La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?

La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?

La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?   El Carro de Hidrógeno. En la parte trasera

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La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?

 

La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?

El Carro de Hidrógeno. En la parte trasera son visibles los dos tanques

Luego de la gasolina

Hoy por hoy el mundo depende del petróleo. Lo sabemos, y estamos resignados a ello, pues está claro que pasarán décadas antes de que podamos sustituir de manera exitosa los combustibles fósiles.

Pero ya a finales del siglo pasado quedó claro que era necesario comenzar a pensar a futuro sin petróleo. Si bien la industria petrolera (y con ella la automotriz) no se lo tomaron muy bien, e incluso intentaron limitar el desarrollo de nuevas tecnologías (como vimos en el artículo La Conspiración de las Baterías), lo cierto es que de inmediato varias empresas comenzaron a imaginar este nuevo vehículo y a proponer alternativas para él.

Por una parte se encontraba la posibilidad de un vehículo impulsado por baterías. Las ventajas de este vehículo eran la posibilidad de recargarlo en casi cualquier parte y la relativa eficiencia del proceso de carga, pero venía con un alto precio: la necesidad de poner baterías pesadas en el carro, incrementando su peso; la necesidad de cambiar las baterías cuando se dañaron; y la demora de cargar las baterías de un vehículo de este tipo.

Por esta razón, en la década de los 90’s algunos creían en un futuro alternativo. Se trataba de la entonces casi mítica “celda de hidrógeno”, un dispositivo que almacenaría hidrógeno gaseoso y lo “quemaría” para obtener energía. El único desecho de esta combustión es agua en forma de vapor, por lo que la celda no es contaminante. Y al contrario que el carro a baterías, este vehículo no requeriría un peso más alto ni se demoraría en recargarse.

Hay que hacer la aclaración de que la celda de hidrógeno mueve un generador que a su vez impulsa un motor eléctrico. Esto significa que técnicamente hablando tanto un vehículo con baterías como un vehículo con una celda de hidrógeno son eléctricos.

Hacia principios del milenio la balanza empezó a inclinarse con más y más fuerza a favor de los vehículos a batería. El desarrollo de la batería de iones de litio por parte de las empresas fabricantes de celulares le dio por primera vez la ventaja al carro de baterías. A partir de entonces hemos visto surgir un gran número de vehículos con esta tecnología.

Pero algunos siguen viéndole potencial a la celda de hidrógeno y están comprometidos aquel futuro no sea de baterías, sino de celdas.

El primer carro de hidrógeno

Si bien la tecnología de celdas existe desde mediados del siglo XIX, el primer carro que funcionase a partir de hidrógeno sólo fue fabricado en 1967.

Se trató de un vehículo de la empresa General Motors (GM) llamado GM Electrovan. En aquellos tiempos los tanques de almacenamiento de hidrógeno eran mucho menos resistentes que hoy, por lo que el carro estaba casi completamente dedicado a estos y sólo tenía dos asientos. Por esta razón la empresa decidió suspender la fabricación, considerándola demasiado costosa.

En aquellos años los Estados Unidos se encontraban en medio de la carrera espacial, y si bien el hidrógeno es costoso a la hora de usarlo masivamente,presentaba muchas ventajas a la hora de aplicarlo a los sistemas de energía del Apolo. La principal de estas ventajas, claro, era que su residuo podía ser aprovechado por los pasajeros.

La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?

Planta actual de hidrólisis

Con la finalización de la carrera espacial todos estos ingenieros comenzaron a ingresar al sector privado y en los 90’s comenzaron a realizarse rápidos avances en esa tecnología, que culminaron en el 2001 con la creación del primer tanque de hidrógeno de tamaño pequeño capaz de sostener 700 bares de presión.

Con esto un carro familiar de hidrógeno acababa de hacerse posible.

Nuevos modelos

En el año 2006 la empresa Honda comenzó a comercializar el Honda Clarity, un vehículo basado en celdas de hidrógeno. Se trataba más de un experimento que de un vehículo que buscase tener una ganancia, pero la marca ha seguido produciendo vehículos de este tipo hasta la actualidad.

Sin embargo, el vehículo de hidrógeno más popular en la actualidad fue presentado por Toyota en el año 2014: se trata del Toyota Mirai, que hasta el momento ha vendido más de 5000 vehículos, principalmente en Japón, California y Europa.

La guerra por el vehículo del futuro: ¿queda esperanza para el carro de hidrógeno?

Toyota Mirai

Estos vehículos son costosos, pero el principal problema a la hora de comercializarlos es la poca disponibilidad de estaciones para recargar el hidrógeno. En efecto, estas estaciones sólo existen en un puñado de lugares, razón por la cual es difícil que estos vehículos ganen popularidad como lo han hecho los carros eléctricos con baterías.

¿Qué tan ecológico es el hidrógeno?

El proceso de combustión del hidrógeno no produce ningún contaminante. Sin embargo, uno de los métodos más comunes para su obtención, que utiliza metano, sí es muy contaminante. Por esta razón muchos han cuestionado la utilidad que este mecanismo brindaría a la hora de combatir las emisiones de carbono y gases contaminantes.

Ahora, usando electricidad y agua también puede obtenerse hidrógeno, pero el mecanismo lleva a pérdidas que rondan el 20 o 30%, a comparación de apenas un 2% que se pierde recargando la batería. En este caso no hay emisiones de gases contaminantes, pero sí un desperdicio energético importante.

Por esta razón, muchos creen que los vehículos a hidrógeno son un espejismo, y que eventualmente desaparecerán a medida que la tecnología las baterías se vuelva más liviana  (acabando así con la única ventaja importante del carro hidrógeno sobre el carro con baterías). Sin embargo, nuevas empresas siguen incursionando en este mercado, como Hyundai, que el año pasado sacó un carro a hidrógeno llamado el Hyundai Nexo.

Está por verse si el hidrógeno sobrevive o si el futuro, definitivamente, está en manos de las baterías.

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