Diplomáticos estadounidenses trafican sangre humana y patógenos para programa militar secreto

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Diplomáticos estadounidenses trafican sangre humana y patógenos para programa militar secreto

Diplomáticos estadounidenses trafican sangre humana y patógenos para programa militar secreto

El Pentágono ha desplegado a sus científicos en 25 países y les ha concedido inmunidad diplomática para investigar virus, bacterias y toxinas mortales en laboratorios militares fuera del territorio de Estados Unidos en un programa presupuestado en 2.100 millones de dólares, denominado Programa de Compromiso Biológico Cooperativo (CBEP).

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El programa lo financia la Agencia de Reducción de Amenazas de la Defensa (DTRA) y las instalaciones se ubican en países de la antigua Unión Soviética, como Georgia y Ucrania, así como Oriente Medio, el sudeste Asiático y África.
Uno de esos laboratorios de guerra bioquímica está en Tblisi, la capital de Georgia, y la embajada transporta en valijas diplomáticas sangre humana congelada y patógenos para el programa militar secreto.
El gobierno de Estados Unidos no tiene dinero para invertir en la salud de sus ciudadanos pero se gasta 161 millones de dólares en su laboratorio de Tblisi, una instalación secreta ubicada a sólo 17 kilómetros de la base aérea militar estadounidense de Vaziani. 
El laboratorio está muy vigilado. En un radio de 100 metros todos los transeúntes son filmados en vídeo, a pesar de que se encuentra en el barrio de Alexeevka, una zona residencial. 
En sus alrededores el aire se carga con el olor de los productos químicos. Por la noche el viento lleva el humo hacia la zona residencial. Los vecinos se quejan de que por la noche el laboratorio quema productos químicos peligrosos y que se vierten residuos peligrosos al río cercano a través de las tuberías de desagüe. 
Por la noche el laboratorio parece estar todavía en funcionamiento y un coche diplomático con matrícula de la embajada de Estados Unidos se puede ver en el aparcamiento del Centro. 
Los vecinos se quejan de dolores constantes de cabeza, náuseas, presión arterial alta y mareos cuando los productos químicos se queman por la noche en el laboratorio que está a sólo un par de cientos de metros de sus casas. 
“Hay humo negro, rojo o verde en la noche o especialmente temprano en la mañana alrededor de las 3 ó 4 de la madrugada. Incluso las gallinas han muerto. Pusieron una gran tubería bajo tierra y la conectaron a los desagües. Este olor viene de allí. Huele a huevos podridos y a heno en descomposición. El olor es muy fuerte y se propaga en diferentes direcciones por el viento”, dice Eteri Gogitidze, que vive en un bloque de pisos junto al laboratorio. 
“Tengo una enfermedad de la tiroides. Hay familias de tres personas en el vecindario y los tres tienen una enfermedad de la tiroides. Dicen que se debe al laboratorio”, explica Gogitidze. 
Albert Nurbekyan, que vive a unos 300 metros del laboratorio, muestra las cuatro chimeneas que emiten humo por la noche. “A veces el viento esparce un olor a huevos podridos. Una vez me desperté temprano por la mañana y noté que salía humo violeta del laboratorio. Por la noche dejan salir el humo para que la gente no vea. ¿Por qué por la noche?, ¿qué es lo que nos ocultan?” 
Luego nos da otro dato preocupante: “Hay grandes tuberías de plástico azul a lo largo de esta calle [desde el laboratorio] y desde donde todo va al río, que está a 3 ó 4 kilómetros de distancia. No sólo contaminan nuestro aire, sino que también envenenan nuestra agua”.

Comentario: Algunas secciones interesantes del reporte en inglés: 

