La Sincronicidad … ¿Existe?

La Sincronicidad ... ¿Existe? Todos hemos experimentado coincidencias de hechos a los cuales no les solemos dar más importancia que la de una

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La Sincronicidad … ¿Existe?


Todos hemos experimentado coincidencias de hechos a los cuales no les solemos dar más importancia que la de una llamativa curiosidad. Estamos pensando en alguien y justo en ese momento, recibimos una llamada suya; nos acordamos de una persona que hace mucho tiempo no tenemos en mente y nos la encontramos luego en la calle, o bien suena una canción en la radio que está muy relacionada con algo que sucede en ese justo momento. En otras ocasiones, miramos el reloj y vemos secuencias numéricas que se repiten … 21:21, 11:11, 17:17 … Algunas personas narran experiencias que nos pueden parecer aún más asombrosas, como soñar con hechos que luego suceden o percibir en la distancia un accidente o la muerte de alguien cercano.Desde una perspectiva eminentemente racional, estos hechos son una cuestión de azar, casualidades a las que no hay que prestar más importancia de la que tienen. ¿Pero es así?


  • La Sincronicidad …

En 1952, Carl Jung acuñó el concepto de «sincronicidad» para definir «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal». Es decir, la coincidencia temporal de dos o más eventos, que guardan relación entre sí, pero que no son uno causa del otro, sino que su relación es de contenido. Carl Gustav Jung y Wolfgang Pauli, un premio nobel de física y uno de los padres de la mecánica cuántica escribieron conjuntamente un libro en 1952 titulado » Synchronicity» ; en él confluyen planteamientos de la física y la psicología, y es que en dicho libro se plantea la sincronicidad como un elemento clave para la comprensión de la relación entre la psique y la materia.He aquí un evento de dicho libro …

Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y capture a la criatura mientras volaba hacia el interior de la habitación . Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia.


  • Tipos de sincronicidad …

Jung describe tres categorías de sincronicidad: en la primera se presenta la coincidencia entre un contenido mental (pensamiento, sentimiento, un sueño) y un acontecimiento externo (se recibe una llamada de alguien en la que se estaba pensando). La segunda es la coincidencia entre una visión interna y un suceso que sucede lejos de allí (soñar con un accidente o la muerte de una persona que sucede en la realidad). La tercera consiste en tener una imagen de algo que posteriormente acontece en el futuro. Se resalta que las imágenes en las que se basa la sincronicidad no necesariamente se presentan de manera literal sino que pueden manifestarse de manera simbólica.El pensamiento racional no acoge este tipo de fenómenos, así que a la hora de desarrollar el concepto de sincronicidad, Jung recurre a lo que se suele denominar como pensamiento oriental. Este tipo de pensamiento se encuentra relacionado a lo que usualmente nos referimos cuando hablamos de intuición.

Jung también observó que una experiencia sincrónica suele aparecer en momentos no esperados, pero siempre en el momento exacto, cambiando incluso a veces la dirección de nuestras vidas e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para que eso suceda, es básico estar atento a las señales y al mundo.

Si estamos atentos a lo que pasa en nuestro entorno, habrá mayor probabilidades de que ocurra sincronía a nuestro alrededor. La sincronía puede aparecer en todo, desde programas de televisión, hasta conversaciones, encuentros en la calle o libros que aparecen “de la nada”.



