El hotel abandonado de la colonia Doctores al que nadie se atreve a entrar

El hotel abandonado de la colonia Doctores al que nadie se atreve a entrar

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De la campana que se encontraba justo frente a la estatua de Francisco de Asís, colgaba el cuerpo de Fernando Saldaña Galván, quien jamás abandonó el hotel que construyó, aun después de su muerte. Hoy su espíritu lo habita y protege de cualquiera que intente atravesar las descomunales y desgastadas puertas de “La Posada del Sol”.

Teoría, leyenda o verdad, la historia del hotel abandonado en el número 139 de la calle Niños Héroes, en la colonia Doctores, es asombrosa. El monstruo de concreto y otros tantos materiales que este soñador arquitecto jamás terminó, guarda múltiples secretos sobre fantasmas, crímenes, suicidios y por supuesto un glorioso registro arquitectónico para México. Hasta ahora, los rumores sobre el fantasma de Saldaña o el de la niña de la habitación 103, han mantenido a muchos lejos del edificio. Si alguien se atreviera a pasar esas puertas, ¿qué es lo que encontraría?

Fuera y dentro de esta construcción de principios de la década de los 40 se encuentra una mezcla de corrientes arquitectónicas y artísticas que parecen fusionarse en un solo e imponente edificio. Este monumento fue pensado como una residencia y hotel para artistas e intelectuales de la época, pues el ingeniero español encargado de su diseño y creación era un amante del arte. Lo que ahora son escombros, salones vacíos con gran eco, sótanos oscuros, ventanales enlamados, paredes empolvadas y un terrorífico jardín, fue en su momento un magnífico recinto de acabados preciosos y dimensiones impresionantes. 

Dentro de los muros que cercan el lugar hay una hermosa capilla custodiada por dos impresionantes figuras de piedra de San Francisco de Asís y un lobo. Justamente frente a una de estas estatuas, Saldaña decidió ahorcarse después de asesinar a sus hijos y a su esposa; quienes habían quedado en bancarrota debido a las deudas que el arquitecto acumuló al construir “La Posada del Sol” (al menos eso cuenta la leyenda). De hecho, se afirma que hay una niña que deambula por los pasillos que conectan con la habitación 103; misma a la que en varias ocasiones se descubrió que la seguridad del lugar le había puesto un altar.

La parte mística del hotel es la que crean las dobles paredes del edificio, mismas que dirigen hacia pasillos secretos que atraviesan todo el lugar. A pesar de tratarse de un inmueble inhabitado durante años, los vecinos aseguran que durante las madrugadas se escuchan gritos estremecedores que salen de ahí. Además de los fenómenos paranormales, el eclecticismo en su interior es lo que más asombra a todos los que se han obsesionado con el edificio; mismo que reúne muestras de Art Nouveau y de una estética barroca. A pesar de que todo está lleno de capas y capas de polvo, es posible distinguir los diferentes espacios de la posada: desde baños suntuosos, un bar con barra circular, un pequeño y lujoso teatro, hasta habitaciones enumeradas con elegantes placas de metal, es lo que se oculta tras las paredes del ahora edificio clausurado. 

Uno de los pisos del inmueble se encuentra un metro bajo el nivel de suelo y es precisamente ése el que ha causado mayor temor a sus pocos y privilegiados visitantes. Los que han tenido el valor y la oportunidad de entrar a “La Posada del Sol” han visto lo que queda del piso cuadriculado en negro y blanco, las columnas descomunales que sostienen los techos y los rastros de la chimenea del hotel. La construcción de Saldaña también cuenta con balcones desde los que se puede ver el jardín borrascoso, mismos que se necesita atravesar para notar la cúpula de la capilla. En ésta se encuentra un gran pentagrama dentro de un círculo, al igual que una serie de símbolos y frases en la paredes. La simbología inscrita en esta zona del edificio dio lugar a distintas teorías que relacionan al arquitecto y su creación, con la masonería.

 

Son cuatro pisos los que conforman este sitio abandonado y, según muchos, embrujado. Para llegar a cada uno se necesita pisar las piedras intrincadas de las escaleras, las cuales dan hacia ventanales rotos y enormes. Desde el último escalón de cada piso se pueden ver corredores eternos y cuartos inmensos que causan gran ansiedad. El desamparo de lo que fue una bella impresión arquitectónica de acabados barrocos y modernistas al mismo tiempo, no sólo son muestra de una decadente responsabilidad urbana, sino los únicos vestigios del esfuerzo de un arquitecto que intentó crear el paraíso en la Tierra. 

La versión más creíble y acreditada sobre lo que realmente sucedió con el arquitecto de este hotel de aspecto macabro, es la que explica que Saldaña murió de neumonía en su propia residencia, meses después de declarar inconclusa la construcción de esta leyenda de concreto. Su ambicioso proyecto hoy sigue deshabitado y, desafortunadamente, cada segundo se cae a pedazos. Lo que muchos describen como una combinación desquiciada, para otros se trata de una rica mezcla de íconos de la mitología griega con personajes de la Revolución Mexicana en un sólo lugar. La misma genialidad del recinto es la que causa tanto terror a quienes han cruzado sus puertas, pues la posada ha sido investigada por muchos periodistas y diversos profesionales que aún se preguntan qué será de ella. 

Las teorías sobre el futuro de “La Posada del Sol” apuntan a que la lucha política para entregar el inmueble a un solo par de manos no cesará jamás. Aunque el lugar se ha utilizado en algunas ocasiones y con permisos especiales, como set para producciones cinematográficas y como bodega para muebles incautados, el acceso al hotel abandonado está restringido. Por un lado se asegura que sobre la edificación cayó una maldición que ha vuelto inhabitable el lugar. De hecho, el Instituto Indigenista Americano, el Consejo de Recursos Minerales y la Procuraduría General de Justicia intentaron instalarse ahí, pero por alguna extraña razón, los tres departamentos abandonaron el sitio. 

Extrañamente, se han encontrado diversos altares con dibujos, objetos y fotografías de niños, los cuales aún no tienen explicación. La única certeza es que “La Posada del Sol” es una auténtica reliquia arquitectónica que además de admiración, sigue emanando aires de misterio, muerte y terror desde el exterior de sus muros.


Source: Mundooculto.es

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