EL GENESIS PROHIBIDO, LOS ANNUNAKI Y LA CREACION

EL GENESIS PROHIBIDO, LOS ANNUNAKI Y LA CREACION

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EL GENESIS PROHIBIDO, LOS ANNUNAKI Y LA CREACION

 

03 Mayo 2018
recibido vía Email
Orígenes de Nibiru
La historia de Nibiru no es sabida por muchos investigadores sobre el tema.
Sin embargo, es posible encontrar el origen de Nibiru en registros antiguos, más allá de lo que Sitchin supuestamente plantea en sus crónicas.
Esto calza a la perfección con el relato de,
…y otros investigadores.
Mediante la unión de estas piezas claves, como el uso de textos mesopotámicos y aledaños, he logrado concretar un desarrollo sobre el origen de este gran planeta, o en realidad; nave nodriza, como veremos a continuación.
Según textos hurritas e hititas, Nibiru se vio en vuelto en un caos producto del descontento de sus habitantes.
Canalizadores y contactados han logrado dar testimonio sobre este acontecimiento, explicando (no pretendo profundizar ahora en este tema, ya que lo haré en otra publicación) que Nibiru era habitado en ese entonces por 2 razas:
Estos, a pesar de ser totalmente opuestos entre sí, decidieron convivir juntos a modo de tregua, luego de que por años se vieran envueltos en conflictos y guerras que desataron mucha destrucción y catástrofes por igual.
Para terminar con eso, ellos decidieron complementar la sabiduría y tecnología de ambas razas en un solo planeta, con el fin de permitir la unión entre colonias de draconianos y colonias de lyranos para armonizar los aires conflictivos.
El lugar escogido se llamó «Avyon», que era un gigantesco planeta perteneciente a los lyranos, pero que resultó totalmente destruido en los enfrentamientos anteriores.
Ambas razas se unieron, remodelando y reconstruyendo Avyon en su totalidad, equipándolo con la mejor tecnología y adelantos de ambas razas, creando así una especie de planeta artificial o nave nodriza de grandes proporciones, al que se llamó Nibiru
En Nibiru se decidió que debía existir un máximo comandante, o lo que nosotros podríamos llamar:
un rey, los textos hititas nos dicen que este rey se llamó «Alalu«.
Al principio, la convivencia en Nibiru fue relativamente buena, sin embargo, los roces entre ambas naciones comenzarían nuevamente a salir a flote, esto sumado a otros conflictos anexos a Nibiru que llevaron a una ruptura diplomática.
Se generó un caos, posiblemente surgiría una nueva guerra entre ambas razas, pero esta vez, dentro de Nibiru.
Aprovechando el caos existente, un joven príncipe de nombre «Anu«, hijo de Anshar y Kishar, aprovechó la delicada situación diplomática de Nibiru para derrocar al entonces comandante o rey Alalu.
Imagen mesopotámica que representa
el derrocamiento de Alalu a manos de Anu,
quien lo redujo en un violento motín
para coronarse rey de Nibiru
Este fue uno de los tantos factores que llevaron a la separación definitiva de draconianos y lyranos.
La nave nodriza comenzó prontamente a ser abandonada por gran parte de la población, aunque nunca del todo, ya que en Nibiru persistió una alianza entre lyranos corrompidos y draconianos, que rechazó volver a sus constelaciones para tomar control absoluto de la gran y todo poderosa nave nodriza, que fue el resultado del esplendor tecnológico máximo de ambas razas.
De acuerdo a las tablillas sumerias es probable que otras razas se unieran a Nibiru, incluso se habla de la presencia de razas esclavas, como los «Igigu» (Igigi, según las traducciones de Sitchin).
Los ahora llamados nibirianos adoptaron un sistema monárquico que más tarde instaurarían en el planeta Tierra, con Anu siendo la máxima autoridad.
Prontamente los nibirianos modificaron su nombre, ahora se llamarían «Anunna» , que los sumerios escribieron como «A-nun-na», pronunciado como «a-nuna-ke-ne», posteriormente en el imperio Acadio y en otras regiones se les conoció como «Anunnakis» (A-nun-na-ki) que en la lengua antigua significa:
«del cielo descendieron a la tierra»,
…otras posibles traducciones acertadas serían,
«descendencia de los cielos a la Tierra», o «Señores del cielo y la tierra».
Muchos autores no saben ni tienen una certeza definida sobre cuál es la apariencia o rasgos fenotípicos de los Anunnakis, es confuso…
En la antigua Mesopotamia, algunos Anunnakis fueron representados como humanos, otros como reptiles, y este patrón también se repite en lugares lejanos como Sudamérica, Egipto y Asia.
¿Entonces…? Está claro, como usted ha podido leer, Nibiru fue (y es) habitado por razas reptilianas (draconianas) y por razas humanas (lyranos corrompidos).
Los Anunnakis NO son una raza como tal, sino un conjunto de diferentes razas que habitan en el planeta o nave nodriza Nibiru.
Por ejemplo, los Anunnakis,
Enki, Nammu y Pazuzu,
…eran representados como seres reptiloides, mientras que,
Anu, Enlil o Ninhursag,
…fueron representados como humanos.
El cilindro llamado «VA 243«
nos muestra una representación de nuestra vía láctea
con una exactitud perfecta.
Los estudiosos han rotulado
la imagen con los planetas correspondientes,
incluyendo la luna y el sol,
sin embargo hay un astro de grandes proporciones
que continua siendo un enigma.
Ese es Nibiru, y los sumerios sabían de su existencia,
lo llamaron «el reino de los cielos»,
que era de dónde descendían los dioses.
Durante el transcurso de mis diversas publicaciones, veremos que los dioses egipcios y sudamericanos en realidad eran seres pertenecientes a la raza Anunnaki, todas las investigaciones y estudios conducen a lo mismo.
 Arriba vemos representaciones de seres extraterrestres, a la izquierda vemos al anunnaki «Sobek», un ser híbrido mitad humano mitad reptil que estuvo presente en Egipto, y a la derecha está el anunnaki «Quetzalcóatl«, el dios serpiente de la sabiduría que trajo el conocimiento divino desde «las estrellas» hacia las culturas sudamericanas.
Nibiru es una nave espacial o nave nodriza de tamaño planetario.
Se encuentra equipado con tecnología del más alto nivel y su órbita no se restringe a un sistema planetario ya que puede ser controlada a gusto por los tripulantes.
Los avances evolutivos y tecnológicos de las razas encargadas de la construcción de Nibiru han permitido que sea el planeta artificial más equipado y preparado para todo tipo de circunstancias, cuenta con tecnología militar que lo hace ser respetado en todo el universo.
Además funciona como nave para exploraciones y extracción de minerales que son muy preciados por los Anunnaki para diferentes fines científicos y tecnológicos.
El «reino de los cielos» del cual hablan las religiones antiguas eran en realidad una referencia a Nibiru, que es la casa o fuente original de todos estos sistemas de creencias, ya que aquí moraban los «dioses» que descendían al planeta desde los cielos para luego retornar a él.
Nibiru ha intervenido en muchos acontecimientos de nuestra historia oculta, como por ejemplo,
  • la aniquilación de los dinosaurios
  • la destrucción de Maldek durante la guerra contra los reptilianos
  • la manipulación genética de nuestro ADN
  • el diluvio universal
  • el surgimiento de las diferentes culturas
  • el nacimiento de las religiones Anunnaki como el Judaísmo y el Vaticano, surgidas a partir de la adoración Anunnaki en la iglesia de Babilonia, Egipto y Roma
 Nibiru es visible a ciertas horas del día, aparece como un segundo astro brillando junto con el sol.
Esto evidencia las grandes dimensiones de la nave Anunnaki o el «reino de los cielos», que actualmente se encuentra en un sistema solar más allá del nuestro.
Entre otros componentes, los restos de Tiamat, los restos de la luna de Neptuno y la destrucción del gigantesco Maldek, forman parte del cinturón de asteroides.
Todos estos acontecimientos también causaron cráteres o cicatrices superficiales en la luna, así como una variación en sus inclinaciones axiales y de sus órbitas.
La Luna también fue usada como base espacial por distintas razas, incluso hoy en día aún perduran ruinas esparcidas a lo largo de este satélite, que también es artificial.
La principal causa para que los nibirianos retornaran a nuestro planeta fue para dar inicio a proyectos de expansionismo y formación de colonias. Ellos vieron a nuestro planeta además como un lugar próspero que debía formar parte de sus nuevos dominios.
Descubrieron que era rico en materias primas y estaban interesados en la extracción de minerales, sobretodo oro, cobre, plata, dioritas y lapislázuli, incluso crearon grandes yacimientos mineros en muchos lugares del mundo.
Los nibirianos o Anunnakis aterrizaron en la región de Mesopotamia, lo que hoy corresponde a las regiones de Irak, Turquía, Siria y Kuwai; ahí fundaron sus colonias y edificaron las primeras ciudades con grandes palacios y otras estructuras como puertos espaciales, hace alrededor de unos 350.000 años.