Pero Jung no fue el único que estudió el tema de las sincronicidades … 


– Paul Kammerer, joven biólogo austriaco, fue el primer científico que se interesó en las coincidencias desde una perspectiva no mecanicista, la de repetición de casos, una ley de series que funciona simultáneamente de la causalidad y de la finalidad. Desde 1900 y durante varios años, anotó todas las coincidencias que vio y en 1919, publicó los resultados de su trabajo en un libro que lleva justamente el título de Das Gesetz der Serie. Allí describe el universo como un “mundo mosaico que, a pesar de los constantes movimientos y reorganizaciones, tiene como objetivo reunir las cosas semejantes”. En su opinión, “existe una fuerza universal que actúa reuniendo las personas, las cosas y los eventos, esta fuerza actúa como la gravedad, no sólo entre las masas, sino también entre el tiempo y el espacio”.– El poeta francés y teórico del surrealismo André Bretón hablaba también del «azar objetivo» , que designa la confluencia inesperada o azarosa «entre lo que una persona desea y lo que el mundo le ofrece». El azar objetivo es uno de los conceptos fundamentales del surrealismo: coincidencias o casualidades cuya carga emocional las dota de significado.

– David Scheimdler, Dr. En Física y bilogía determina que los fenómenos tales como la sincronicidad o la premonición o telepatía podrían surgir de un pliegue dimensional en el que pasado, presente y futuro se solapan.

– David Peat, físico y filósofo dice que la sincronicidad responde a la necesidad de la mente de construir un puente entre el mundo interior y el mundo exterior, el mundo de la psique y el mundo de la materia y que esta es la forma en que se interconectan las experiencias entre sí.

– Rupert Sheldrake, biólogo y autor de la teoría de los campos mórficos de conciencia, expresa que la memoria del universo se transmite de generación en generación y de especie en especie como si se tratara de unas redes invisibles de energía mental que transmiten la información y ha estudiado desde esta óptica el fenómeno de la sincronicidad. En su opinión la sincronicidad se debe a lo que él llama el sistema de pseudopos intencionales, es decir prolongaciones de intenciones, ideas y pensamientos que manifiestan o proyectan información. Es como un cúmulo de energía psíquica que tiene la capacidad de influenciar o de interaccionar unos acontecimientos con otros que van a ocurrir. Pensar en una persona que no hemos visto desde hace tiempo y al poco rato encontrárnosla se debe según Sheldrake, a que la intención de la persona en quien hemos pensado llega hasta nosotros y se manifiesta en nuestro propio pensamiento.

Sheldrake lo llama también el séptimo sentido, que engloba también las experiencias de premonición, telepatía o precognición y clarividencia. Sus investigaciones, coincidentes con las de otros científicos, llegan a la conclusión de que cada una de nuestras intenciones ejerce una influencia determinada en las intenciones de otras personas con las cuales puede existir o no una relación causa-efecto.

De manera resonante al campo mórfico de información de Sheldrake existe en la filosofía hindú el concepto de Akasha, una especie de registro o biblioteca cósmica que almacena toda la información del universo. Akasha, que significa éter, estaría, como el Internet, distribuido uniformemente por todo el espacio, de tal forma que en cada parte uno se puede conectar con el todo (con toda la Red).

– Stephen Hawking, conocido astrofísico afirma que el universo se estructura en diez u once dimensiones y que es posible que algunos sistemas espacio-temporales independientes del nuestro puedan interactuar con nuestra propia dimensión y provocar algunos de estos fenómenos sincrónicos.

Para la física cuántica las experiencias como la telepatía o la sincronicidad tienen su fundamento en el modelo cuántico: la conciencia del observador tiene un papel determinante porque es capaz de alterar o modificar lo observado, creando así un nexo de unión entre el sujeto y el objeto.

– El famoso médico endocrinólogo y fundador de la Asociación de Medicina Ayurvédica en California, Deepak Chopra dice que las sincronicidades son como pequeños milagros que forman parte de nuestro sincrodestino desde el cual podemos actuar de manera consciente dirigiendo nuestros impulsos y transformando nuestra realidad cotidiana. Por lo tanto tomar conciencia del valor de las coincidencias no casuales del destino nos ayuda a comprender y a aprovechar mucho más a fondo las experiencias de la vida.

Como vemos la sincronicidad es parte activa del estudio científico que trata de comprender el por qué de estos hechos. No obstante no todas las sincronicidades son de la misma naturaleza, algunas en apariencia parecen tener más significado que otras, aunque según los expertos ninguna carece de un sentido último.


