Dioses extraterrestres: Oriana, la diosa orejona de Tiahuanaco

Dioses extraterrestres: Oriana, la diosa orejona de Tiahuanaco

LA TEORÍA DEL SOL HUECO
La Biblia Kolbrin
La Patagonia, destino favorito de los ovnis

Tiahuanaco, la cultura más grande que ha existido en el altiplano andino (territorios de Perú y Bolivia), la que sin duda ninguna fue madre de todas las que aún hoy se desarrollan en aquel entorno. Era una cultura sobre la cual se desconoce si desarrolló la escritura o no. Parece por la ausencia de cualquier material escrito que no lo hizo, y el mayor mal no es ese, sino que desapareció mucho antes de que cualquier cultura que sí poseyera esa capacidad apareciese en su área de influencia. Eso crea un vacío inmenso a la hora de averiguar cómo se creó esa civilización y cuáles fueron sus creadores; sin embargo existen muchos indicios que generan sugerencias más misteriosas que científicas, pero que podrían reflejar la realidad antigua.

Dioses extraterrestres: Oriana, la diosa orejona de Tiahuanaco

Tiahuanaco

Autores como Erich Von Danniken, JJ Benitez, Zechariah Sitchin y otros les atribuyen un origen extraterrestre a muchas civilizaciones antiguas, basándose en relatos antiguos y restos arqueológicos encontrados; que aunque son refutadas por los investigadores, estos tampoco pueden explicar el origen «científico» de estas avanzadas civilizaciones.

Orígenes extraterrestres

Una de esas tradiciones que tienen que ver con Tiahuanaco es la de la diosaOriana, un ser «venido de las estrellas» de extraño aspecto físico, pues poseía una cabeza alargada, grandes orejas en punta, cuatro dedos al final de cada extremidad y escamas como de pez, que llegó al Lago Titicaca para mejorar mediante el mestizaje a una brutal raza de gigantes que allí vivía.

Cráneo alargado, escamas, orejas en punta, gigantes, alteraciones genéticas; todo esto es más que una mera coincidencia en muchas civilizaciones antiguas.

Dioses extraterrestres: Oriana, la diosa orejona de Tiahuanaco

La diosa Oriana de Tiahuanaco

La diosa Oriana trajo a la vida a 70 miembros de una nueva estirpe que durante un día y una noche fueron capaces de construir toda la antigua ciudad de Tiahuanaco. Esa mejorada raza de gigantes (que muchos han relacionado y relacionan con los nephilim bíblicos) acabó corrompiéndose y sucumbiendo a una terrible hecatombe.

«De la nave descendió una mujer, que se parecía a las mujeres actuales de los pies a los senos; pero tenía la cabeza en forma de cono, grandes orejas y manos palmeadas de cuatro dedos. Su nombre era Oriana y venía del Planeta Venus, en donde la atmósfera es más o menos análoga a la de la Tierra. Sus manos palmeadas indicaban que existía agua en abundancia en su planeta original y desempeñaba un papel primordial en la vida de los venusinos (…) Un día, cumplida su misión de formar una nueva raza, Oriana volvió a emprender vuelo en su astronave. Sus hijos, ulteriormente procrearon, dedicándose sobre todo al destino de su padre tapir, más en la región del Titicaca una tribu que permaneció fiel a la memoria de Oriana desarrolló su inteligencia, conservó sus ritos religiosos y fue el punto de partida de las civilizaciones pre incaicas».

¿Una antigua leyenda o una antigua visión de la realidad?

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