Fue en esos tiempos cuando los Anunnakis descubren al «Homo erectus» y lo describieron de la siguiente forma según la tablilla «Debate entre ovejas y grano«, en la cual se cuestionaban si en la tierra existía alimento suficiente, ya que ellos aún no se asentaban:
«La gente de aquellos días no sabía sobre comer pan.
Ellos no sabían sobre usar ropa; anduvieron desnudos por toda la Tierra. Como ovejas, comían hierba con la boca y bebían agua de las zanjas»
El rey y máxima autoridad de Nibiru continuó siendo Anu (An), el cual asignó los principales cargos entre sus hijos:
  • Enlil (En-lil) el primogénito, fue declarado rey y autoridad del planeta Tierra, encargado de supervisar los proyectos expansionistas y los trabajos mineros, en menor rango
  • Enki (En-ki) fue asignado a tomar control sobre las aguas y mares, como se puede leer en la tablilla mesopotámica del «Atrahasis»
«El padre de todos ellos, Anu, era su rey;
Enlil, el valiente, era su soberano, Ninurta, su encargada,
Y Ennugi, su capataz.
Tras llegar a un acuerdo,
Los grandes dioses habían decidido lo que le correspondía a cada uno:
Anu subió al Cielo,
Enlil tomó el dominio de la Tierra,
Y el cerrojo que encerraba el mar
se entregó a Enki, el Príncipe»
Enki fundó su propia ciudad llamada «Eridú», en una región fructífera rodeada de jardines paradisiacos, en donde construyó su palacio y llevó consigo los conocimientos divinos, en la región de «Dilmún».
Enlil también fundó su propia ciudad: «Nippur», en donde estableció su palacio real llamado «E.kur».
En Nippur se crearon laboratorios que serían usados posteriormente para la creación del hombre, según los sumerios:
las «fábricas de carne».
Sin embargo, el establecerse en el planeta tierra no fue una labor sencilla; significó que los dioses Anunnaki debían trabajar arduamente en el planeta.
Hace 350.000 años las condiciones topográficas y climáticas no eran igual a las de hoy en día. Sin embargo ellos no iban a desaprovechar la oportunidad de conquistar un lugar tan rico y próspero como éste.
Los Anunnakis comenzaron a expandir sus colonias en diferentes regiones de Mesopotamia, creando importantes metrópolis en los lugares donde se establecían. Estas metrópolis contaban con importantes y avanzados «puertos espaciales».
Según los sumerios, los Anunnaki se transportaban en «botes del cielo», con los cuales viajaban de un lugar a otro. El problema que los Anunnaki afrontaron era que debían abastecer sus nuevas colonias principalmente con agua y tierras fértiles.
Esto significó otro gran esfuerzo en el cual los Anunnaki debieron trabajar y dar importancia. Pronto comenzaron a cuestionarse, los grandes Anunnakis victoriosos de guerras y dueños del planeta más poderoso no estaban dispuestos a seguir trabajando.
La solución impuesta por los sabios Anunnaki fue descender desde Nibiru a una raza llamada «Igigu» para que éstos realizasen los variados y pesados trabajos.
Los Igigu (Igigi, según las traducciones de Sitchin) son una de las razas que convivía con los Anunnakis en Nibiru, un tipo de raza inferior a la realeza anunnaki usada como esclavos, de hecho, los primeros humanos designarían a los Igigu como «dioses menores».
Estos dioses menores se dedicaron a trabajar durante mucho tiempo para satisfacer las necesidades nibirianas en la Tierra. Como raza inferior comenzaron a ser explotados y esclavizados, las labores eran muchas y variadas.
Esto hace suponer que la relación de Igigus con Anunnakis era similar a los grises con los reptilianos.
Este es el periodo de tiempo conocido por los mesopotámicos como:
«Cuando los dioses hacían de hombre»,
…y fue descrito en las tablillas de «Atrahasis«, en donde se aprecia con claridad que los Igigu fueron sometidos a la esclavitud:
«Cuando Anu subió al cielo,
Los dioses del Apsu descendieron hasta allí:
Fue entonces cuando los Anunnaki celestes
Impusieron a los Igigu su prestación de trabajos»
Cuando los dioses hacían de hombres,
Tenían que trabajar y estaban atareados:
Su tarea era considerable,
Su trabajo pesado, su labor infinita.
Pues los grandes Anunnaki, a los Igigu,
Imponían una séptuple prestación de trabajos»
¿Qué tipo de trabajos?
Los Igigu fueron enviados a crear desviaciones y circuitos de agua que abastecieran las colonias y metrópolis Anunnaki, para ello trabajaron en los cauces de los ríos Tigris y Éufrates, como se lee a continuación:
«Y estos dioses tuvieron que excavar los cursos de agua
Y abrir los canales que vivifican la tierra
Los Igigu tuvieron que excavar los cursos de agua
Y abrir los canales que vivifican la tierra.
Así, ellos abrieron el curso del Tigris,
Y después, el del Éufrates»
«Durante cien años se entregaron a la tarea
Durante quinientos años se entregaron a la tarea
Durante novecientos años se entregaron a la tarea
Durante mil años se entregaron a la tarea
Después de haber acumulado todas las montañas,
Hicieron el recuento de los años trabajados,
Después de haber organizado el gran pantano meridional,
Hicieron el recuento de los años trabajados,
Durante dos mil quinientos años y más, habían ellos, día y noche,
¡Soportado esta pesada carga!».
El texto anterior nos da a entender que estos «dioses menores», los Igigu llevaron más de 2.500 años trabajando en la creación y desviación de canales y cauces de agua para poder abastecer a sus pueblos y trabajar la tierra.
Posiblemente gracias a ellos nosotros conocemos los ríos Tigris y Éufrates como tales.
La tablilla «Bilingüe sumerio-acadio» también nos da referencias del trabajo en los ríos:
«…para preparar el sistema de irrigación,
…establecieron los cursos del Tigris y del Éufrates».
Al igual que la tablilla «Enki y Ninmah»:
«los dioses mayores supervisaban el trabajo, mientras que los dioses menores estaban soportando el trabajo. Los dioses estaban cavando los canales y acumulando el sedimento en Harali»
La tablilla de «Enki y Ninhursag» nos muestra también que los Igigu se dedicaron al trabajo minero, y es que los Anunnaki establecieron muchos yacimientos alrededor del planeta con el fin de extraer estos valiosos e importantes minerales:
«Haré que la Tierra de Tukriš embarque para ti oro y lapislázuli de Harali. Haré que la Tierra de Magan ofrezca su fuerte y robusto cobre, diorita y piedras»
Los minerales extraídos eran transportados a Nibiru, según la tablilla «Enki y el orden mundial«:
«Que los barcos magilum de Meluḫa transporten oro y plata y los traigan a Nibiru para Enlil»
2.500 años de esclavitud, los Igigu no soportaron más la carga y protestaron, cancelaron todo tipo de trabajo e incluso quemaron sus herramientas y máquinas, se organizaron para dirigirse violentamente al palacio E.kur de Enlil, quien era el encargado de supervisar la Tierra mientras su padre Anu «gobernaba en el reino de los cielos» (Nibiru).
El texto mesopotámico describe la revolución Igigu de la siguiente manera:
«Ellos, entonces, comenzaron a despotricar y a quejarse,
Lamentándose de sus labores de excavación:
¡Vayamos a ver al encargado, nuestro jefe,
para que nos libre de nuestra pesada tarea!
al valiente soberano de los dioses,
venid, vayamos a sacarlo de su casa
a Enlil, el valiente, el soberano de los dioses,
venid, vayamos a sacarlo de su casa!
añadamos hostilidad y combate
y los dioses escucharan nuestra súplica.
y quemaron sus herramientas,
arrojaron sus azadas al fuego,
y a las llamas sus capazos.
Después se agruparon y marcharon
a la puerta del palacio de Enlil el valiente.
Era de noche, en mitad de la vigilia y sin que Enlil lo supiera;
se acercaron a su palacio. De noche, en mitad de la vigilia,
y a espaldas del dios, ¡se cercó el E.kur!
Pero Kalkal, observó lo que sucedía e intentó que lo cerraran:
Él maneja el cerrojo y vigila la puerta.
Después, Kalkal, despierta a Nuska,
Mientras se escuchaba el alboroto de los Igigu;
Nuska despierta a su señor Enlil, y lo sacó de su sueño:
¡Tú palacio está rodeado, mi Señor!
¡El combate se ha extendido hasta tu puerta!
¡Tu palacio está rodeado, oh Enlil!
¡El combate se ha extendido hasta tu puerta!»
Enlil ordenó que se preparen las armas,
Después abrió la boca y se dirigió a Nuska, su paje:
¡Nuska, levanta una barricada ante mi puerta!
¡Toma tus armas y ponte a mis órdenes!
¡Nuska levantó una barricada ante la puerta,
Tomó sus armas y se puso a las órdenes de Enlil!
Después, ella abrió la boca y se dirigió a Enlil el valiente:
¡Mi Señor, tu rostro está verdoso! ¡Oh Enlil, tu rostro está verdoso!
Son tus propios hijos, envía a buscar a Anu para que descienda,
Y que también se traiga a Enki ante ti»
El texto anterior nos cuenta que los Igigu se dirigieron violentamente a protestar a las afueras del palacio de Enlil.
