Esta bacteria se alimenta de radioactividad y puede ser la clave de vida extraterrestre en el Sistema Solar

Esta bacteria se alimenta de radioactividad y puede ser la clave de vida extraterrestre en el Sistema Solar

  Foto: Wikimedia Commons Vive enterrada entre las rocas a tres kilómetros de profundidad, sin luz, sin oxígeno y sin ningún compuest

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Esta bacteria se alimenta de radioactividad y puede ser la clave de vida extraterrestre en el Sistema Solar

Foto: Wikimedia Commons

Vive enterrada entre las rocas a tres kilómetros de profundidad, sin luz, sin oxígeno y sin ningún compuesto orgánico del que alimentarse. El único sustento de la Desulforudis audaxviator es la radioactividad. Esta extraña bacteria podría ser la clave de la vida que encontremos en otros planetas.

La audaxviator se descubrió en 2008 en las profundidades de la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica. Su medio de vida es tan extremo que está siendo estudiada por astrofísicos y astrobiólogos como un ejemplo de lo que podemos encontrarnos cuando lleguemos a Europa, la Luna de Júpiter.

Se cree que los océanos de agua líquida bajo la capa de hielo de Europa pueden albergar vida, pero sin apenas luz del Sol, ese ecosistema tiene que ser necesariamente diferente a los que conocemos en la Tierra. Aunque sin luz solar, la vida tiene extrañas maneras de salir adelante contra todo pronóstico, y la Desulforudis audaxviator es un claro ejemplo.

luna-europaLa superficie de Europa. Foto: NASA

La bacteria sobrevive en solitario en aguas termales a 60 grados Celsius que carecen de oxígeno o luz. Su sustento es un tipo de energía que mataría a cualquier otro ser vivo: radioactividad. Las rocas entre las que vive son ricas en isótopos de uranio. El decaimiento radioactivo de este elemento rompe las moléculas de agua y genera radicales libres que atacan la pirita de la roca generando sulfato. La bacteria sintetiza ese sulfato convirtiéndolo directamente en adenosin trifosfato, el compuesto orgánico responsable del almacenamiento de energía dentro de las células.

Europa tiene océanos de agua líquida y el agua de esos océanos puede llegar a tener temperaturas elevadas. Se cree que la energía para generar ese calor procede de la fricción de las rocas del núcleo de Europa provocada por las fuerzas de marea en su órbita alrededor de Júpiter.

El segundo ingrediente es la radioactividad. Júpiter emite radiación, pero no parece probable que esa energía penetre muy profundo la capa de hielo. Sin embargo, los datos de los que disponemos sugieren que Europa, como muchos otros objetos del Sistema Solar, son ricos en isótopos radioactivos como el torio o el uranio. Entre 2022 y 2025 la sonda Europa Clipperseguirá los pasos de la Galileo y estudiará más a fondo para confirmar hasta qué punto la luna de Júpiter tiene las condiciones necesarias para que exista vida semejante.

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