Cosmonautas rusos y sus avistamientos de ovnis y otros fenómenos extraños

Cosmonautas rusos y sus avistamientos de ovnis y otros fenómenos extraños

Cosmonautas rusos y sus avistamientos de ovnis y otros fenómenos extraños     Los soviéticos, y más tarde, los cosmonauta

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Los soviéticos, y más tarde, los cosmonautas rusos han observado fenómenos interesantes, inusuales, y a menudo inexplicables, mientras estaban en el espacio. Algunos de ellos han hablado de sus experiencias, aunque el hacerlo no es alentado por su programa espacial. Un cosmonauta es una persona entrenada para un programa de vuelos espaciales tripulados para comandar, pilotear, o servir como un miembro de la tripulación de una nave espacial; los cosmonautas son los viajeros profesionales del espacio.

El cosmonauta Vladimir Lyakhov dijo una vez acerca de un fenómeno muy inusual que observó desde su nave espacial mirando hacia abajo en la Tierra: dos olas gigantescas ascendieron desde las aguas del Océano Índico, y se estrellaron la una a la otra. La masa de agua resultante de la caída parecía ser una montaña gigante que había desaparecido en un instante (publicado en Tekhnika-Molodezhi, Número 3, 1980). El cosmonauta Vladimir Kovalyonok informó de un pilar de agua muy similar de más de 100 kilómetros de altura en el Mar de Timor, cerca de Australia (revista NLO, 10/11, 1996). En un artículo publicado en Tekhnika-Molodezhi (número 3) en 1979, el cosmonauta y científico Yevgeny Khrunov (der.), comentó que los OVNIs no se pueden negar, ya que miles de personas los han observado. Las propiedades de los objetos no identificados simplemente asombran la imaginación. Estuvo abierto en otra entrevista, un año más tarde. Fue en los tiempos pre-perestroika y Khrunov no podía hablar libremente. El cosmonauta Aleksei Gubarev dio un paso más: admitió que creía en los extraterrestres. Curiosamente, se refirió a la información que los (norte)americanos tenían a su disposición, información que confirmó su creencia (Tekhnika-Molodezhi, Número 1, 1980). El cosmonauta Valery Rozhdestvensky, un cosmonauta que no cree en la presencia de civilizaciones extraterrestres en cualquier lugar en las inmediaciones de nosotros, al mismo tiempo, reveló conocimiento sobre rumores o informaciones secretas que los que están fuera de los círculos especiales (el programa espacial soviético y sus militares) no podían saber. En el artículo en Tekhnika-Molodezhi (número 10, 1980) declaró que no creía que un “pequeño hombre verde” en realidad golpeara el ojo de buey de una nave espacial Soyuz.

Investigadores rusos de OVNIs lograron recolectar más información acerca de los cosmonautas y los fenómenos extraños. Un artículo publicado en el periódico Spektra (número 8, Leningrado, 1992, después de la desaparición de la Unión Soviética) enumera varios incidentes. En 1976, el cosmonauta Vladimir Kubasov dijo a un reportero que él y otros tenían numerosos hechos que prueban la existencia de los OVNIs. Este fue el año del famoso incidente OVNI en Teherán. En 1978, Vladimir Kovalyonok observó un extraño objeto el 15 de agosto desde la estación espacial Salyut-6: se acercó y se distanció en varias ocasiones. Los cosmonautas Valery Ryumin y Leonid Popov, mientras estaban a bordo de la misma estación en 1980 (entre el 14 y 15 de junio) habían observado una formación de puntos brillantes blancos que despegaron en el área de Moscú, y volaron hacia el espacio por encima de su estación. Informaron al control de tierra.

Un avistamiento interesante tuvo lugar el 2 de septiembre de 1978. Los cosmonautas soviéticos Kovalyonok y Ivanchenkov observaron la sombra de la estación orbital Salyut-6 sobre las nubes. La sombra tenía un muy extraño color anaranjado-rojizo. Lo que es más sorprendente, cambió su tamaño. A principios de ese año, el 25 de agosto, ambos cosmonautas observaron nubes iridiscentes: verde, púrpura, de color rojizo, azul, e incluso violeta. Otros cosmonautas soviéticos (V. Sevastyanov, P. Klimuk) habían informado de nubes plateadas. Su origen sigue siendo inexplicable. Sevastyanov estuvo fascinado por su brillo, de vez en cuando nacarado blanco, frío, brillante. La estructura de este tipo de nubes era muy delgada (o brillante) en los bordes del cielo a oscuras, o poroso, parecido a las alas de un cisne.

Estas nubes se dice que son un espectáculo de magia. El astrónomo ruso Vitold Tsesarsky fue el primero que las informó en 1885. Las nubes son las más altas de la atmósfera de la Tierra, se encuentran a una altura de 70-90 kilómetros. Se componen de partículas difusas, su naturaleza todavía no está clara.