Los guardias reales liderados por Kalkal se percataron de la situación y alarmaron a su paje real por medio de su sirvienta Nuska, llegando así la noticia a los oídos de Enlil quien fue despertado abruptamente.
Enlil procedió a ordenar que sus fuerzas combatieran a los Igigu, sin embargo cierto remordimiento e insistencia de Nuska le convenció de que esta acción sea descartada.
Finalmente se armó un concilio para debatir y buscar soluciones tras la petición de Nuska, así pues, los representantes de los Igigu se reunieron frente a Anu, quien descendió de los cielos, junto a él estaba Enki, Ninhursag y el paje real de Enlil:
Nuska, Kalkal y Ennugi, portador del trono.
Al estar todos reunidos en asamblea, los Igigu reclaman:
«Hemos puesto todo nuestro esfuerzo en esta excavación,
El trabajo excesivo nos ha matado
Nuestra carga era demasiado pesada, el trabajo era infinito
Esta es la razón que nos ha llevado a quejarnos contra Enlil»
Enki, quien era el más benevolente, tomó partido hacía los Igigu y comprendió su lamentosa situación, y no fue Anu el que tomó la palabra luego de escuchar a los Igigu, sino que el mismo Enki, el joven príncipe híbrido de Nibiru, quien propuso liberar a los Igigu de la esclavitud a cambio de crear una nueva raza:
«Enki, habiendo abierto la boca,
Se dirige a los dioses, sus hermanos:
¿Por qué los culpamos?
¡Su tarea era pesada, su labor infinita!
Cada día su grito de auxilio era cosa seria.
Pero existe un remedio para esta situación:
Dado que Belet-ili, la Matriz, está aquí,
Que fabrique un prototipo de hombre:
¡Será él quien cargue con el yugo de los dioses
Quién cargue con el yugo de los Igigu
Será el Hombre quien cargue con el trabajo!
«Belet-ili» y «Nintu» son apodos de Ninhursag (Nin-ḫur-saĝ-ĝa), hija de Anu, quien era conocida por sus avances genéticos en Nibiru.
Por esta razón los dioses le concedieron el apodo de «Mammi», que significa «madre» en sumerio.
Enki propuso que sea Ninhursag quien se encargue de crear una nueva raza:
«Dado que Belet-ili, la Matriz, está aquí,
Ella será quien dé a luz y produzca
al hombre para asegurar el trabajo de los dioses».
Entonces, los otros Anunnakis presentes en la asamblea se dirigen a ella:
«Interpelando, entonces a la diosa,
ellos preguntaron a la sabia mujer entre los dioses,
también llamada Mammi:
¿Serás tú la matriz que produzca a los hombres?
¡Pues bien! Fabrica el prototipo humano
Que él cargue con nuestro yugo
¡Que él cargue con el yugo impuesto por Enlil!
¡Que el hombre asuma el trabajo asignado a los dioses!
Pero Nintu, habiendo abierto la boca, replica a los grandes dioses:
¡No puedo hacerlo sola por mí misma; necesitaré la ayuda de Enki,
Para que la operación solo así sea posible.
Solo él puede purificarlo todo.
Que él me entregue la arcilla y yo lo llevaré a cabo
Enki, entonces, abrió la boca y se dirige a los grandes dioses:
El primero, el séptimo o el decimoquinto día del mes,
Decreto que se lleve a cabo una purificación con baño.
Entonces, se inmolará un dios,
Antes de que los dioses sean purificados mediante la inmersión.
Con su carne y su sangre, Nintu mezclará la arcilla:
De este modo el dios y el hombre estarán asociados,
Reunidos en la arcilla, Gracias a la carne del dios
Habrá en el Hombre un alma,
Que lo presentará siempre vivo después de su Muerte.
¡Esta alma estará allí para guardarlo del olvido!
Y los grandes Anunnaki que asignan los destinos,
Al unísono todos respondieron: ¡De acuerdo!».
La creación del hombre fue la decisión unánime que se dio a luz en la asamblea.
Los Anunnaki también asignaron a Enki a esta labor, quien también era un destacado ingeniero genético, su ayuda era necesaria para Ninhursag.
La creación del humano fue realizado específicamente en la ciudad Nippur, en la cual los sumerios describieron que existía una «fábrica de carne», que no era más que un laboratorio:
«Y los grandes dioses, allí presentes, los Anunnaki,
que asignan los destinos, respondieron en coro a Enlil:
«¡En la Fábrica de carne de Nippur!,
Vamos a inmolar dos (?) divinos allá,
Y de su sangre nacerán los hombres!
A partir de este minuto los Anunnakis comenzarían el proyecto para crear una nueva raza de hombres que reemplacen a los Igigu en todo tipo de trabajo.
El proyecto estaba en manos de Enki y Ninhursag, ambos expertos en ingeniería genética y biología, en el laboratorio de Nippur, la «fábrica de carne». Cabe destacar algo muy importante. El texto nombra la palabra «arcilla».
¿Es acaso que el hombre fue creado realmente de la arcilla…?
Por supuesto que no, la arcilla fue el término empleado por los primeros humanos para describir aquellos procesos tecnológicos de creación que no comprendían.
Los sumerios fabricaban su arte con arcilla, podían crear figuras moldeándola, por lo que resulta obvio que la creación del humano por medio de éste material es una metáfora, una asociación, una explicación sencilla para describir que el hombre fue creado y moldeado por estos seres superiores.
Sucede lo mismo con otros términos empleados por culturas antiguas, por ejemplo: en escritos antiguos se describen a «carros de fuego» que volaban y servían de transporte para los dioses.
¿Acaso existió algún tipo de carruaje o carreta que volase y tuviera fuego?
Nuevamente la respuesta es un rotundo no, las naves espaciales y transportes aéreos usados por los dioses eran descritos por las antiguas civilizaciones con palabras simples que estuviesen bajo su comprensión y vida cotidiana.
En la tablilla «Innana y Enki» leemos que los dioses se transportaban con «botes del cielo».
Nuestros ancestros no sabían lo que era una nave espacial, un cohete, un helicóptero, estos medios de transporte siempre fueron descritos como,
  • «carros voladores»
  • «caballos de fuego»
  • «brillantes pájaros gigantes»
  • «botes del cielo»,
…al igual que las armas, bombas nucleares y la misma fábrica de carne que en realidad era un laboratorio.
Nada jamás fue literal, todo tiene un trasfondo y un significado, el hombre no fue creado a partir de la arcilla, pero ésta fue la explicación metafórica que nos entregaron nuestros antepasados para describir como fuimos creados por los Anunnaki.
Es curioso señalar también que la palabra «arcilla» es un término antiguo relacionado con el útero, lugar en donde los dioses implantaron su ADN mediante una fórmula genética, esto lo explicaré a continuación.
Reunidos en el laboratorio de Nippur comienzan los preparativos para la creación.
Enki y Ninhursag proceden a realizar una extracción de sus propios genes, con el objetivo de hacerlos compatible con el genoma del Homo erectus, para así fusionarlos en el útero (arcilla). Lo anterior no es más que un proceso de gametogénesis artificial en donde se ensamblaron ADNs diferentes y se implantaron en un útero mediante una inseminación.
Los fragmentos posteriores dejan en claro que este proceso se trató de una inseminación artificial.
«Con su carne y con su sangre,
Nintu mezcló la arcilla,
Para que se uniese el dios y el hombre,
reunidos en la arcilla»
El fragmento anterior es muy interesante, lo interpretaré de la siguiente forma para que se entienda de una forma más clara:
«Los diferentes ADNs, Nintu los introdujo en el útero, para que se uniese el dios y el Homo erectus bajo un mismo genoma, dentro del útero».
Los dioses creadores reúnen a varias mujeres Anunnaki o «matrices», como se describieron en los textos con el objetivo de ser inseminadas y poder posteriormente dar a luz a esta nueva raza.
Este experimento en sus inicios dio resultados negativos: al comienzo nacieron seres deformes y enfermos sin las capacidades físicas requeridas.
En la tablilla «Enki y Ninmah«, se describieron a los primeros humanos con defectos tales como:
«pies inválidos», otros con «piernas paralizadas», «dificultad en articular las manos», incluso un «idiota».
El Popol Vuh de los mayas también describe que los dioses creadores fracasaron en sus primeros intentos de crear al hombre, al igual que los Aztecas, quienes afirmaban que los dioses, luego de crear al hombre a partir del barro:
no duraron mucho con vida hasta después de varios intentos.
Finalmente la fórmula genética dictada por Enki dio resultados positivos, es decir, el ensamblaje de ambos genomas fue el correcto, lo que permitía dar a luz a seres sanos.
La solución de Enki fue ensamblar artificialmente los cromosomas 2 y 3 del Homo Erectus, reduciendo los pares cromosómicos de 24 a 23:
«Habiendo sido reunidas las matrices,
Enki amasa la arcilla ante la mirada de Ninhursag,
Quien repite la fórmula que Enki, sentado ante ella, le dictaba».
La «fórmula» de la que habla el texto es el ensamblaje correcto de ambos ADNs, la cual Enki «amasaba» o más bien manipulaba, para poder ser inseminada en el útero (arcilla) de las mujeres candidatas (matrices).

