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El caso del ovni estrellado en Bolivia

El caso del ovni estrellado en Bolivia

El caso del ovni estrellado en Bolivia   Independientemente de si los OVNIs realmente se han estrellado en la Tierra, no puede habe

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Independientemente de si los OVNIs realmente se han estrellado en la Tierra, no puede haber ninguna duda de que la mención de las palabras “estrellado” y “OVNI” en la misma frase trae inevitablemente el polémico asunto de Roswell, Nuevo México, de julio 1947 a la mente. Sin embargo, hay muchos otros casos en archivo que podrían, tal vez, ser denominados “hermanos menores” de Roswell. Y a pesar de que, como las personas pueden saber de mi libro Body Snatchers in the Desert, que no soy un gran fan particularmente de los casos de los OVNIs estrellados, hay algunos que aún me siguen pareciendo muy intrigantes, incluyendo el siguiente…

La génesis del asunto en cuestión parecía provenir de un telegrama del Departamento de Estado transmitido desde la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Bolivia, a la secretaria de Estado estadounidense, en Washington, DC, el 15 de mayo de 1978. Informe de objeto espacial caído, que se detalla a continuación, sobre extraños sucesos en marcha en Bolivia.

El caso del ovni estrellado en Bolivia

Comenzó: “Los periódicos bolivianos llevaron esta mañana un artículo sobre un objeto no identificado que aparentemente cayó del cielo recientemente. El objeto fue descubierto cerca de la ciudad boliviana de Bermejo y fue descrito como con forma de huevo, de metal y de cerca de cuatro metros de diámetro. La Fuerza Aérea de Bolivia planea investigar para determinar lo que podría ser el objeto y de donde vino. He expresado nuestro interés y voluntad de ayudar. Ellos le aconsejarán”.

El autor del informe añadió, con cierta importancia: “Solicitar la comprobación del departamento con los organismos pertinentes para ver si pueden arrojar algo de luz sobre lo que podría ser este objeto. La región en general ha tenido más que su parte de los informes de OVNIs la última semana. Solicite una respuesta lo antes posible”.

El Departamento de Estado no fue la única rama del gobierno que tuvo un interés en el caso, como un informe de la CIA -también del 15 de mayo de 1978- lo hace muy claro:

“Mucha gente en esta parte del país afirma que vieron un objeto que parecía un balón de fútbol cayendo detrás de las montañas en la frontera argentino-boliviana, causando una explosión que sacudió la tierra. Esto tuvo lugar el 6 de mayo. Alrededor de ese tiempo algunas personas en las provincias de San Luis y Mendoza dijeron haber visto un escuadrón de platillos voladores volando en formación”.

El caso del ovni estrellado en Bolivia

La CIA continuó: “Las noticias de Salta confirman que el satélite artificial cayó sobre la montaña Taire en Bolivia, donde ya ha sido localizado por las autoridades. Las mismas fuentes indicaron que la zona donde cayó el satélite artificial ha sido declarada zona de emergencia por el Gobierno de Bolivia”.

Informe fechado el 16 de mayo de 1978 y titulado Conflicto sobre Detalles de Objeto Caído, un segundo documento de la CIA dice así:

“Hemos recibido otra llamada telefónica de nuestro público solicitando la confirmación de los informes de que un objeto no identificado cayó sobre territorio boliviano, cerca de la frontera con Argentina. Sólo podemos decir que la estaciones de radio uruguayas y argentinas están informando sobre esto incluso con más frecuencia, diciendo que las autoridades bolivianas han solicitado con urgencia la ayuda de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio con el fin de determinar la naturaleza de lo que se estrelló en una colina en territorio boliviano.”

Y la historia avanzaba así, dijo la CIA: “Hace apenas un par de minutos Radio El Espectador de Montevideo anunció que había incertidumbre en cuanto a la verdad de estos informes. Fuentes argentinas indicaron que la frontera con Bolivia se había cerrado, pero que pronto podría ser reabierta. También informaron de que un objeto no identificado había caído en territorio boliviano, cerca de la frontera con Argentina y que las autoridades locales de Bolivia habían solicitado la ayuda del gobierno central, el cual, a su vez, había buscado la ayuda de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio para investigar el caso.

Luego las cosas se pusieron aún más curiosas, ya que la CIA lo dejó muy claro: “Dijo hoy un periódico de La Paz que hay un gran interés en saber acerca de la naturaleza del objeto caído, y agregó que las autoridades locales por razones de seguridad habían acordonado 200 km alrededor para detectar donde cayó el objeto. El objeto se dice que es un dispositivo mecánico con un diámetro de casi 4 metros que ya ha sido llevado a Tarija. Hay interés en determinar la exactitud de estos informes que se han extendido rápidamente por todo el continente, particularmente en Bolivia y sus países vecinos. ¿Es un satélite, un meteorito o una falsa alarma?”Una lectura de los archivos de la CIA y el Departamento de Estado revela que el 18 de mayo de 1978, la Embajada de Estados Unidos en La Paz nuevamente remitió un telegrama al secretario de Estado, en Washington, DC. Clasificado como Secreto, el telegrama reveló lo siguiente:

