los muertos que siguen aquí no entienden de tiempo ni de dimensiones.”

Este tema ha sido tratado en la gran pantalla en peliculas como El Sexto Sentido (The Sixth Sense),  Ghost(Fantasma), Los Otros (The Others), etc. En cualquier pelicula de las mencionadas, los personajes principales, o los que no saben que han muerto, tienen el contacto con el “mundo real”, a traves de una personamedium; es decir, una persona psíquica o sensitiva que además tiene la facultad de poder ver y comunicarse con los espíritus bajo ciertas condiciones. ¿Por qué sucede esto?

Según diversos testimonios de personas que han presenciado estos fenómenos, cuando las personas fallecen normalmente son recibidas por sus seres queridos en el mundo de los espíritus y son llevadas a lo que los espiritualistas llaman “tierra de verano”,(Summerland en inglés),  ”planeta espacio” ó “ciudad astral”, que es muy similar al concepto que existe en varias religiones sobre el cielo o paraíso; la cual sería una dimensión de la vida póstuma inmensamente mejor que cualquier lugar de la tierra, donde por un tiempo permanecen en un estado como de ensueño mientras se terminan de cortar las conexiones energéticas que aún pueden quedar entre el cuerpo físico y el astral, para luego despertar totalmente refrescados, tal y como se ha descrito como hemos mencionados en libros y películas, como Más allá de los sueños (What Dreams May Come), posiblemente la película que mejor describe cómo es el paso al ‘otro lado’.

Sin embargo durante ese sueño algunas personas parecen quedar atrapadas es un plano astral muy parecido al de la tierra, similar quizás al purgatorio de la teología católica, y cuando despiertan se encuentran en un estado de miedo y confusión mental tal que no pueden entender su nueva situación.

Turbación Post Mortem. ¿Podemos estar muertos y no saberlo?

Ellos saben que ha ocurrido un cambio importante, pero no comprenden realmente qué ha sucedido porque ese plano astral es como si fuera un ‘duplicado energético’ del mundo físico, donde las personas sienten que tienen un cuerpo sólido y mantienen la conciencia y las memorias de cuando vivían en la tierra. Incluso pueden sintonizarse con el mundo físico y comunicarse telepáticamente con personas vivas, preguntándose por qué algunas personas (medium, o personas que tienen su misma vibración) le responden y otras le ignoran.

En el momento de la muerte, todo es al principio confuso, y el alma necesita algún tiempo para reconocerse, pues está como aturdida y en el mismo estado del hombre que, despertándose de un sueño profundo, procura explicarse su situación. La lucidez de las ideas y la memoria del pasado le vuelven a medida que se extingue la influencia de la materia, de que acabó de separarse, y se disipa la especie de bruma que nubla sus pensamientos.

La duración de la turbación subsiguiente a la muerte es muy variable, puede ser de algunas horas, de muchos meses y hasta de muchos años. Es menos larga en las personas que, desde esta vida, se han identificado con su estado futuro; porque entonces comprenden inmediatamente su posición.

La turbación presenta circunstancias especiales, según el carácter de los individuos, y sobre todo según la clase de muerte. En las violentas, ocasionadas por suicidio, suplicio, accidente, apoplegia, heridas, etc., el espíritu está sorprendido, admirado y no cree estar muerto; lo sostiene con terquedad; ve, sin embargo, su cuerpo, sabe que es el suyo, y no comprende que esté separado de él; se acerca a las personas a quienes aprecia, y no comprende por qué no le oyen. Semejante ilusión dura hasta la completa separación del periespíritu, y hasta entonces no se reconoce el espíritu, ni comprende que ha dejado de pertenecer a los vivos. Este fenómeno se explica fácilmente. Sorprendido de improviso por la muerte, el espíritu queda aturdido con el cambio brusco que en él se ha verificado; para él la muerte continúa siendo sinónimo de destrucción, de anonadamiento, y como piensa, ve y oye, no se considera muerto. Lo que aumenta su ilusión es el verse con un cuerpo semejante al anterior, en cuanto a la forma, cuya naturaleza etérea no ha tenido tiempo de estudiar aun; lo cree sólido y compacto como el primero que tenia, y cuando sobre este punto se llama su atención, se sorprende de no poderse palpar. Este fenómeno es semejante al de los sonámbulos novicios que creen que no duermen. Para ellos el sueño es sinónimo de suspensión de facultades, y como piensan libremente y ven, se figuran estar despiertos.

Ciertos espíritus ofrecen esta particularidad, aunque la muerte no haya sobrevenido repentinamente; pero siempre es más general en los que, aunque estaban enfermos, no creían morírse. Vese entonces el raro espectáculo de un espíritu que asiste a su entierro como al de un extraño, y que habla de él como si no le incumbiera; hasta que comprende la realidad.

Turbación Post Mortem. ¿Podemos estar muertos y no saberlo?

La turbación subsiguiente a la muerte no es nada penosa para el hombre honrado; sino tranquila y semejante en todo al que se despierta apaciblemente. Para el que no es puro de conciencia, la turbación abunda en congojas y angustias, que aumentan a medida que se reconoce.

En los casos de muerte colectiva, se ha observado que todos los que mueren a un mismo tiempo no se vuelven a ver inmediatamente. En la turbación subsiguiente a la muerte, cada uno toma por su lado, o no se ocupa más que de lo que le interesa.

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