Esto hizo al hombre ser creado a imagen y semejanza:

«Ninhursag fijará en él la imagen de los dioses».
La fórmula genética pareció dar buenos resultados, el ADN de los dioses también permitiría separar al hombre de los animales, otorgándoles un alma, el cual carecían:
«Gracias a la carne del dios
hubo también en el Hombre un alma,
que lo presentaría siempre vivo después de la muerte.
Esta alma estaba allí para guardarlo del olvido.
Enki y Ninhursag analizaron el transcurso del embarazo de las matrices y al ver que era bueno, le contaron la noticia a los Anunnaki:
«Después de que Enki
también hubiese amasado la arcilla,
Llamó a los Anunnaki, los grandes dioses,
Y a los Igigu convertidos ahora,
ellos también, en grandes dioses,
y escupieron sobre la arcilla.
Después, Mammi abrió la boca
y se dirige a los grandes dioses:
¡El trabajo que me habían encargado,
Ya lo he realizado!
Habéis inmolado a ese dios con su alma,
Y yo los he librado de sus pesadas tareas,
Imponiendo los trabajos al Hombre.
Cuando ustedes concedan a los Hombres
el rumor de la pululación
¡Yo soltaré vuestra cadena y seréis libres!
Una vez que ellos oyeron este discurso
corrieron a abrazarle los pies:
Hasta ahora, decían, te llamábamos Mammi:
Pero a partir de este momento,
tu nombre será Belet-kala-ili.
Instructora de la reproducción de los hombres».
Belet-kala-ili significa, «Señora de Todos los Dioses». Este fue el nombre otorgado por los Anunnakis a Ninhursag.
Lo que Enki «amasaba» era más bien una modificación o ensamblaje cromosómico que sería introducido en el útero de las matrices y así quedar embarazadas mediante una inseminación artificial, esto fue lo que realmente trataron de explicar los mesopotámicos y culturas antiguas:
una inseminación artificial.
Los indios Hopi de Estados Unidos también relataron acontecimientos de inseminaciones artificiales, ya que sus dioses,
«eran capaces de engendrar niños en las mujeres sin mediar contacto sexual»
En pocas palabras, Enki y Ninhursag tomaron el material genético proporcionado por los Anunnaki y lo ensamblaron junto con el genoma del Homo erectus para unirlo en la arcilla de aquellas diosas Anunnakis que funcionarían como matrices.
El sincretismo de la mitología griega también describió este acontecimiento, el dios Prometeo (Enki) creó al hombre de la arcilla con ayuda de la diosa Atenea (Ninhursag).
El ADN de los Anunnaki fue finalmente fusionado con la raza Homo Erectus, y todas las pruebas las indicaré en el siguiente capítulo.
El texto continúa y habla sobre la llegada del décimo mes, en donde se daría la concepción de esta raza hibrida mediante una cesárea, esto está más que claro:
Ninhursag se detuvo,
ella contaba los meses de embarazo
Hasta que en la sala de los destinos,
llegaba el décimo mes
Llegado el décimo mes,
ella desenvainó el filo
y descubrió algo bajo el vientre
¡Su rostro brillaba de alegría!
Después se cubrió la cabeza
Cortaba los cordones umbilicales.
De las catorce matrices reunidas por la sabia experta:
Siete produjeron machos y siete hembras».
El hombre nace producto de una cesárea realizada por Ninhursag, la cual «desenvainó un filo» sobre las matrices y descubrió algo bajo el vientre.
Es interesante ver todos estos términos médicos descritos de maneras arcaicas por los primeros pueblos… luego procedió a cortar los cordones umbilicales, resultando 7 hombres y 7 mujeres.
El texto continúa, esta vez indicándonos las funciones que realizarían los humanos:
«Ellos delimitarán los campos, de una vez por todas.
Pondrán en funcionamiento el sistema de irrigación para regarlo todo
Y hacer surgir así, todo tipo de plantas. Ellos delimitarán los campos y apilarán las gavillas.
Así, ellos cultivaran los campos de los Anunnaki,
Ampliando las riquezas del país».
(A) Enki y Ninhursag moldeando al hombre,
el sincretismo queda plasmado en otras culturas,
como en Grecia (B) en dónde los dioses creadores
Prometeo y Atenea
están creando al hombre desde la arcilla,
al igual que en las creencias australianas (C).
 