El coronel Yuri Nazarov, ex comandante adjunto del Centro de Control de Misión Espacial Soviética, recordó que el 29 de agosto de 1978, los cosmonautas Kovalyonok y Ivanchenkov (mencionados anteriormente), y el cosmonauta recién llegado Bykovsky y el cosmonauta alemán oriental Sigmund Jähn habían observado un objeto esférico desconocido de gran tamaño que voló alrededor de la Salyut-6. Después de que los cosmonautas regresaron a la Tierra, el ufólogo soviético Vladimir Ajaja se acercó a Bykovsky, para obtener algunas explicaciones, pero el cosmonauta solamente admitió que observaron algo inexplicable a bordo de la Salyut. La fuente es el folleto de V. Ajaja Znakomtes, NLO (1990).

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El cosmonauta Georgy Grechko informó haber visto un extraño ser de dimensiones gigantescas sobre Mongolia. Georgy Grechko y Yuri Romanenko también habían informado al Tsentr (Centro de Control de Misión Espacial Soviético) que, mientras estaban en su estación orbital sobre las Islas Malvinas habían observado realmente enormes letras. La fotografía que tomaron fue entregada a la Tierra por los cosmonautas visitantes Dzhanibekov y Makarov.

El cosmonauta Vladislav Volkov, que murió en 1971, recordó los ruidos inexplicables que había oído en el espacio, en su intercomunicación auricular: sonidos de perros ladrando y bebés llorando. La Tierra estaba por debajo, y él estaba en órbita, pero oyó ruidos extraños.

Hasta su muerte Volkov no fue capaz de explicarlo.

Los cosmonautas Gagarin y Leonov escucharon música que el primero describió como “no de esta Tierra.” No todo se podría explicar por la depravación sensorial. Tampoco todos los involucrados intentaron buscar explicaciones (NLO, 1999).

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El cosmonauta Yuri Malyshev (der.) dijo que cuando se trata de OVNIs, nadie en el mundo, probablemente, pueda decir lo que son. Es imposible refutar fenómenos similares, porque había miles, o decenas de miles de personas que los han presenciado. Pero la naturaleza física del fenómeno (OVNI-PS) sigue siendo indeterminada (Tekhnika-Molodezhi, número 11, 1981). A principios de ese año, el cosmonauta Vladimir Aksyonov fue más cauto. Dijo que los cosmonautas a menudo observan fenómenos de luz peculiares hasta el momento inexplicable en la naturaleza. La etapa actual de la investigación de los fenómenos es similar al temprano establecimiento de ciencias tales como la zoología y la botánica, cuando los naturalistas simplemente describen especies desconocidas de animales y plantas (Tekhnika-Molodezhi, Número 1, 1981).
En el año 1982, el 12 de julio, los cosmonautas soviéticos Georgy Bérégovoy y Valentin Lebedev fueron capaces de observar un objeto inusual en forma de gota en la pantalla del monitor de la Salyut-7. Voló, ascendente, entre la estación espacial orbital y la nave Progress-14. El objeto, a la distancia de 200 metros, podría haber sido del tamaño de una nave espacial. Los cosmonautas informaron de su avistamiento al Tsentr. Esta información proviene de los libros escritos por Gherman Kolchin, ex coronel soviético e investigador del fenómeno OVNI. El autor también recordó hablar con el cosmonauta Pyotr Klimuk en abril de 1989, que confirmó que no refuta la existencia de los OVNIs (Fenomenon NLO: Vzglyad iz Rossii, el libro de Kolchin publicado en San Petersburgo, Rusia, en 1994).
 

Una interesante entrevista fue publicada en la revista Sputnik. El tema del artículo era la percepción de los OVNIs por los cosmonautas y astronautas. Contenía historias contadas por diez exploradores espaciales soviéticos y americanos. Sólo uno no refutó la posibilidad de que los OVNIs vengan a nuestra galaxia. Yevgeny Khrunov en realidad mencionó que no es posible negar su (OVNIs) presencia en nuestra galaxia. Miles de personas los han observado. Tal vez ellos no son más que ilusiones ópticas, pero algunas de sus características, por ejemplo, el cambio de su curso de vuelo a los 90 grados, pasman la imaginación. 

