EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY

EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY

EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY   ISLA MAURY De pronto la lluvia de metal cesó. El extraño aparato volador y sus compañeros se e

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EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY

 

ISLA MAURY

EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY

De pronto la lluvia de metal cesó. El extraño aparato volador y sus compañeros se elevaron silenciosamente, tomando rumbo al Oeste, o sea hacia el Océano Pacífico.

Tres días antes de la sensacional observación de Kenneth Arnold, seis platillos volantes sobrevolaron la Isla Maury, situada a 5 kilómetros a la altura de Tacoma. El día 21 de Junio de 1947, a las 2 de la tarde, una patrulla de guardas costeros de los EE.UU., al mando de Harold A. Dahl, realizaba un servicio de vigilancia junto a la punta meridional de Puget Sound, en Washington. En el cielo había nubes bajas de tormentas y el mar tenía bastante oleaje.
La embarcación se hallaba ocupada, además de Dahl, por dos patrulleros y el hijo de Dahl de 15 años de edad acompañado con su perro. De repente Dahl levanto casualmente la vista y quedo muy sorprendido al ver “seis maquinas de enormes dimensiones, de forma parecida a un buñuelo”, cerniéndose en el aire. Calculo que se hallaban a unos 600 metros de altura, exactamente sobre sus cabezas.

EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY

Cinco de ellos comenzaron a girar alrededor del sexto, que parecía sufrir algún
contratiempo, pues descendía rápidamente acompañado por los restantes, que permanecían siempre a unos 60 metros por encima del mismo. El aparato inferior se situó casi a unos 150 metros sobre el nivel del mar.
Ninguna de las maquinas poseía hélice o cualquier otro medio visible de propulsión. Además no emitían ningún ruido, como si no poseyesen motores de ninguna clase. Dahl calculo que tenían unos 30 metros de diámetro. Cada uno de ellos un orificio en el centro, que parecía medir unos 9 metros de diámetro. Todos los singulares aparatos poseían algo así como unos enormes ojos de buey de unos 2 metros de diámetro, espaciados a distancias regulares en su periferia.
Temiendo que la maquina central cayese sobre la bahía, pusimos rumbo hacia la playa y yo saqué la maquina fotográfica que utilizábamos en las patrullas por el puerto. Tomé con ella cuatro fotografías. entretanto los cinco seguían dando vueltas en torno al sexto. pasaron así cinco minutos y entonces una de las maquinas estacionaria. Pareció tocarla y permaneció inmóvil durante unos cuatro minutos. Oímos entonces un golpe sordo y el aparato central escupió lo que parecían millones de periódicos por su abertura central.
Pero aquellos fragmentos que caían por los aires resultaron ser un metal ligerísimo de color blanco que bajó revoloteando hacia la tierra firme, mientras parte de el caía en la bahía. El aparato comenzó entonces a soltar fragmento de metal negro y oscuro, que cayeron en el agua alrededor de nosotros y sobre la playa.

EL INCIDENTE DE LA ISLA MAURY

Todos estos últimos fragmentos parecían de fundición, pues se alzó vapor cuando cayeron en el agua. Corrimos a refugiarnos al abrigo de un acantilado, pero mi hijo fue alcanzado en el brazo por un fragmento de metal, y nuestro perro resultó muerto.
De pronto la lluvia de metal cesó. El extraño aparato volador y sus compañeros se elevaron silenciosamente, tomando rumbo al Oeste, o sea hacia el Océano Pacífico. El aparato central se mantenía en formación con los demás. Durante algún tiempo no pudimos tocar el metal caído, pues nos quemaba las manos. pero así que cuando se enfrió, cargamos muchos fragmentos en nuestra lancha. Al embarcar en la lancha, Dahl descubrió que la pequeña emisora de a bordo no funcionaba. ocurrieron entonces una serie de extraños incidentes. Al dia siguiente de su singular aventura en la Isla de Maury, Dahl recibió por la mañana la visita de un desconocido vestido de negro que le pidió que olvidase lo que había visto en la Isla de Maury.., a pesar de que Dahl no comprendía como el suceso podía haber llegado a sus oídos.
Apareció entonces en escena Kenneth Arnold quien celebro una entrevista con Chrisman, el superior de Dahl, a la sazón plenamente convencido de lo que había visto su subordinado.., y por haber visto el mismo un aparato idéntico a los descriptos por Dahl.
A la vista de toda esta evidencia Arnold decidió telefonear a los servicios de información militares. le pusieron en comunicación con el Teniente Frank Brown, y Arnold le pidió que se apersonase inmediatamente en Tacoma. Sin embargo Brown no fue a visitar a Arnold hasta el 31 de Julio.
Se presento acompañado del Capitán Dawson, tambien de los servicios de información y ambos manifestaron haber venido en un B-29. Brown vio algunos fragmentos del metal caído en la Isla de Maury y a continuación mostró a Arnold algunas fotos que habían llegado a poder de los servicios de información.
El teniente Brown dijo que no tenia tiempo de ir a la Isla de Maury y que tenia ordenes de regresar por vía aérea a Hamilton Field (base secreta norteamericana). Aquella misma noche Arnold lleno una caja con fragmentos del extraño metal, que había recogido Chrisman, ayudo a Brown a cargar la caja en su automóvil, y el oficial se alejo hacia el aeropuerto.
A la mañana siguiente se supo que había sucedido una catástrofe. El B-29 con Brown y Dawson a bordo, se había estrellado veinte minutos después de dejar el aeropuerto, solo consiguió salvarse un pasajero, que salto en paracaídas. Según sus declaraciones el motor de babor se incendio de pronto. Según se supo después, el avión había estado estrechamente vigilado por fuerzas militares mientras permaneció en Tacoma, por lo que la posibilidad de un sabotaje quedaba descartada. Además del pasajero consiguió salvarse el mecánico que tambien tuvo tiempo de tirarse en paracaídas.
El avión se estrello en Kelso, en el mismo Estado de Washington. Entre sus restos no se encontró ni un solo fragmento del extraño metal. En todo este extraño asunto parece ser que intervino varias veces el misterioso personaje vestido de luto a que antes hemos aludido. El o un compañero suyo, llamó por teléfono el 1º de agosto de 1947, o sea al dia siguiente de la catástrofe de Kelso, a la redacción de un periódico local, dando la localización exacta de un avión C-46 de la Marina que había desaparecido misteriosamente durante un vuelo nocturno sobre las montañas del Estado de Washington y que hasta entonces no se había encontrado.
El desconocido dijo por teléfono: “¿quieren ustedes encontrar al C-46?.., se estrello en la ladera Suroeste del Monte Rainier, donde lo derribamos porque en él volaban ciertas personas que poseían unas informaciones que “nosotros no queremos que sepan”.-

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