 La tablilla «La canción de la Azada» es la continuación al relato de creación, el texto nos proporciona otros importantes detalles como por ejemplo el nombre asignado a la nueva raza creada:
«cabezas negras» (saĝ gig-ga).
También nos dice que el resultado fue presentado ante Enlil, quién lo aprobó y les impuso el trabajo, sin embargo esto se detuvo, primero había que modificarlos para que éstos se pudiesen reproducir.
Ninhursag se encargó de esto, y luego el humano tomó los trabajos de los Igigu:
«Enlil miró con aprobación
a su gente de cabezas negras.
Ahora el dios Anunnaki se acercó a ellos,
e hizo que le obedecieran.
Los Anunnaki calmaron a Enlil con una oración,
porque él fue exigente
con las personas de cabeza negra.
Ninhursag, la dama que había dado a luz,
ahora estableció la reproducción humana.
El líder del cielo y de la tierra, el señor Enlil,
nombró a las personas importantes y valiosas
y los reclutó para mantener a los dioses»
Los indios Hopi también relatan que los primeros humanos tampoco podían reproducirse, hasta que los dioses le otorgaron ese don.
El apodo «cabezas negras» (saĝ gig-ga en sumerio) está presente en todas los textos posteriores a la creación. Este fue el nombre otorgado por los Anunnaki a los seres humanos, a su nueva creación.
Nombraré algunas tablillas en donde el hombre es referido como cabezas negras:
  • Namursaga a Ninsiana para Iddin-Dagan
  • Enki y el orden mundial
  • Enlil y Sud
  • Inana y Shu-kale-tud
  • El lamento por Sumer y Erim
  • Innana y Ebih
  • Poema de alabanza de Sulgi
  • El lamento por Urim,
…y algunas más…
Ejemplos:
«Dirígete inmediatamente a las personas de cabeza negra»

«La humanidad fue preservada y la gente de cabeza negra se levantó»

«¿Quién hizo que los cabeza negra se hicieran tan numerosos?»

«Desde el cielo mi dama mira con alegría a todas las tierras y a las personas de cabeza negra»
«Los humanos, la gente con cabeza negra»
Por otra parte, en las siguientes tablillas por ejemplo:
  • Poema de alabanza de Lipit-Eštar
  • Namgala a Inana para Ninurta
  • Poema de alabanza de Enlil-Bani
  • Carta X al dios Nanna
  • Tigi a Nergal
  • Un himno a Ninisina
Los dioses simplemente utilizan el término «los negros» al referirse a los humanos.
A estas alturas, damos por hecho que las primeras civilizaciones y los pre-sumerios eran de raza negra:
«Se dirigió a los negros»

«la admiración y la aclamación de los negros»

«que lleva a los negros a la justicia»

«mi señor, padre de los negros»