El cosmonauta Gennady Strekalov mencionó que vio extraños fenómenos varias veces, pero no se atreve a calificar lo que vio como OVNIs. Pero sus colegas vieron “platillos volantes”, y él los envidia. Strekalov no dio detalles sobre sus avistamientos. Describió el fenómeno que observó en 1990, el 28 de septiembre, durante su estancia en la estación espacial MIR: una esfera sobre Terranova (a la altura de 20-30 kilómetros). La fuente es el periódico Rabóchaya Tribuna, del número del 16 de octubre de 1990. El ambiente era claro y la visibilidad era perfecta. La esfera era hermosa, y cambiaba de colores. Se mantuvo visible durante diez segundos, y se desvaneció al instante. Strekalov recuerda que tenía una forma perfecta. Se informó del incidente al Centro de Control de Misiones, pero no lo clasificaron como un OVNI explicando que los cosmonautas deben ser cautelosos. El cosmonauta Gennady Manakov estaba con Strekalov a bordo de la estación espacial MIR y observó el mismo fenómeno. 

El incidente de la Salyut-7 

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En 1984, la tripulación a bordo de la estación orbital soviética Salyut-7 consistía de seis cosmonautas: Leonid Kizil, Oleg At’kov, Vladimir Solovyew, Svetlana Savítskaya, Igor Volk, y Vladimir Dzhanibekov.

En el día 155 de vuelo de la estación, la tripulación estaba ocupada con experimentos planeados, pruebas y observaciones científicas. Estaban a punto de comenzar los experimentos médicos. Todos ellos tenían experiencia, eran cosmonautas cualificados. Entonces, se produjo algo que estaba fuera de su experiencia, conocimiento y comprensión. En frente de la estación Salyut- 7, de la nada, una grande y anaranjada nube de gas apareció de repente, su origen era desconocido. Los cosmonautas de inmediato informaron al Tsentr upravleniya poletom (Centro de Control de Misión espacial soviético). Mientras que el atónito Tsentr analizaba el informe, Salyut-7 entró en la nube. El equipo tuvo una breve impresión de que la nube naranja entró en su estación.

Todos fueron engullidos por el misterioso resplandor anaranjado, cegador, que los dejaba fuera de contacto con sus compañeros. Pero su vista, sin embargo, se restableció rápidamente. Los cosmonautas tropezaron con los ojos de buey de la estación. Lo que vieron les dejó sin palabras: siete formas gigantescas podían discernirse fácilmente en el interior de la nube naranja. Sus ideales políticos, su fe en los postulados marxistas-leninistas habían desaparecido en un instante. Ninguno dudaba de sus ojos. Ninguno cuestionó las formas: siete ángeles celestiales. Los ángeles parecían seres humanos, y sin embargo, eran diferentes. Sí, los ángeles poseían enormes alas, y halos enceguedores. La principal diferencia, sin embargo, estaba en las sonrisas de los ángeles. Cuando contemplaban la tripulación soviética, se sonrieron. Los cosmonautas soviéticos recordaron las maravillosas sonrisas que tenían los ángeles. Sonrisas de alegría, de éxtasis… ningún ser humano podría sonreír así. Los diez minutos pasaron rápidamente. A medida que el reloj marcaba el paso del tiempo, los ángeles desaparecieron, junto con su nube. La tripulación de la Salyut-7 sintió una pérdida devastadora. Pero la Tierra estaba exigiendo explicaciones. Cuando el Tsentr recibió el informe, se lo clasificó inmediatamente como “alto secreto”. Un equipo especial de médicos se formó para estudiar el bienestar de los cosmonautas. Por lo tanto, en lugar de llevar a cabo más experimentos en el espacio, la tripulación recibió la orden de medir su propia salud física y mental. Las pruebas indicaron que los cosmonautas estaban bien y en su sano juicio.

En vista de la ideología dominante, el incidente, bastante embarazoso para el régimen soviético, fue silenciado durante años. La revista popular rusa NLO (número 9, 1998) tenía un relato del incidente. El incidente tuvo lugar antes del período de la perestroika, y con el fin de no crear un escándalo innecesario, el Politburó se aseguró de que el informe se mantuviera en secreto. La tripulación de la Salyut-7 fue advertida de mantener silencio. No podían existir los ángeles dentro o fuera de la Unión Soviética.

Suspiro silencioso

Todavía hay episodios de la exploración espacial soviética que no están ampliamente discutidos en Rusia. Tales son los relatos del llamado “susurro espacial.” Un ex cosmonauta conocido sólo como Cosmonauta X, reveló alguna información, pero exigió que su nombre permanezca en el anonimato. Recordó que los cosmonautas soviéticos que los escucharon callaron los rumores acerca del “susurro”, pero no se han dado información definitiva entre sí, ni tampoco informaron nada a los médicos. Tenían miedo de que esto último los eliminaría del programa espacial. El Cosmonauta X y su colega creyeron que los rumores eran una leyenda creada por el primer equipo de cosmonautas soviéticos, para asustar a los novatos. Él estaba equivocado.