“La información preliminar proporcionada se ha comprobado con las agencias gubernamentales apropiadas. No hay correlación directa con los objetos espaciales conocidos que pueden haber vuelto a entrar a la atmósfera de la Tierra, cerca del 6 de mayo que se pueda hacer; sin embargo, seguimos examinando cualquier posibilidad. Se invita su atención al Aerograma del Estado A-6343 del 26 de julio de 1973, que ofrece información y orientación de fondo para hacer frente a los objetos espaciales que se han encontrado. En particular, toda la información relativa a las observaciones pre-impacto, la dirección de la trayectoria, el número de objetos observados, momento del impacto y una descripción detallada, incluyendo cualquier marca sería útil”.
Seis días más tarde una comunicación se transmite desde la Oficina del Agregado de Defensa de Estados Unidos en La Paz para una variedad de agencias militares y gubernamentales de EE.UU., incluido al NORAD, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y el Departamento de Estado. Sus contenidos son de una lectura interesante:

“Esta oficina ha tratado de verificar las historias presentadas en la prensa local. El Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Boliviana dijo DATT/AIRA esta fecha que los aviones de la FAB han sobrevolado la zona donde se suponía que el objeto ha aterrizado y en su búsqueda se quedó en blanco. Además, DATT/AIRA habló esta fecha con el comandante del ejército boliviano y él informó DATT que el grupo de búsqueda del ejército dirigido a entrar en la zona para encontrar el objeto no había encontrado nada. El ejército ha llegado a la conclusión de que puede o no ser un objeto [sic], pero hasta la fecha no se ha encontrado”.

Entonces, ¿qué ocurrió en ese fatídico día en mayo de 1978? Si bien los registros disponibles del Gobierno de EE.UU., sin duda apuntan a la probabilidad de que ocurrió algo fuera de lo común, también plantean más preguntas.

El informe de la CIA del 15 de mayo de 1978 establecía claramente que el objeto había caído a la tierra en la montaña Taire, Bolivia, y que había “sido ya ubicado por las autoridades”. Además, al día siguiente, la CIA se enteró de que el objeto había “sido llevado a Tarija.” Por el contrario, el Ejército y la Fuerza Aérea de Bolivia informaron a la Oficina del Agregado de Defensa de Estados Unidos de que su búsqueda del misterioso objeto había dibujado un espacio en blanco y nada se encontró. ¿Fue la CIA mal informada, o estuvieron los bolivianos manteniendo al Departamento de Estado en la oscuridad? Independientemente de las respuestas a esas preguntas, la historia no termina ahí.

Tentadora información y rumores sugieren que el objeto pudo haber sido recuperado por las autoridades estadounidenses, y que tanto la CIA y la NASA jugado un papel clave en el caso. En junio de 1979, el investigador/autor sobre OVNIs estrellados Leonard Stringfield fue contactado por un investigador argentino, Nicolás Ojeda, que tenía algunos datos interesantes para impartir en relación con el accidente. Según Ojeda: “Hay un informe de un grupo de investigadores que desapareció misteriosamente en la zona. Realmente creo que algo grande sucedió en Salta. La NASA investigó, pero no hubo noticias de esto. Tengo que decir que en La Paz, Bolivia, un enorme Hércules C-130 llevaba “algo” de la zona de donde el OVNI se estrelló”.

Además, la investigación de Stringfield condujo a una revelación de que una fuente de la CIA conocida por el investigador Bob Barry confirmó que el vuelo del C-130 se llevó a cabo y que él estaba a bordo de la aeronave. “Sin comentarios”, fue la respuesta que recibió Barry cuando se planteó la cuestión de la carga de la aeronave.

Desafortunadamente, la evidencia disponible sigue sin responder a esa pregunta crucial: ¿Qué fue lo que se estrelló en Bermejo, Bolivia, en mayo de 1978? Parece poco probable que el objeto fuera un meteorito, sobre todo debido a la descripción dada en el telegrama del Departamento de Estado del 15 de mayo: “El objeto era… en forma de huevo, de metal y de cerca de cuatro metros de diámetro.”

¿Qué hay de la posibilidad de que el objeto hubiera sido un satélite artificial o cohetes impulsores? Una vez más, la teoría fue puesta en duda por el telegrama secreto del Departamento de Estado del 18 de mayo, que establece claramente que, “No hay correlación directa con los objetos espaciales conocidos que puedan haber entrado en la atmósfera de la Tierra, cerca del 6 de mayo que se pueda hacer.”

Por otra parte, ¿qué hay de la declaración de la CIA que, “la gente en las provincias de San Luis y Mendoza dijeron haber visto un escuadrón de platillos voladores volando en formación”; y la revelación del Departamento de Estado que, “la región en general ha tenido más que su parte de los informes de OVNIs la semana pasada?”

Ante esta abrumadora cantidad de pruebas oficiales, podríamos ser sabios para pensar seriamente en este asunto extraño pero intrigante. ¿OVNI, satélite, cohetes impulsores, o algo más? El tiempo lo dirá. O, como en Roswell, la historia puede llegar a ser más que otro ufológico Jack el Destripador -una saga de décadas de antigüedad llena de innumerables teorías, pero -debido a la larga paso del tiempo- una con ninguna evidencia para apoyar cualquiera de esas mismas teorías. Vamos a ver… tal vez..

 

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