Conclusión:
Hace 350.000 años, una raza extraterrestre muy avanzada denominada «Anunnakis», llega al planeta Tierra con el objetivo de formar nuevas colonias que les permitiesen conquistar la Tierra y extraer minerales como el oro, lapislázuli, cobre, dioritas y plata, que eran muy abundantes en aquel entonces.
El rey Anu designó a sus hijos como los encargados de supervisar los labores y la expansión de las colonias, dejando a su primogénito Enlil a cargo de la Tierra y a su hijo Enki encargado de supervisar todo lo que sucediese en las aguas y mares.
El planeta Tierra en aquel entonces no tenía las mismas condiciones ambientales y topográficas que ahora, por lo que los proyectos Anunnaki tuvieron inconvenientes y fueron muy difíciles.
Por esta razón se armó un consejo entre los líderes de Nibiru para desligar a los Anunnaki de los arduos trabajos que ellos mismos se negaban a continuar, la decisión final fue descender desde Nibiru a una raza llamada «Igigus» para así continuar con los proyectos en la Tierra.
Según se indica, los Igigu (Igigi, según las traducciones de Sitchin) son un tipo de raza inferior que estaba cometida a los Anunnaki en Nibiru. Por esta razón fueron ellos los obligados a continuar con los trabajos.
Los Igigu trabajaron durante 2.500 años en la extracción de minerales como el oro, cobre, plata, dioritas, lapislázuli y otras piedras, pero no solo eso, también se encargaron de construir bases, colonias y puertos espaciales.
Para ello debían modificar la topografía del lugar y sobretodo abastecer las nuevas metrópolis con agua y tierras fértiles, por lo que trabajaron en la desviación de las corrientes de los ríos Tigris y Éufrates, con tal de conducir el agua hacia las nuevas colonias Anunnaki alrededor de todo Mesopotamia.
Esto significó años de esclavitud y sometimiento, por esta razón los Igigu ya cansados, deciden rebelarse en contra de los Anunnaki, para ello se organizaron y cesaron todo tipo de labor, destruyeron sus herramientas y máquinas de trabajo para armarse y dirigirse hacia el palacio de Enlil, el E.kur.
Enlil estaba a cargo de supervisar y comandar todo lo que sucedía en la tierra, incluyendo los trabajos de los Igigus, por esta razón ellos se acercan a su palacio con tal de asesinar a Enlil y crear una revolución.
Los guardias del palacio de Enlil lo alertan sobre lo que sucedía a las afueras, encolerizado llama a sus hombres para combatir a los rebeldes, sin embargo, su sirvienta Nuska lo convence de crear una asamblea diplomática para que Enlil no asesinase a los Igigu y se buscase una solución pacífica.
Debido a esto los Igigu escogen representantes para asistir a una asamblea en la cual estaban presentes algunos líderes Anunnaki, entre ellos Anu, Enki, Ninhursag, y Enlil, este último asistió en compañía de su paje real; Nuska, Kalkal y Ennugi.
Cuando los Igigu terminan de quejarse sobre la esclavitud a la que estaban siendo sometidos, no fue el rey Anu quien dirigió la primera palabra, si no que el mismo Enki, el príncipe híbrido, quien tomó posición a favor de los Igigu comprendiendo que los Anunnaki había tenido una actitud muy opresora en contra de esta raza inferior.
Enki convenció a los líderes Anunnaki de liberar a los Igigu y buscar otra alternativa para continuar con los trabajos en el planeta Tierra. La decisión fue crear una nueva raza esclava e inferior en todo sentido, que sea inteligente y que tenga la capacidad de continuar los trabajos en la Tierra y al mismo tiempo de servir a los dioses.
Los líderes Anunnaki designaron a Ninhursag para el desarrollo de esta tarea, quien era una experta en ingeniería genética al igual que Enki, ambos entonces se encargaron de realizar esta labor en el laboratorio de Nippur, al cual los antiguos llamaron «fábrica de carne».
En este lugar, Enki y Ninhursag extrajeron su ADN y analizaron toda su cadena genómica con el fin de que pudiese ser ensamblado en el ADN de otra raza para así crear seres híbridos físicamente inferiores pero inteligentes y aptos.
Es así como Enki y Ninhursag toman al humano primitivo que vagaba durante aquellos años, describiéndolo como hombres desnudos que no conocían el pan ni la ropa: el «Homo erectus», y en ellos experimentaron la hibridación de esta nueva raza.
Fue un trabajo muy complicado que llevó tiempo en ser perfecto, los primeros resultados eran seres deformes que no tenían las capacidades adecuadas para trabajar y pensar, con problemas en las articulaciones y con dificultades en caminar.
Hasta que un día, Enki y Ninhursag llegan al ensamblaje correcto del ADN entre ambas razas uniendo artificialmente los cromosomas 2 y 3 del Homo erectus, reduciendo los pares cromosómicos de 24 a 23, y lo mezclan en la arcilla o útero de aquellas mujeres Anunnaki que estaban encargadas de dar a luz.
La palabra arcilla es un término que hace referencia al útero, es decir, el reactante que llevaba consigo la fusión genética del «Homo erectus» y de los Anunnaki se introdujo en el útero de las «matrices» Anunnaki que darían a luz.
Estamos hablando de una descripción de una inseminación artificial, a la cual nuestros antepasados interpretaron como mezclar la arcilla.
El plan parecía funcionar correctamente, llegado el mes de concepción se realizó una cesárea, ya que los textos describen que Ninhursag desenvainó un «filo» con el cual abrió las matrices de las mujeres Anunnaki, posteriormente cortó los cordones umbilicales y vio que su experimento de hibridación había sido por fin un éxito.
Esta nueva raza resultó ser de color negro, razón por la cual fueron llamados «saĝ-gi-ga», traducido como «cabezas negras». Incluso los dioses se referían a ellos simplemente como «negros».
El resultado del proyecto fue presentado ante Enlil; éste lo aprobó y dispuso a los humanos a la esclavitud.
El Homo Erectus y la modificación genética en el ADN humano
El Homo erectus fue la especie homínida escogida por los Anunnaki para ser intervenida genéticamente.
Los sumerios jamás escribieron que sus dioses crearon al hombre a partir de la nada, siempre hablaron de mezclas y de lo que parecen ser complejos procesos genéticos que describieron en términos simples.
En escalas temporales, esto calza perfectamente con la la repentina aparición del «Homo sapiens» u hombre moderno. De hecho, la raza homínida de «Homo erectus» fue vista por los Anunnaki cuando recién llegaron al planeta Tierra, y fueron descritos en la tablilla «Debate entre ovejas y grano».
Esta tablilla está bajo un contexto en el cual los Anunnaki aún no construían asentamientos en el planeta, al contrario; analizaban la cantidad de alimento disponible.
Fue en esos tiempos cuando los Anunnakis descubren al «Homo Erectus» y lo describieron de la siguiente forma:
«La gente de aquellos días no sabía sobre comer pan.
Ellos no sabían sobre usar ropa; anduvieron desnudos por toda la Tierra. Como ovejas, comían hierba con la boca y bebían agua de las zanjas»
Esto es un documento histórico, un Oopart, es decir; un objeto que está miles de años adelantado a su época.
Tenemos la primera descripción de seres anteriores al hombre moderno, una prueba irrefutable sobre los homínidos existentes antes del Homo sapiens, los sumerios ya sabían de la existencia de esta raza primitiva miles y miles de años antes de que Darwin o cualquier otro científico tuviesen la leve sospecha.
Estos seres primitivos no sabían el uso de elementos simples como lo son la ropa y el pan.
Por otra parte el «Homo sapiens» experimentó un salto cuántico en su evolución, el desarrollo evolutivo que debió tardar millones de años se redujo de la noche a la mañana.
Por ejemplo, del «Australopithecus» avanzado al «Neandertal» acontecieron 2 millones de años y aun así las especies son casi idénticas.
El «Homo sapiens» simplemente apareció sin ningún tipo de precursor evolutivo. Esto se debe gracias al proceso de intervención genética ya mencionado realizado por Enki y Ninhursag.
Por esta razón el «Homo sapiens» apareció tan repentinamente de un día a otro, rompiendo los millones de años requeridos en evolución que hubiera tardado de forma natural.
El «Homo sapiens» no tiene ningún precursor evolutivo
Nada se convirtió en Homo sapiens: la especie simplemente apareció. Lo curioso es que existen registros evolutivos de otras especies de Homo, pero ninguna del «Homo sapiens».
No hay ninguna evidencia de estadios previos que pudieran indicar un cambio gradual desde el «Homo erectus». Solamente existe un gran salto evolutivo que es inexplicable y miles de hipótesis científicas para nada sólidas como la teoría de Darwin y el eslabón perdido.
Autoridades inminentes en las áreas evolutivas como el profesor Theodosius Dobzhansky simplemente ha concluido:
«La aparición del Homo sapiens se convierte en un enigma».
De hecho somos tremendamente más antiguos de lo que creemos.
Muchos descubrimientos arqueológicos han sido sorprendentes, se han encontrado restos humanos en el oeste de Asia y en el norte de África que datan de 250.000 años. ¡En Marruecos hay restos de Homo Sapiens de 350.000 años!
Como dato adicional en América se han encontrado cráneos y cultivos de maíz de 130.000 años y 80.000 años respectivamente, cuando se supone que durante ese período el hombre aún permanecía encerrado en África.
Algo que debo recalcar que es que el homínido del género Homo  es un producto de la evolución.
Pero el «Homo sapiens» es el producto de un acontecimiento repentino. Apareció inexplicablemente hace 350.000 años. Por otro lado el «Neandertal» terminó siendo la especie de Homo más evolucionada que existió, y se ubicó al final de la cadena evolutiva.
Sin embargo también terminó extinguiéndose y no existen registros de haber evolucionado a otra especie más avanzada; aun así el «Neandertal» no estaba ni cerca de desarrollado y evolucionado físicamente como lo están las tribus más salvajes de la actualidad.