Ellos estaban a bordo de una nave espacial soviética, volando sobre el hemisferio sur, cuando el “susurro” vino hacia ellos. El narrador dice que de repente sintió como si alguien más estaba al lado de ellos. Sentía que algún ser invisible miraba a su espalda; y era una mirada sostenida. El cosmonauta no tenía ninguna duda de que estaba siendo observado. Un segundo más tarde, su compañero, el ingeniero de vuelo, que estaba mirando en el ojo de buey, se volvió bruscamente y miró a su alrededor. Ambos eran personas muy normales, muy alejados de las creencias místicas. Pero eran buenos amigos, y se conocían mucho antes del entrenamiento en La Ciudad de las Estrellas. Ellos no tuvieron miedo de comparar sus impresiones después del episodio. Ellos recibieron diferentes “textos”, pero su reacción inicial al “susurro” fue idéntico: ambos se volvieron mudos y atónitos. El “susurro” vino de las profundidades de la conciencia del Cosmonauta X y decía: “Usted llegó aquí muy pronto, y lo hizo de una manera equivocada. Confíe en mí, que soy su antepasado por el lado materno. ¿Recuerdas, ella te lo dijo; cuando eras un niño, sobre su bisabuelo, que había fundado la fábrica Ds en los Urales? Sonny, no deberías estar aquí, vuelve a la Tierra, no violen las leyes del Creador… Sonny, debes volver, volver, volver… ”

El “susurro” también dijo al cosmonauta una historia muy privada, como para demostrar un conocimiento que sólo existía dentro de la familia; se refería al bisabuelo del cosmonauta.

Ambos cosmonautas volvieron a la Tierra dos días después. El “susurro” regresó a ellos una vez más; los “textos” de lo que dijo eran los mismos que la primera vez; y ambos sintieron la presencia extraterrestre durante toda su estancia en órbita.

Los cosmonautas se enfrentaron a un dilema: reportar el incidente o no. Si lo hacían, sus carreras podrían terminar inmediatamente. Podrían ser considerados personas impresionables, su psique sería demasiado inestable para más vuelos al espacio. Otros cosmonautas mantienen silencio sobre el “susurro”, al menos nada se informó a sus superiores.

El Cosmonauta X y su colega pasaron horas interminables tratando de determinar qué era lo que habían experimentado. Eran ateos, y ambos les gustaba la ciencia ficción. Esto los llevó a la conclusión de que la inteligencia extraterrestre, con una suerte de hipnosis, está decidida a impedir que la humanidad explore el espacio exterior. Para convencer a la humanidad de que sus hijos e hijas en el espacio exterior no están experimentando alucinaciones, se presentan hechos concretos, hechos recogidos del sondeo de los cerebros, recuerdos y subconscientes humanos. ¿Cuánto tiempo han “ellos” investigado nuestra civilización? Tal vez por miles de años.

¿Pero son los extraterrestres tan ingenuos como para no entender que íbamos a ver a su estratagema? Entonces, si no fue un “susurro” extraterrestre… ¿que sería? ¿Los parientes difuntos verdaderamente visitaban a las tripulaciones soviéticas en el espacio? Esta conclusión hizo añicos las convicciones de los cosmonautas, su ateísmo y su visión del mundo. ¿Quiere decir que hay vida después de la muerte, y que la conciencia (no el cuerpo físico) sigue existiendo en otras etapas de la existencia? Debe haber una jerarquía de tales etapas, y en la parte superior de la jerarquía estaría el Creador, como el bisabuelo había informado al cosmonauta.

Su sentido del deber le dijo a los dos cosmonautas que tenía que ser hecho un informe. Ellos no hicieron caso. Sin embargo, algunos otros cosmonautas, que habían escuchado el “susurro”, hicieron los informes. Como resultado, los equipos médicos especiales se introdujeron en el programa de formación, los hipnotizadores médicos comenzaron a explorar la psique de los cosmonautas, y todo el programa de formación sufrió cambios.

El Cosmonauta X, que se ha retirado desde entonces, no sabe cómo el “susurro” es tratado hoy en día, y a qué conclusiones han llegado los científicos rusos (el informe fue publicado en la periódico Extra-Press, Número 135, 1997). Él dijo que toda su visión de la vida había cambiado. El espacio exterior está lleno de inteligencia, y es mucho más complicado de lo que nos imaginamos que fuera. Nuestro conocimiento actual no nos permite comprender la esencia de la mayoría de los procesos que tienen lugar en el Universo. Nuestras capacidades son todavía bastante limitadas. Pero para aquellos que habían escuchado el “susurro” una cosa está clara: existe el futuro, y que no tiene fin, al igual que el tiempo y el espacio son infinitos.

¿Quién sabe lo que les espera a los humanos en nuestra exploración del espacio exterior? No nos hemos alejado mucho del abrazo de nuestros planetas, pero ya hemos encontrado maravillas que no somos capaces, hasta ahora, de explicar…

 

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