  • Pero veamos algunas sincronicidades más …

Uno de los pacientes de Jung murió de manera repentina. Pocos días antes la mujer del paciente había estado en la consulta del psicoanalista para expresarle su preocupación, temía la muerte de su esposo porque una bandada de pájaros se había posado sobre el alféizar de la ventana. Este era un hecho que se había dado justo antes de la muerte de su padre y de su abuelo, por lo que esa mujer había llegado a la conclusión de que cuando una bandada de pájaros se posaba en su ventana, alguien cercano se moriría. Jung analizó el caso y sus conclusiones fueron que si bien estos sucesos sincrónicos se daban en la mente de la mujer que relacionaba unos hechos con otros, para él era obvio que en el universo hay una trama densa y compleja de relaciones entre todos los elementos que lo componen y que se manifiestan a cada persona susceptible de comprender su significado a través de la sincronicidad.La escritora norteamericana Judy Wax que iba de gira en promoción de uno de sus libros tomó el vuelo 191 de American Airlines, un DC-10 con despegue en Los Ángeles y aterrizaje en Chicago. El avión no llegó a su destino y se estrelló. No hubo supervivientes. El libro que promocionaba era Starting in the Middle. En la página 191 de este mismo libro la autora declaraba su miedo a volar. Otra de las casualidades era que la edición de la revista Chicago de la semana anterior a su muerte incluía una entrevista y una foto de la misma Judy Wax en la página 191. En la contra página aparecía un anuncio del vuelo 191 de American Airlines a bordo del DC-10. Esta sincronicidad queda dramáticamente registrada para la posteridad, ya que colocando la hoja al trasluz podía verse la foto de Judy Wax, superpuesta al anuncio del avión en el que encontró la muerte.

Alfred Nobel fue el inventor de la dinamita y al final de su vida, este científico sufría de angina de pecho y seguía un tratamiento con nitroglicerina. Antes de morir, Nobel escribía en una carta las siguientes palabras: “Qué ironía la del destino que me hayan prescrito a mi tomar nitroglicerina por vía interna”.

El actor Brandon Lee, hijo de Bruce Lee muere de una hemorragia interna durante el rodaje de una película a causa del tiro de un revolver que contenía una bala real en vez de una de fogueo. Curiosamente su padre, 20 años antes murió de una hemorragia cerebral durante el rodaje de la película «El juego de la muerte», en la que en la ficción moría a consecuencia de una bala real colocada en un revolver que debía llevar balas de fogueo.

A Anthony Hopkins le propusieron rodar una película basada en la novela de George Feifer, «La chica de petrovka». Hopkins para documentarse decidió comprar la novela. No pudo encontrarla en ningún sitio. Unos días después, sentado en un banco del metro, en el asiento contiguo habían abandonado un ejemplar de «La chica de Petrovka» con numerosas anotaciones en los márgenes. Dos años más tarde al rodar la película le presentan al Sr. Feifer, que curiosamente le comenta que dos años atrás perdió en el metro un ejemplar de su libro. Hopkins muy asombrado le pudo devolver el libro a su dueño.



Ante un acontecimiento de esta naturaleza en nuestra vida, la mente lógico-racional, educada por el paradigma reinante, inmediatamente nos quiere convencer de que se trata de un hecho fortuito regido por el azar. Lo interesante es que, más allá de ello, algo intuitivo en nuestro interior nos hace presentir que se trata de algo organizado por algún tipo de inteligencia, un orden superior que está entablando un diálogo individual con cada uno de nosotros produciendo esas maravillosas coincidencias para ayudarnos a evolucionar y seguir aprendiendo …. Y es que tal y como menciona el antiguo texto védico conocido como Upanishad : «Tú eres lo que tu deseo más profundo es. Como es tu deseo, es tu intención. Como es tu intención, es tu voluntad. Como es tu voluntad, son tus actos. Como son tus actos, es tu destino».


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