Desde el «Australopithecus» avanzado al «Neanderthal» acontecieron 2 millones de años, y aun así físicamente eran similares, incluso sus armas y herramientas continuaron siendo casi las mismas.

En cambio el «Homo sapiens» evoluciona de un ancestro desconocido en un par de miles de años.
Si no fuera por la intervención genética de los Anunnaki probablemente aún seriamos cazadores y recolectores primitivos equipados con armas de piedras, como las actuales tribus salvajes de la Isla Sentinel, Australia, Papúa y la selva Amazónica, e incluso menos desarrollados que ellos.
Millones de años de evolución fueron acelerados en un período cortísimo de tiempo, es tan así que el «Homo sapiens» simplemente apareció de la ‘nada’…
¿Cómo puede ser que los antepasados del hombre moderno aparecieran hace unos 350.000 años, en lugar de hacerlo dentro de dos o tres millones de años en el futuro, tal como hubiera sucedido en caso de seguir el desarrollo evolutivo al igual que el resto de los Homos?
A pesar de esto, la intervención genética de los Anunnaki en el ADN del Homo erectus ha dejado secuelas graves:
en nuestro actual genoma tenemos una cantidad de errores que conllevan a que podamos padecer unas 4.000 enfermedades hereditarias aproximadamente.
La evolución no pudo dejar tantas enfermedades y errores genéticos.
La evolución no permitiría que a través de la reproducción sexual se expandieran hereditariamente tantas enfermedades. La evolución pretende mejorar a los individuos y hacerlos más aptos al medio, mejorar a las generaciones futuras.
Con los humanos sin embargo pasó todo lo contrario, a diferencia de los animales que son seres perfectos, sobre todo los salvajes o en estado de libertad.
Como veremos, todo indica que fuimos manipulados inescrupulosamente por estos dioses.
Una de las pruebas principales de esta manipulación genética que refleja la intervención de los dioses Anunnaki es el juego cromosómico de nuestro genoma:
¿cómo pudo el hombre evolucionar del homínido si ellos tienen 48 cromosomas?
El hombre tiene 46 cromosomas (24 y 23 pares respectivamente), la evolución no se basa en disminuir las cantidades cromosómicas y en tan poco tiempo.
La ciencia nos explica que tenemos un antepasado homínido que cada vez se va «humanizando» más y más y que de repente, da un salto evolutivo impresionante, y de paso elimina mágicamente de su código genético dos cromosomas.
Somos los únicos homínidos con 23 pares, todos nuestros ancestros tuvieron 24, incluyendo a todas las especies de simios, chimpancés, orangutanes etc.
Los cromosomas desaparecidos no fueron eliminados de la nada.
El tan logrado mapeo del genoma humano y nuestra actual tecnología lo ha revelado:
los cromosomas 2 y 3 están fusionados en uno solo.
Esto quiere decir que primitivamente habían 48 cromosomas y que de alguna forma dos de ellos se fusionaron dando lugar a 23 pares de cromosomas, en lugar de 24.
De nuevo, es preciso decir:
la naturaleza no fusiona cromosomas, no manipula cadenas de ADN, no juega a la ingeniería genética.
Los Anunnaki fusionaron estos cromosomas para separarnos del simio y de los homínidos primitivos.
El humano es el único homínido con 23 pares de cromosomas, el resto de homínidos incluyendo otras razas de Homos extintas tienen 24 pares todas.
El cromosoma 2 y 3 fue fusionado y ensamblado artificialmente para que encaje en uno sólo por medio de los telómeros. Los telómeros no unen cromosomas, las fusiones telómero-telómero no existen.
Ahora resulta que aparte de,
«ser el ‘único’ planeta habitable y con vida inteligente entre los millones y millones de planetas, constelaciones y galaxias existentes»,
…también somos la ‘única’ especie que arrasó con las reglas de la biología y la genética fusionando cromosomas y evolucionándonos de la noche a la mañana.
Somos ‘la excepción de la excepción de las excepciones excepcionales’… y pensar que aún hay gente que sigue creyendo en lo que nos dice la ciencia y los libros de historia.
El hombre evolucionó demasiado en un cortísimo lapso de tiempo, y por si fuese poco eliminó cromosomas, algo que no es natural, el cromosoma 2 y el cromosoma 3 se fusionaron y ensamblaron y la ciencia lo cataloga como un misterio.
Como raza dejamos de ser «Homo erectus» el día en que Enki fusionó los cromosomas.
La creación del hombre fue un trabajo de ingeniería genética. La ciencia nos engaña diciendo que prácticamente fue un milagroso y fortuito salto evolutivo, cayendo en el mismo juego de las religiones:
afirmar sin pruebas e imponer la verdad absoluta a pesar de ser hipótesis totalmente refutables.
Es por esta razón que nosotros, los Homo sapiens, llevamos sólo 23 pares de cromosomas y mostramos la misteriosa fusión telómero-telómero ancestral en el segundo par cromosómico mientras todos los homínidos y chimpancés aún tienen 24 pares y sin ninguna fusión en el segundo par.
Como vimos antes, los primeros «Homo sapiens» eran negros, de hecho los Anunnaki se referían a ellos como «cabezas negras» o simplemente «los negros», saĝ gig-ga, algo que concuerda totalmente con las teorías científicas las cuales dicen que el hombre primitivo (el africano) era negro, al igual que las razas homínidas anteriores:
El Australopithecus, el Homo habilis, el Homo ergaster etc.,
…heredamos el color de piel de los homínidos a pesar de que los Anunnakis eran blancos.
En genética, el color negro está por sobre el color claro, lo que se conoce como dominancia de genes.

