¿Ha conseguido alguien fotografiar a un ser extraterrestre en algún punto de nuestra historia? Ya estuvimos viendo el caso de Ilckley Moore, uno de los más misteriosos de la historia, así como los humanoides de Falkville que tenían cierto parecido con los integrantes del duo Daft Punk de música electrónico con cascos ultramodernos, pero hoy vamos a coger nuestra máquina del tiempo y vamos a estudiar una fotografía mandada por un hombre de Canadá a la web ufocasebook el 14 de agosto de 2003 y estudiada en primera instancia por el investicador B.J. Booth. Una curiosa toma de 1930 que no es nada habitual en la casuística ufológica y que fue escaneada de la original por el autor del email que aseguraba que su abuelo había protagonizado una persecución de esta supuesta entidad antes de sacarle una única fotografía para el recuerdo.

Toma original.

La entidad según palabras del propio redactor del email cuya identidad permanece en el anonimato por expreso deseo del mismo, apareció cerca de su posición cerca de un lago y comenzó a huir cuando le vio. Este señor le persiguió hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para sacar la fotografía pero en vez de ir corriendo directamente a revelarla, supuestamente habría esperado cuatro meses para hacerlo. Había una razón para hacerlo porque vivía en un lugar remoto y aislado en el que había que esperar a que el invierno pasara para poder transitar los caminos sin peligro de alud y ventisca.

El nieto de aquel señor que tomó la fotografía habría recibido la misma solo una semana antes de mandar el email  justo antes del fallecimiento de su abuelo y de que éste le contase su historia. Lo cierto es que tanto el grano como la tonalidad de colores de blanco y negro de la fotografía indican que estamos ante una fotografía de esa década de 1930 pero quizá es demasiado increíble encontrar a ese ser tan nítido.

Ampliación del ser.

La sombra que muestra el cuerpo, la dirección de la misma con respecto a la de los árboles, la propia conformación de la luz sobre su cara y su morfología podrían indicarnos que estamos ante una toma fidedigna aunque también es cierto que existe cierta desviación en esa sobra, y que aunque son muy comunes los testimonios de seres antropomorfos, el ser no parece tener los síntomas de delgadez comunes en este tipo de seres. Ojos almendrados pero cabeza proporcionada. Ausencia de pelo y sin manos o guantes visibles.

Fotografía saturada.

Otro detalle sería la musculatura del cuello, quizá demasiado desarrollada para un infante y sin duda desproporcionada para lo que sería un ser humano. No podemos evaluar más rasgos por el grano de la foto y no podemos tampoco ver la posición bien por la excesiva sombra de la parte izquierda del ser. Si sobresaturamos la toma podemos encontrar en todo caso una especie de marcas de dedos en la mano derecha, resultado posiblemente del propio tratamiento fotográfico. Sorprende igualmente su tez blanca en comparación con el resto de tonalidades del entorno. Casi tenía que brillar de ser real.

Siempre nos quedará la duda de qué se fotografió en Alaska en los años 30.

Quizá un niño con un gorro, o quizá, y si es cierta la historia del hombre del email, un ser alienígena casi en plena huida mirando por última vez a un testigo.

¿Qué opináis? ¿Estamos ante un caso de retro-humanoides, un elaborado fake o simplemente una pareidolia con un crío y un gorro con aberturas con forma de óvalo? Si os ha gustado esta entrada, no os perdáis el vídeo del extraterrestre de Ilckley Moore y otros tres casos asociados de humanoides que parecen saltar. Esperamos que el vídeo sea de vuestro interés.

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