Pazuzu, el demonio que protagoniza “El exorcista”

Pazuzu, el demonio que protagoniza “El exorcista” Aunque no seas un adepto al cine de terror, resulta bastante probable que hayas visto el clásico

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Pazuzu, el demonio que protagoniza “El exorcista”

Aunque no seas un adepto al cine de terror, resulta bastante probable que hayas visto el clásico de 1973 “El exorcista”, una película dirigida por William Friedkin basada en la obra literaria de William Peter Blatty publicada un par de años antes. La trama se desarrolla en torno a la posesión demoníaca de Regan MacNeil, una pequeña de 12 años, y su feroz lucha por liberarse de las garras de un demonio.

Se trata de una historia bastante popular ya que la novela estuvo basada en un caso real de supuesta posesión y exorcismo que involucró a un niño de Maryland, en los Estados Unidos (aunque otras fuentes dicen que se basó en el exorcismo de Anna Ecklund). Sin embargo, muy pocas personas recuerdan el nombre de la entidad demoníaca que protagoniza la historia, y mucho menos se sabe sobre los orígenes de este ser mitológico. Por si lo has olvidado, el demonio que posee a Regan se conoce como Pazuzu, un ser mitológico cuyos orígenes se remontan a la antigua cultura de Babilonia y Siria.

 

El príncipe del inframundo.

En el folclore sumerio, Pazuzu es hijo del dios Hanbi, el gobernante del inframundo, y sus orígenes se remontan a aproximadamente 1000 años a.C. Pazuzu lideraba a los demonios del viento y, específicamente, lo relacionaban con el viento sudoeste, responsable por las tempestades pero también por las sequías y hambrunas. Por eso, los antiguos asirios y babilonios alternaban entre adorar y temer a Pazuzu.

Curiosamente, las solicitudes al demonio no estaban limitadas a asuntos meteorológicos. Pese a que estaba plenamente relacionado con el mal – no olvidemos que era hijo del gobernante del infierno -, Pazuzu era invocado para proteger a las mujeres durante los meses de gestación. Y esto porque, según la creencia de los habitantes de Mesopotamia, durante los meses de embarazo las mujeres estaban expuestas al asedio de una diosa implacable llamada Lamashtu, supuestamente conyugue de Pazuzu, que entraba en escena para mantener a raya a su macabra esposa.

Una estatua de Pazuzu fue montada en 2008 sobre el Institute of Contemporary Arts (ICA) de Londres.

 

Un animal híbrido.

En lo que respecta a la forma del demonio, diversos registros físicos (estatuas, figuras y amuletos) que sobrevivieron hasta nuestros días ofrecen un testimonio preciso. Si bien Pazuzu tenía el cuerpo de un humano, estaba revestido de escamas, presentaba garras de águila en lugar de pies y la cabeza de un perro o león. Además, poseía unas enormes alas y la cola de un escorpión.

Algo frecuente en las representaciones de Pazuzu era la mímica de sus manos: la derecha levantada y la izquierda suelta, supuestamente esto representaba su naturaleza dual de creador y destructor, la alternancia entre proteger la vida y esparcir la muerte. Los historiadores sospechan que en la Biblia pueden encontrarse diversas bestias que se vieron inspiradas en las descripciones sobre Pazuzu, propios de otras creencias que nada tenían que ver con la judeocristiana.

Sin embargo, es un hecho que la apariencia de Pazuzu evolucionó de forma considerable con el paso del tiempo. La primera referencia a este demonio se encuentra en un antiguo mito babilonio donde lo llamaban Anzu. La historia lo describe como un ave enorme que escupe agua y fuego, pero con el tiempo lo fueron dotando de la forma antropomórfica que describimos antes.

 

Un demonio dual.

Además de su capacidad de controlar el clima causando hambrunas, invasión de plagas y destrucción, así como proteger a embarazadas y parturientas del ataque de su malvada esposa, Pazuzu también era invocado para defender a los enfermos y ahuyentar a los malos espíritus

En aquellos tiempos, las personas solían atribuir las enfermedades a toda clase de demonios y espectros, y se han encontrado diversas inscripciones que servían como protección donde se invocaba a Pazuzu. Estas inscripciones frecuentemente se ubicaban en los sitios donde descansaban los enfermos, y servían tanto para pedir al demonio que ayudara en la recuperación del paciente como para solicitarle que impidiera el ataque de los espíritus del mal.

Lo contradictorio de estas creencias es que, a pesar de ser invocado para proteger a los enfermos y evitar la acción de espíritus malvados, Pazuzu también diseminaba enfermedades. De acuerdo con los mitos, su aliento de fuego era capaz de esparcir calamidad y muerte, así como de infectar a aquellos que provocaban su ira. Como haya sido, la figura mitológica original contrasta mucho con el ente demoníaco que nos presentaron en el filme.

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