Los vecinos recuerdan un trágico incidente que involucró a cuatro filipinos que trabajaban en el Centro Lugar. Dos de los extranjeros murieron a causa de una supuesta intoxicación por gas en su apartamento alquilado en el bloque 44 del asentamiento de Alexeevka. […] Los envíos de carga diplomática están exentos de inspección e impuestos. De acuerdo con las instrucciones de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa del Pentágono (DTRA por siglas en inglés), que supervisa y financia los laboratorios, el material biológico para las necesidades del programa debe ser enviado como artículos de mano a las embajadas de los Estados Unidos. 
En los casos de importación a Rusia, este material biológico debe ser transportado por diplomáticos en una valija diplomática y sellado como carga diplomática. […] 
El programa del Centro Lugar está a cargo de biólogos de la Unidad de Investigación Médica del Ejército de los Estados Unidos-Georgia (USAMRU-G) junto con contratistas privados estadounidenses y el Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC). Ciertas zonas del laboratorio son zonas clasificadas y sólo son accesibles a ciudadanos estadounidenses con autorización de seguridad. Se les concede inmunidad diplomática en virtud del Acuerdo de cooperación en materia de defensa entre los Estados Unidos y Georgia de 2002. […] 
En virtud de un acuerdo de tres años de duración entre el Instituto del Ejército Walter Reeds y el Centro Nacional Georgiano para el Control de Enfermedades (NCDC), el Pentágono ha tenido pleno acceso a la colección local de agentes biológicos mortales para estudiarlos. Estos son agentes que pueden causar ántrax, tularemia, brucelosis y peste. […] 
El trabajo que realizan los diplomáticos estadounidenses en el Centro Lugar no tiene nada que ver con la diplomacia y no entra dentro de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Joshua Bast, por ejemplo, es entomólogo e investiga insectos, según un video publicado por la Embajada de Estados Unidos para promover los propósitos pacíficos del programa militar de Estados Unidos en Georgia. 
¿Por qué un entomólogo trabaja para el ejército de los Estados Unidos y por qué se le concede inmunidad diplomática? La guerra entomológica es un tipo de guerra biológica que utiliza insectos para transmitir enfermedades. Georgia comparte su frontera con el principal rival de Estados Unidos, Rusia. Moscú ha expresado repetidamente su preocupación por el posible desarrollo de armas biológicas cerca de las fronteras rusas, incluida la propagación de enfermedades a través de los insectos. 
Tales temores no son infundados, considerando una reciente patente estadounidense para un sistema de liberación aérea de mosquitos tóxicos, concedido por la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos en 2014. La invención incluye un dron que puede liberar mosquitos infectados. […] 
Los documentos muestran una serie de proyectos del Pentágono que involucran a los insectos como posibles vectores de enfermedades en Georgia. En 2014, el Centro Lugar fue equipado con una instalación para insectos y lanzó un proyecto sobre moscas de arena en Georgia y el Cáucaso. En 2014-2015 se recogieron especies de moscas de la arena en el marco de otro proyecto denominado “Trabajo de vigilancia de la enfermedad febril aguda” y se analizaron todas las moscas de la arena (hembras) para determinar su tasa de infecciosidad. Un tercer proyecto, que también incluye la recolección de moscas de la arena, estudió las características de sus glándulas salivales. Las moscas de la arena transportan en su saliva parásitos peligrosos que pueden transmitir a los humanos a través de una mordedura. 
Los científicos del Pentágono también han realizado experimentos con mosquitos y garrapatas tropicales en Georgia. En 2016, se recolectaron 21 590 garrapatas para una base de datos de ADN para estudios futuros en el Centro Lugar en el marco del proyecto del Pentágono “Evaluación de la Seroprevalencia y Diversidad Genética del Virus de Fiebre Hemorrágica de Crimea y el Congo y los Hantaviruses en Georgia”. Los proyectos del Pentágono relacionados con las garrapatas coincidieron con un brote inexplicable de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, causada por una infección a través de un virus transmitido por garrapatas. En 2014 se infectaron 34 personas (entre ellas un niño de 4 años). Un total de 60 casos con 9 muertes han sido registrados en Georgia desde 2009, según un correo electrónico filtrado enviado por el director del Centro Lugar, Amiran Gamkrelidze, al Ministro de Salud de Georgia, David Sergeenko. […] 
Además de tener varias capacidades militares para dispersar agentes biológicos, la DTRA también tiene acceso total a las fronteras rusas, otorgado bajo un programa militar llamado Georgia Land Border Security Project (Proyecto de Seguridad Fronteriza Terrestre de Georgia). Las actividades relacionadas con este proyecto han sido subcontratadas a una empresa privada estadounidense, Parsons Government Services International. Parsons ha obtenido un contrato de 17,7 millones de dólares en el marco del proyecto de seguridad fronteriza del Pentágono en Georgia. La DTRA ha contratado anteriormente a Parsons para proyectos similares de seguridad fronteriza en Líbano, Jordania, Libia y Siria. Curiosamente, un subcontratista que trabaja en este proyecto de seguridad fronteriza, TMC Global Professional Services, también ha sido contratado por la DTRA para obtener apoyo científico en el Centro Lugar. La misma empresa norteamericana TMC, que trabaja en el Centro Lugar, también vigila las armas de destrucción masiva en las fronteras georgianas. El proyecto coincide con el incidente de la difusión de pólvora que se informó y filmó en la vecina Chechenia, cerca de la frontera georgiana.

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