Los diablitos

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Como todos saben existe una leyenda urbana acerca de los perros y su conexión con los fantasmas, ya hemos hablado de ello en otros relatos como las lagañas de los perros que les sirven para ver espíritus y otros seres oscuros, además de los perros, existen otros animales en contacto con otros planos como los gatos y las lechuzas, pero hoy hablaremos de otro animal que tiene al parecer dones con los que puede ver más que difuntos.

Hace muchos años en un pequeño poblado de Veracruz vivía una señora amante de las aves, en su casa tenía toda variedad de aves, gorriones, clarines, cenzontles, canarios y muchas otras aves exóticas, pero su mayor tesoro eran 2 loros cabeza amarilla famosos por su gracia de imitar las voces y sonidos que escuchan, se divertían con las personas que iban a visitar a su ama imitándolas, incluso imitaban la voz de su vecino para llamar a su perro a comer, este llegaba corriendo y meneando la cola, no se daba cuenta de nada hasta que los loros contentos de que funcionara su plan se echaban a reír y a burlarse del pobre perro que salía de la casa con el rabo entre las patas. La señora a diferencia de sus aves tenía muy descuidada su casa no le gustaba limpiar, decía que era una persona muy ocupada y prefería salir a platicar con sus vecinas y con sus hermanas, a veces solo barría la casa para que su marido no la regañara pero era tan floja que ni siquiera recogía la basura solo la ponía detrás de la puerta y cuando se juntaba una buena cantidad de esta  era cuando por fin la levantaba, cierta tarde después de hacer su acostumbrado ritual de «barrer su casa» comenzó a escuchar risas de sus loros, no paraban de reír y bailar armaron tal alboroto que la dueña corrió a la sala a callarlos pero estos no paraban, solo reían y gritaba «Mira los diablitos» «Mira los diablitos que bonito bailan atrás de  la puerta, mira a   los diablitos» repetían esto una y otra vez la señora se asustó mucho y salió corriendo hacia la capilla del pueblo, pidiendo urgentemente hablar con el padre, este le dijo que si tenía problemas en casa ( ya que se supone los problemas atraen a los malos espíritus), ella respondió que no que eran muy felices en su casa, le conto lo que sus loros no paraban de decir, a lo que este le pregunto si tenía algo detrás de su puerta, ella se lo pensó un momento y después dijo no hay nada solo basura que a veces dejo ahí, el padre tomo una botella con agua bendita y se la entregó a la señora para que la regara en toda su casa especialmente detrás de la puerta y le dijo que a los demonios les gustaban al igual que los problemas la suciedad, el desorden, la pereza, todas esas acciones atraen las cosas malas por lo que talvez eso era lo que estaba ocurriendo en su casa, la señora regreso y  los loros parecían un poco más calmados, entonces limpio su casa como nunca antes lo había hecho y rego el agua bendita por toda la casa  y después de eso nunca más volvió a escuchar a sus loros decir tan perturbadoras frases, claro que desde aquel día se preocupaba mucho  por el aseo de su casa.

Este el relato se lo contaba mi abuelita a mis tías y primas desde que eran pequeñas para que siempre mantuvieran la casa limpia, hasta la fecha ellas saben que solo es un cuento aun así están de acuerdo en que el orden es muy importante, incluso yo que la escuche hace unas semanas de la boca de mi propia abuelita talvez tiene mucha persuasión porque créanme que mi casa ya no estará tan desordenada.

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Source: Mundooculto.es

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