El Sol registra ondas como las planetarias de la Tierra

       El mismo tipo de ondas planetarias de gran escala que serpentean a través de la atmósfera sobre la superficie de la T

Los científicos encuentran que hay una distorsión en el espacio y el tiempo
“Mucho más grande que lo conocido”: galaxias amenazadas por agujeros negros extremos que desafían las reglas
Descubren la manera de demostrar la teoría de cuerdas

 

 

   El mismo tipo de ondas planetarias de gran escala que serpentean a través de la atmósfera sobre la superficie de la Tierra también pueden existir en el Sol, y ayudarnos a predecir el tiempo espacial.

Así lo concluye un nuevo estudio dirigido por el científico del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de Estados Unidos Scott McIntosh.

Al igual que las ondas de gran tamaño que se forman en la Tierra, conocidas como ondas de Rossby, influyen en los patrones climáticos locales, las ondas descubiertas en el Sol pueden estar íntimamente ligadas a la actividad solar, incluyendo la formación de manchas solares, regiones activas y la erupción de destellos solares.

«El descubrimiento de las ondas de Rossby magnetizadas en el Sol ofrece la tentadora posibilidad de que podamos predecir el tiempo espacial con mucha más anticipación», afirma el autor principal del documento, que se publica este lunes en la revista ‘Nature Astronomy’.

Los coautores son William Cramer, de la Universidad de Yale; Manuel Pichardo Marcano, de Texas Tech University, y Robert Leamon, de la Universidad de Maryland, todas ellas en Estados Unidos. La investigación fue financiada por la Fundación Nacional de Ciencias, que es el patrocinador de NCAR, y por la Administraciónz Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

En la Tierra, las ondas de Rossby están asociadas con la trayectoria de la corriente de chorro y la formación de sistemas de baja y alta presión, que a su vez influyen en los eventos meteorológicos locales. Las ondas se forman en fluidos rotatorios, en la atmósfera y en los océanos.

Debido a que el Sol también está girando y a que está hecho en gran parte de plasma que actúa, de alguna manera, como un vasto océano magnetizado, la existencia de ondas tipo Rossby no debería sorprender, según McIntosh, quien dirige el Observatorio de Altas Altitudes del NCAR.

Sin embargo, los científicos han carecido de las herramientas para distinguir este patrón de ondas hasta hace poco. A diferencia de la Tierra, que es escudriñada en numerosos ángulos por los satélites desde el espacio, históricamente los investigadores han sido capaces de estudiar el Sol desde un solo punto de vista: como se ve desde la dirección de la Tierra.

Pero durante un breve periodo, de 2011 a 2014, los científicos tuvieron la oportunidad sin precedentes de ver la atmósfera del Sol de una sola vez. Durante ese tiempo, las observaciones del Observatorio de Dinámica Solar (SDO, por sus siglas en inglés) de la NASA, ubicado entre el Sol y la Tierra, fueron complementadas por mediciones de la misión del Observatorio Solar de Relaciones Terrestres de la NASA (STEREO, por sus siglas en inglés), que incluía dos naves espaciales orbitando al Sol.

   UNA PANORÁMICA DE 360º DEL SOL

Colectivamente, los tres observatorios proporcionaron una visión de 360 grados del Sol hasta que se perdió el contacto con una de las naves espaciales STEREO en 2014. McIntosh y sus coautores extrajeron los datos recopilados durante la ventana de cobertura solar completa para ver si podían emerger patrones de ondas desde el Sol.

«Al combinar los datos de los tres satélites podemos ver el Sol entero y eso es importante para estudios como éste porque queremos que las mediciones sean todas al mismo tiempo –apunta Dean Pesnell, científico del proyecto SDO en el ‘Goddard Space Flight Center’ de la NASA, en Greenbelt, Maryland–.Están empujando la frontera de cómo usamos los datos solares para entender el interior del sol y de donde proviene el campo magnético del Sol».

El equipo utilizó imágenes tomadas por instrumentos en SDO y STEREO para identificar y rastrear puntos brillantes coronarios. Estas pequeñas características brillantes salpican toda la cara del Sol y se han utilizado para seguir movimientos más profundos en la atmósfera solar.

Los científicos trazaron los datos combinados sobre diagramas de Hovmöller, una herramienta de diagnóstico desarrollada por meteorólogos para destacar el papel de las ondas en la atmósfera terrestre. Lo que surgió del análisis fueron bandas de actividad magnetizada que se propagan lentamente a través del Sol, al igual que las ondas Rossby halladas en la Tierra.

El descubrimiento podría vincular una serie de fenómenos solares que también están relacionados con el campo magnético del Sol, incluyendo la formación de manchas solares, sus vidas y el origen del ciclo solar de 11 años del Sol. «Es posible que todo esté unido, pero necesitábamos tener una perspectiva global para ver eso –dice McIntosh–. Creemos que las personas han estado observando los impactos de estas olas de Rossby durante décadas, pero no han sido capaces de poner todo el cuadro junto«.

Con un nuevo entendimiento de lo que realmente podría ser el panorama general, los científicos podrían dar un paso más cerca de predecir el comportamiento del Sol. «El descubrimiento de las olas de tipo Rossby en el Sol podría ser importante para la predicción de tormentas solares, los principales impulsores de los efectos del tiempo espacial en la Tierra –apunta Ilia Roussev, director del programa de la División de Ciencias Atmosféricas y Geoespaciales de la NSF–. El mal tiempo en el espacio puede obstaculizar o dañar las operaciones de los satélites y los sistemas de comunicación y navegación, además de provocar cortes en la red de energía eléctrica, lo que conduce a enormes pérdidas socioeconómicas».

Pero para avanzar en nuestras capacidades predictivas, los científicos primero deben entender mejor las ondas y los patrones que persisten en ellas, lo que requeriría una vez más tener una visión de 360 grados del Sol. «Para conectar la escala local con la escala global, necesitamos ampliar nuestra visión –concluye McIntosh–. Necesitamos una constelación de naves espaciales que rodeen el Sol y controlen la evolución de su campo magnético global».

Content Protection by DMCA.com

COMMENTS