Baal: el demonio de la fecundidad que desafió a Yahvé

Baal: el demonio de la fecundidad que desafió a Yahvé

Baal, el demonio de la fecundidad que desafió a Yahvé. Baal, cuyo nombre significa literalmente "Señor", es uno de los demonios más extraño

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Baal, el demonio de la fecundidad que desafió a Yahvé.

Baal, cuyo nombre significa literalmente “Señor”, es uno de los demonios más extraños que habitan en el infierno. Si ir más lejos, algunos grimorios y libros prohibidos de la Edad Media lo describen como una mezcla de etéreo hermafrodita y viril general de los ejércitos subterráneos.

Lo cierto es que Baal es un demonio muy antiguo, y también ejemplo de la mediocridad y la incoherencia de los intérpretes medievales de los mitos hebreos, es decir, de los inquisidores y sus descendientes, capaces de aniquilar los rasgos más bellos de la mitología para utilizar a sus protagonistas en beneficio propio.

En este caso, el protagonista vilipendiado por la Santa Inquisición es el pobre Baal.

Originalmente Baal era considerado un espíritu de la fertilidad que garantizaba el éxito de las fecundaciones, y por ello protector del ganado y de la abundancia.

Se lo veía como una criatura benevolente tanto por culturas nómadas como por sus descendientes, las tribus agrícolas; y bajo esa forma de camaradería lo recibieron los caldeos y los babilonios, para quienes no consiguió, sin embargo, ocupar un lugar jerárquico entre los dioses más poderosos, acaso por ser amigo de los pobres.

En el Antiguo Testamento Baal aparece con frecuencia asociado a los cultos que desviaban al pueblo de Israel del verdadero Dios. En Reyesy en Paralipómenos cuenta con el auxilio de la fascinante Jezabel, y luego de su hija, Atalía, quienes participaron en el culto pagano de Baal buscando la fecundidad.

No en vano las mujeres entendieron mejor que los profetas los beneficios uterinos que proporcionaba su amistad.

Convertido, no obstante, en enemigo y en idólatra por la intolerancia monoteísta, Baal terminó interpretando un papel opuesto al de su naturaleza, algo similar a lo que ocurrió con Lilith, la primera esposa de Adán.

En otras palabras, Baal pasó de ser un dios de la fecundidad a un voraz devorador de niños.

Una imagen paradigmática del estigma miserable que cayó sobre Baal puede verse en la que encabeza este artículo, un grabado extraído del libro maldito de Colin de Plancy: Dictionnaire Infernal.

Diodoro de Sicilia se hizo eco de estas versiones difamatorias al describir a Baal como una especie de Cronos, tenebroso y voraz, cuyo culto pagano perduraba en la ciudad de Cártago poco antes de que el poderío del imperio la redujera a un vago recuerdo de sal y cenizas.

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