Ovnis en el Pirineo, 40 años después del incidente de Pusilibro

Ovnis en el Pirineo, 40 años después del incidente de Pusilibro

Así lo contó el rotativo oscense 'Nueva España', hoy 'Diario de Altoaragón'. La historia de los ovnis en el Pirineo está ligada inevitablemen

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Ovnis en el Pirineo, 40 años después del incidente de Pusilibro

Así lo contó el rotativo oscense ‘Nueva España’, hoy ‘Diario de Altoaragón’.

La historia de los ovnis en el Pirineo está ligada inevitablemente con los avistamientos del Pusilibro, un pico situado en Sierra Caballera (Huesca) que suscitó hace 40 años una hipnótica atracción para miles de personas interesadas en un fenómeno que entonces ocupaba páginas y portadas de periódicos.

Hace cuarenta años, en noviembre de 1977, la publicación en exclusiva en el rotativo oscense ‘Nueva España’ (hoy ‘Diario del Altoaragón‘) de una serie de extrañas fotografías nocturnas que mostraban dos luces en movimiento avivó una locura que se originó unos meses antes, en pleno verano.

La curiosidad de unos pocos que hablaban del avistamiento de curiosas luces sobre la cima del Pusilibro (1.597 mts.) se convirtió de repente en un fenómeno internacional que provocó continuos peregrinajes nocturnos a la zona y el interés de medios de comunicación internacionales.

Una de las personas que mejor conoció todo este proceso es el periodista ya jubilado Luis García Núñez, responsable de hacer llegar a las rotativas del diario oscense no sólo las conocidas fotografías sino de narrar todo lo que estaba sucediendo en torno al conocido como “ovni del Pusilibro”.

En declaraciones a Efe, el veterano periodista asegura que una llamada a la redacción del periódico sobre el mes de septiembre de 1977 fue la que motivó el encargo de su director de investigar los supuestos avistamientos para descubrir qué era lo que había de cierto en el aviso.

Una llamada que advertía de presencia sobre la cresta que asciende hasta la cima del Pusilibro de una gran nave de color rojizo.

Noche tras noche, recuerda, cogió el coche para desplazarse hasta las inmediaciones del Pusilibro y esperar lo inesperado, junto a unas pocas docenas de personas que fielmente confiaban en que se produjera el encuentro.

A partir de entonces, García Núñez tuvo que filtrar decenas de llamadas que alertaban de improbables avistamientos en los más variopintos rincones de la geografía oscense, algunas con una indudable intención de burlarse.

La publicación de las fotografías, el 10 de noviembre de 1977, no sólo lo trastocó todo sino que suscitó el interés y curiosidad de medios de comunicación, ufólogos o, simplemente, curiosos interesados en el fenómeno ovni.

Las famosas imágenes del ovni de Pusilibro fueron captadas por un fotógrafo aficionado desde la terraza del décimo piso en el que vivía, y muestran, en una breve secuencia conformada por tres capturas, cómo una pequeña luz blanca se acerca a otra mayor de color rojizo y finalmente se funden en una blanquecina.

Unas luces en las que el autor de las imágenes creyó entrever un gran objeto en forma de “judía”, destaca García Núñez cuando evoca esos momentos.

Todo un terremoto informativo, destaca el periodista, que hizo que durante semanas se acercaran cada noche hasta el Pusilibro centenares de personas en busca de la magia de lo desconocido.

Un fenómeno que atrajo a algún avezado comerciante que supo rentabilizar, con un remolque cargado de bebidas, el momento, pero que también interesó al famoso periodista, escritor e investigador Juan José Benítez, con el que García Núñez mantiene desde entonces un contacto continuo.

Fueron largas noches de bocadillos, bebidas, frío, mantas, cámaras sobre trípodes y un entusiasmo y nerviosismo difícil de entender hoy en día.

El propio Benítez, uno de los curiosos que pasó noches cerca del Pusilibro, pudo hacerse con los negativos de las famosas fotografías, que llevó a un laboratorio para que fueran analizados con el fin de detectar un posible fraude o manipulación.

Según el periodista oscense, el popular escritor le comunicó un tiempo después que las imágenes que había publicado en exclusiva eran auténticas y no manipuladas.

Sin embargo, el fenómeno provocó bromas y burlas, entre las que recuerda un escrito a máquina remitido por unos supuestos alienígenas procedentes del planeta UMMO en el que advertían de la incapacidad del ser humano para comprender la existencia de vida extraterrestre.

“Por eso -destaca el escrito (que García Núñez aún conserva)-, el contacto con vosotros es difícil y delicado, y tenemos que iros ‘sensivilizando’ (falta de ortografía incluida) poco a poco, con comunicados como éste y apariciones de algunas de nuestras naves, que producimos de acuerdo con un plan sistemáticamente preestablecido”.

Al margen de este tipo de reacciones burlescas, el fenómeno también atrajo a ufólogos reconocidos, como el propio Benítez, que dieron por cierto o cuestionaron las propias imágenes y los supuestos avistamientos.

Benítez escribió un tiempo después “el caso del ‘ovni del Pusilibro’ es auténtico…estamos ante un documento excepcional: toda una nave nodriza o portadora en los cielos españoles. Una nave, no lo olvidemos, que fue vista además por otros muchos testigos a lo largo de los meses de septiembre, octubre y noviembre de 1977.”

Lo cierto es, recuerda García Núñez, que desde entonces no hay noticias de nuevos avistamientos en el Pirineo que hayan provocado tal conmoción.

 

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