No existe ninguna razón obvia por la cual debiéramos estar más civilizados que las tribus primitivas de la selva amazónica o de los lugares más inaccesibles de Nueva Guinea.

Pero, se nos dice, que estos indígenas viven aún como en la Edad de Piedra porque han estado aislados.
Pero,
  • ¿aislados de qué?
  • Si ellos han estado viviendo en el mismo planeta que nosotros, ¿por qué no han adquirido el mismo conocimiento científico y tecnológico que, supuestamente, nosotros hemos desarrollado?
Hemos llegado a la etapa en donde el hombre comienza a convivir con los dioses y empezó a repartir su semilla por toda la tierra, quizá fue únicamente un pequeño paso para el hombre, pues sólo éramos esclavos, pero sin dudas fue un gran salto para la humanidad venidera.
También es evidente la desviación del Homo sapiens con respecto al lento proceso evolutivo de los otros homínidos, es tan pronunciado y evolucionado, que muchos de nuestros rasgos, como la capacidad de hablar, no tienen conexión alguna con los primates anteriores.
El eslabón perdido del Homo sapiens
no existe debido a la intervención genética
de los Anunnaki en los laboratorios de Nippur
hace 350.000 años.
De no haber sido por la intervención genética en nuestra cadena evolutiva por parte de los dioses Anunnaki, con suerte estaríamos casi igual de adelantados y civilizados que las tribus salvajes que aún perduran en nuestros días.
Nuestra raza sólo estaría conformada por pueblos cazadores carentes de los conocimientos para construir grandes estructuras ni mucho menos para dominar ciencias como la matemática, la astronomía y la ingeniería, al igual que estas tribus, que siguen utilizando armas y herramientas primitivas fabricadas con piedras y palos y casi no usan ropa, tampoco poseen edificios ni adelantos tecnológicos de algún tipo.
¿Cómo y porqué no han evolucionado estas tribus?
Probablemente sin el proyecto de ingeniería genética de los Anunnaki todo nuestro planeta estaría conformado por pueblos como estos e incluso más primitivos anatómicamente, pero aun así se nos dice que pueblos más primitivos que éstos construyeron las más grandes estructuras de la antigüedad
Ensamblaje de los cromosomas
por medio de una unión telómero-telómero
 
 Conclusión:
Las escalas temporales de los textos sumerios y mesopotámicos en general datan un proceso de intervención genética hace unos 350.000 años atrás.
Los Anunnaki al llegar a la tierra por primera vez conocieron la existencia de una especie de hombre primitivo que no usaba ropa ni sabía sobre la existencia del pan:
el «Homo erectus».
Ésta especie homínida fue intervenida genéticamente para dar origen al «Homo sapiens», el cual nace de la nada; sin ningún precursor evolutivo ni la presencia de un eslabón intermedio. Es más, posee alteraciones biológicas que indican una concepción nacida a base de un salto evolutivo enorme.
Esto se debe a una intervención de ingeniería genética en donde Enki y Ninhursag tomaron al hombre primitivo,
el «Homo erectus»,
…y mediante un proceso de modificación genética ensamblaron los cromosomas 2 y 3 mediante una fusión telómero-telómero, lo que es completamente anti-natural.
Somos la única raza en el planeta tierra que presenta esta complejísima fusión, y somos los únicos homínidos que poseen 23 pares de cromosomas en lugar de los 24 pares que presentan los homínidos actuales y otras razas ancestrales de Homos.
Las miles de enfermedades genéticas que se transmiten mediante la reproducción sexual son un grave vestigio de que nuestra evolución fue manipulada de forma inescrupulosa y a la vez muy rápida.
La evolución natural no permitiría que a través de la reproducción sexual se heredasen tandas enfermedades, nuestro genoma y nuestro ADN no es perfecto, ni mucho menos se encuentra en buen estado debido a las modificaciones y alteraciones que sufrimos tiempo atrás.
Los textos antiguos no narraron la creación del hombre a partir de la nada, siempre se destacó un tipo de procedimiento inicial cuyo resultado se mezclaba con la arcilla (útero) de las matrices.
Son decenas de culturas antiguas que narran el origen del hombre a partir del barro gracias 2 dioses creadores, que aportaron con su propio ADN y lo mezclaron en la arcilla.
Lo que nuestros ancestros escribieron en lenguaje arcaico no es más que la descripción de un procedimiento genético elaborado por los dioses Anunnaki con el objetivo de crear una raza esclava.
Los dioses bautizaron a esta raza como saĝ gig-ga, o cabezas negras, haciendo referencia también a que los primeros «Homo sapiens» eran negros, como lo indica nuestra ciencia moderna.
Para que los humanos no descubriéramos nuestra verdadera identidad, los Illuminati manipularon la ciencia e inventaron la teoría de la evolución de la mano del masón Darwin.
Entre muchas cosas, dijeron que los humanos son el producto de la evolución del mono y que somos la ‘única’ raza inteligente sobre la Tierra.
El resto de los científicos e historiadores investigan el pasado siguiendo como base esta teoría, por lo cual nunca sabremos nuestro verdadero pasado y lo que realmente sucedió.
Es por esto que hay tantos saltos evolutivos y sucesos inexplicables que la ciencia oficial simplemente ignora, como,
  • la fusión de los cromosomas 2 y 3
  • la ausencia del eslabón perdido
  • los restos humanos en América y Australia fuera de lugar, y sobre todo las ruinas de civilizaciones perdidas
***
  • ¿Qué explica que existan construcciones de avanzadas metrópolis y estructuras megalíticas alrededor de todo el mundo por sobre los 10.000 a.C. si se supone que el humano de ese entonces ni siquiera dominaba la agricultura ni las herramientas simples?
  • ¿Cómo llegó el humano a América?
  • ¿Qué explica que existan vestigios y herramientas de «Homo sapiens» cuya datación es de 130.000 años?,
…y según la ciencia oficial el hombre migra de África recién en el 9.000 a.C. a este continente…
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