Los Dinosaurios y la Gravedad

Los Dinosaurios y la Gravedad

Es un hecho curioso de que el mundo antediluviano de alguna manera apoyaba a criaturas voladora de 350 libras, mientras que la gravedad de hoy sólo

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Es un hecho curioso de que el mundo antediluviano de alguna manera apoyaba a criaturas voladora de 350 libras, mientras que la gravedad de hoy sólo permite criaturas voladoras de un peso máximo de alrededor de 30 libras.
Incluso en las 25 libras, la grandes águilas cazadoras de Asia Central tenían grandes dificultades para despegar del suelo.
Los Dinosaurios y la Gravedad
El Pteranodons volador (un «depredador antediluviano» en un mundo donde una inundación mundial ‘nunca sucedió’) se piensa ahora que fueron carroñeros, no pescadores.
Cómo estos «planeadores vivientes” podrían haberse dado a la fuga después de hartarse de carne podrida de dinosaurio es un verdadero rompecabezas, segúnDouglas Lawson, de U. Cal.
Como lo explica Ted Holden en «Dinosaurios y el Problema de la Gravedad» en El Anomalista, este reptil volador era bastante ligero, del tamaño de un pavo moderno, pero con una envergadura de hasta 50 pies.
Ha sido propuesto que algunos vertebrados voladores dependían de las corrientes de aire para el despegue. Esta teoría los habría tenido perpetuamente sentados en el borde de un acantilado a la espera de una brisa. Otros propusieron que tomaban impulso y se lanzaban al aire, pero la falta general de musculatura probablemente hacía a estos vertebrados incapaces de correr tan rápido.
Aún más importante,
«Alas de tal extraordinario tamaño no podrían haber sido agitadas cuando el animal estaba en el suelo», explica Holden.
Estos supuestos presentan un problema de ingeniería tipo Trampa-22:
El Pteranodon habría necesitado piernas altas como zancos para permitir que esas monstruosas alas batieran para levantarse del terreno.
Y este, ciertamente no es el más grande de los depredadores voladores antediluvianos. Según Robert T. Bakker en The Dinosaur Heresies, algunos pterosaurios tenían alas de una envergadura de 60 pies.
Bakker ha acordado que,
«una criatura así de grande se habría roto sus huesos de los brazos si tratara de volar».
Hay otros factores que actualmente limitan el tamaño de las criaturas de la Tierra. Vamos a considerar a los elefantes.
Como Holden, explica, es bien sabido que los animales del tamaño de los elefantes no pueden permitirse el lujo de caerse, y que incluso la más leve caída, por lo general puede resultar mortal, rompiendo huesos y destruyendo tejidos. Sin embargo, el elefante, ni siquiera vive un estilo de vida de depredador.
Como señala Holden:
Los depredadores viven luchando y tumbando a las presas. Uno podría pensar que esta consideración excluiría la existencia de cualquier depredador que fuera demasiado grande para soportar las caídas. Los estimados del peso del tiranosaurio, sin embargo, incluye especímenes más pesados que cualquier elefante. Esto parece ser una contradicción …
Por otra parte, los elefantes son simplemente demasiado pesados para correr en nuestro mundo. Como es bien sabido, logran una especie de caminata rápida. Ellos no pueden saltar, y cualquier cosa parecida a un drenaje o canaleta los para en seco.
Los mamuts eran grandes, y más grandes que el más grande de los elefantes, y sin embargo, el arte del Pleistoceno los muestra claramente galopando.
Mito – Teoría de Saturno
Holden se pregunta si algún aspecto del entorno de la Tierra alguna vez pudo haber sido inmensamente diferente.
Los Dinosaurios y la Gravedad
Él concluye,
«Hay categorías de evidencia, derivada de un cuidadoso análisis de los depredadores antediluvianos, para mostrar que las condiciones de gravedad en el pasado lejano, no eran las mismas que son hoy.»
El concluye de que los super-animales del pasado de la Tierra no podrían vivir en nuestro mundo actual. Holden especula una explicación:
Las leyes de la física no cambian, ni la constante gravitacional, hasta donde sabemos. Sin embargo, algo era obviamente y masivamente diferente en el mundo en el que existían estas criaturas, y que la diferencia probablemente implicaba un cambio en la gravedad percibida.
Esta solución se deriva de la continua investigación de los neo-catastrofistas, es decir, los seguidores del fallecido Immanuel Velikovsky, y se conoce como la «teoría del mito de Saturno»…
El requisito básico para una percepción atenuada de la gravedad de la Tierra implica que la Tierra estaba en una órbita muy cercana alrededor de un cuerpo estelar más pequeño y mucho más frío (o cuerpo binario) que nuestro Sol actual.
Uno de los polos siempre estaría apuntando directamente a esta pequeña estrella cercana o sistema binario. La intensa atracción gravitacional que se retiraría de la Tierra en forma de huevo en vez de su actual forma esférica presente, de manera que el centro de gravedad del planeta estaría fuera del centro hacia la pequeña estrella.
Esto generaría el esfuerzo de torsión necesario para contrarrestar la fuerza giroscópica natural y mantener el polo terrestre apuntado en la misma dirección que giró en torno a la estrella.
Holden continúa sugiriendo algunas de las consecuencias de tal intensa tracción gravitacional:
Permitiría animales gigantes como los dinosaurios
Tendería a halar toda la masa terrestre de la Tierra a un solo continente (Pangea)
No habría estaciones, porque el polo de la Tierra estaría señalando a esta estrella o sistema binario
De hecho, la literatura antigua nos dice que en tiempos antediluvianos no habían estaciones.
Holden especula una explicación:
«El estado del sistema solar actual indica que este sistema anterior fue eventualmente capturado por una gran estrella, nuestro Sol actual. Sin embargo, las piezas de este antiguo sistema, no han desaparecido. La pequeña estrella de influencia o sistema binario del pasado aún permanece, a pesar de que ha terminado ya su reinado de poder. «
Holden sugiere que esas estrellas pequeñas son Júpiter y Saturno, las dos principales deidades de los sistemas religiosos de la antigüedad.
Él escribe:
«No hay razón porqué adorarían como deidades a dos planetas que la mayoría de la gente ni siquiera puede encontrar en el cielo de la noche, a menos que por supuesto, esos cuerpos ocuparan un lugar mucho más destacado en los cielos que hoy en día».

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