El zodiaco de Dendera, las fechas no cuadran.

El zodiaco de Dendera, las fechas no cuadran.

Efectivamente, una marca en el zodiaco de Dendera indica el polo eclíptico norte que, junto a otros jeroglíficos del borde del disco, indi

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El zodiaco de Dendera, las fechas no cuadran.

Efectivamente, una marca en el zodiaco de Dendera indica el polo eclíptico norte que, junto a otros jeroglíficos del borde del disco, indica las posiciones de los equinoccios en una época muy anterior a la que es fechado.

«El llamado zodiaco circular del templo de la diosa Hathor en Dendera se encontraba originalmente en el techo de la capilla numero 2, en el lado oriental de la terraza del edificio. Sin embargo, desafortunadamente, una copia de escayola ocupa hoy su lugar. Durante la expedición del general Desaix a Egipto en 1801, coincidiendo con la invasión napoleónica del país, Vivant Denon exploro las cámaras del templo e hizo los primeros dibujos de esta obra maestra, bocetos bellamente presentados en la archiconocida Monuments de l’Égypte. Una vez que las imágenes del Zodiaco, con mayusculas, fueron conocidas en Europa, donde merecieron un alto grado de interés, se decidió la suerte que iba a correr tan singular pieza arqueológica. En 1822, una expedición secreta, con el acuerdo del Pachá Mohammed Allí, viajo a Dendera y traslado a París los dos enormes bloques de piedra arenisca donde la obra se encontraba esculpida, ciudad donde, desde 1919, se halla expuesta en el Museo del Louvre.

Como ya se dijo, en el Museo del Cairo se conserva un papiro del escriba de Keops en el que se afirma que él, Keops, hizo la tercera reconstrucción al templo de Déndera siguiendo los mismos planos utilizados por los seguidores de Horus, lo que sumaría más de veinte intervenciones de épocas distintas: Debido su importancia también fue reconstruído por Pepi I y por Tutmosis III, en sus muros se encuentran los cartuchos de Tutmosis IV y Ramsés II y III, la última reconstrucción fue durante el reinado de Ptolomeo VIII, seguida por los trabajos de los Ptolomeos X, XI, XII y Cleopatra VII. En época romana hicieron obras los emperadores Augusto y Tiberio, y en él están inscritos los nombres de Calígula, Nerón, Claudio, Domiciano, Nerva y Trajano. Aunque la disposición de su actual estado data alrededor de cien años antes de Cristo, su historia es mucho más larga, tanto que se nos pierde en el tiempo. A esto me refería cuando dije que, si queríais, hablaríamos de su antigüedad.

Su teoría, que él no califica como tal porque está grabada en las piedras de Déndera, muy resumidamente, describe la huida de su lugar original (Atlantis), que azotadas por un cataclismo acuático o diluvio (que se representa por ocho líneas quebradas en el zodíaco), logran arribar a Magreb y establecerse posteriormente en el “segundo corazón de Ptah”, es decir en Egipto. El tiempo al que hace retroceder esta historia es de 12,500 años a la canal, congruente con el relato de Platón en El Timeo y Critias.

Según Slosman, ese lugar desaparecido de donde procedían los seguidores de Horus era conocido como Aha-Men-Ptah, o Primogénito Durmiente de Dios, denominación que experimentó posteriormente una contracción en el conjunto de textos que conforman el denominado (impropiamente, según Slosman) Libro de los Muertos: El Amenta. El nombre, sin embargo, continuaba evocando el significado original de País de los Muertos, País de los Bienaventurados, y País del Más Allá. Los monarcas de este continente fueron, tradicionalmente, los Ptah-Aha, cuyo significado, en la lengua jeroglífica, es el de Primogénito de Dios, puesto que, en efecto, todos los reyes descendían por línea directa del primer Hijo de Dios, es decir, el Primogénito. Aha se pronuncia Ahan y que Ptah también se escribe Phtah, de su fonetización en lengua griega, en la que la letra pi se convierte en phi (fi), por lo que Phtah-Ahan fue fonetizado Faraón, que de Primogénito de Dios pasó a ser Hijo de Dios. Y, de la misma manera, Ath-Ka-Ptah (segundo corazón de Ptah o segundo corazón de dios) se convirtiera, en la fonetización griega, en Aegyptus, Egipto.

Slosman publicó en París en 1976 su libro titulado «El Gran Cataclismo», donde documenta con todas las pruebas que ha podido obtener el hundimiento de la Atlántida hace 12,500 años y el éxodo de los atlantes hasta su llegada a Egipto.

Esta fecha aparece en el zodiaco de Dendera al ser la constelación de Leo la que sobre una barca parece guiar a todo el conjunto. Fecha tan arcana fue también mencionada por el grupo de astrónomos de Charles Dupuis que estudiaron el zodiaco a su llegada al Museo Imperial de París (futuro Museo del Louvre) en 1822.

Aparte de la interpretación del zodiaco, apunta la posibilidad de que la conexión de Egipto con la Atlántida se corresponda con el carácter fonético del país del Nilo.

Los supervivientes fundaron tras el cataclismo otro país llamado ATH-KA-PTAH, que significa el «segundo corazón de Ptah», que los griegos fonetizaron en la palabra Aegyptos. Por ello la palabra EGIPTO sería el nuevo nombre del país atlante.

Los sacerdotes atlantes, sabedores del peligro que se avecinaba, hicieron construir unas barcas para salvar a su pueblo. Serían las «barcas sagradas» que aparecen en todos los grandes templos.

Al zodiaco de Dendera no le acompañaba ninguna clase de texto o explicación, por lo que durante todo este tiempo, desde su descubrimiento ha estado sujeto a una enorme variedad de interpretaciones, razón por la que sugerimos al amable lector que admire su monumental belleza y busque alguna interpretación que vaya en consonancia con su propia línea de pensamiento.

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