La Chinkana y el contacto dimensional (Los “TUNELES” secretos).

La Chinkana y el contacto dimensional (Los “TUNELES” secretos).

Como ya se sabe existen 2 cuevas en la zona de Sacsayhuaman la más pequeña es accesible al público, pues su recorrido es corto, sin embargo la o

¿FUE EL S.I.D.A. EN REALIDAD UN ARMA BIOLÓGICA?
¿Estamos Viviendo En Los úLtimos Tiempos?
¿Por que no nos acordamos de nuestras vidas pasadas?

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Como ya se sabe existen 2 cuevas en la zona de Sacsayhuaman la más pequeña es accesible al público, pues su recorrido es corto, sin embargo la otra cueva conocida como la chinkana grande ubicada a 200 metros de la pequeña está totalmente cerrada al público.
El famoso investigador y miembro de UNAR (Unidad Nacional de Arqueología en Bolivia) el profesor Antonio Portugal Alvisuri fue uno de ellos. Teniendo uno de los testimonios más impresionantes relacionados con estos seres y su contacto con ellos.
La Evidencia
Asistí al matrimonio de una pareja amiga, y luego de haber compartido con un interesante círculo social, llegué a las 8 de la noche a casa de mis padres, donde vivía por entonces. Al verme preocupado, ellos me preguntaron si tenía algún problema. Yo los tranquilicé diciéndoles que sí pero que se me pasaría pronto.
Luego de cenar me acosté, y en la cama tomé un cuaderno y empecé a apuntar los aspectos más relevante de mi descubrimiento. Entre la media noche y la una de la mañana, tratando de conciliar el sueño, pero aún en estado de vigilia, medio despierto y medio dormido, se me presentaron dos entidades de forma humana, que no entraron por la puerta sino que traspasaron las paredes de mi dormitorio. Yo quedé paralizado por el miedo.
Traté de gritar buscando ayuda, pero mi sobresalto me lo impidió; traté de escapar, pero no podía mover mi cuerpo. Mi corazón empezó a latir como nunca antes y sentía mi cerebro estallar. De pronto noté que de mi nariz brotaba mucha sangre, seguramente por el terror que estaba sintiendo en esos instantes. En ese momento pensé que estos seres me matarían, pero leyendo mi mente y sintiendo mi angustia me tranquilizaron, conectándose mentalmente conmigo.
Evidentemente leían mi mente y yo podía entenderlos como si me hablaran directamente. Uno de ellos permaneció parado frente a mí y el otro se sentó al borde de mi cama, tomándome con su mano izquierda, que brillaba en la oscuridad y emanaba calor. Mi mano y mi brazo también comenzaron a brillar. Traté de encender la lamparilla de cabecera, pero no pude hacerlo, ya que me encontraba paralizado.
Ustedes se preguntarán cómo eran estos seres y quiénes eran. Les pregunté de dónde venían y si eran de este planeta. Con la mente me comunicaron que me lo dirían cuando ellos retornen a mí. Mentalmente me ordenaron que no revelara el lugar donde se encontraba la Chinkana, y que ellos permanecieran muy cerca de mí para advertirme que hacerlo sería muy grave.
Les pregunté por qué no querían que diera a conocer tan importante hallazgo. Ellos me dijeron que yo no estaba preparado y que los investigadores y arqueólogos tampoco. “Pueden destruir todo lo que hay dentro”, afirmaron. Yo les pregunté a dónde conduce el túnel. Ellos me explicaron que había varias ciudades subterráneas con sus respectivos templos, que el túnel donde yo había entrado estaba destruido en tres tramos, y que en el futuro sería reconstruido.
También me indicaron que ese túnel tenía muchas ramificaciones, pero actualmente existía otra entrada, que se dirigía a una de las ciudades y sus templos. “Por donde entraron ustedes es un escape y respiradero -precisaron-, años atrás era normal que esa puerta de piedra estuviera abierta, pero las principales entradas son grandes y se encuentran en las faldas de las montañas. Una de las ciudades más importantes está justo debajo del Lago Titicaca, tú podrás verla de vez en cuando, no en el plano físico sino en el astral. Para ello te prepararemos.
Tu amigo Juan Carlos regresará a los Estados Unidos. Es ambicioso, pero no se lo puede culpar. Sólo busca tesoros. Tú, por el contrario, estás en busca del conocimiento, pero no estás preparado; nosotros te guiaremos. A Pascual y Juana los pusimos nosotros, lo mismo que a Andrés; con ellos nunca más te verás. Los campesinos del área saben del lugar, pero no lo tocan. Ellos mismos, en un futuro cercano, cuidarán de este sitio y de los otros lugares sagrados de los Andes, porque se vienen importantes transformaciones para los indígenas: desarrollarán actitudes positivas, habrá muchos cambios a nivel social y político para ellos, que son los descendientes directos de los constructores de Tiwanaku”.

Los seres que me visitaron esa noche tenían características humanas en su estatura y apariencia externa. Lo extraño es que sus cuerpos brillaban en la oscuridad. Lo que más me llamó la atención fue la profundidad de sus ojos. Eran más grandes de lo normal, de un color amarillento verduzco y se contactaban directamente con los míos mediante el hilo delgado y tenue de un haz de luz parecido al láser.
Sentía yo que este haz de luz se introducía por mis ojos y dentro de mi cerebro. Trataba de cerrar los ojos pero no podía. Esas miradas directas venían de ambos seres los que se turnaban: primero el que estaba parado frente a mi cama y después el que se encontraba sentado junto a mí, Su cabellera era de color dorado, y en la oscuridad de mi dormitorio brillaba mucho más aún. No emitían olores ni ruidos. Sus trajes eran claros, no metálicos, más bien como si llevaran túnicas. No sé si eran de sexo masculino o femenino.
Después de haber captado mentalmente las conversaciones, y antes de despedirse, me advirtieron en un tono enérgico, casi amenazante, que no revelara el lugar de la Chinkana y menos nos atreviéramos a entrar de nuevo al túnel, porque no era el momento, y ni mi amigo ni yo no estábamos preparados para ello. Terminaron diciéndome que pronto volverían.
Con Juan Carlos nos reunimos al medio día en su casa. Me dijo que volvería a San Francisco, en los Estados Unidos, como se lo habían sugerido esos seres que también lo visitaron. Él señaló que para él la experiencia nunca sucedió y me pidió que nunca revele que estuvo en el túnel del Lago Titicaca. Por mi parte, sólo me quedó la opción de visitar continuamente el lago sagrado, unas veces como turista y otras para realizar algunos trabajos de investigación arqueológica. En algunos de estos viajes tuve la oportunidad de pasar cerca del acceso al túnel y observé desde lejos y con mucha prudencia que las construcciones de los habitantes de la comunidad vecina se están acercando cada día más a la Chinkan
Seres de mundos aún desconocidos por el hombre. Este testimonio pone de manifiesto que de alguna forma nuestros antepasados tuvieron una relación muy estrecha con alguna civilización desarrollada que aún no es conocida y que sigue siendo parte de los enigmas de nuestro planeta.
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