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Afrit: el vampiro del rey Salomón

Afrit: el vampiro del rey Salomón

Los Afrit son una casta de vampiros originarios de África, relacionados lejanamente con los Djinn. Diferentes diferenci

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Afrit: el vampiro del rey Salomón

Los Afrit son una casta de vampiros originarios de África, relacionados lejanamente con los Djinn.

Diferentes diferencias de su nombre son: AfreetAfreetiAfriteEfreetEfreetiEfritIfreet. Todos ellos proceden de una criatura vampírica muy conocido en el mitología del desierto: los Ifrits.

La leyenda africana sostiene que cuando un individuo es asesinada los Afrit deambulan el sitio del crimen buscando la última gota de sangre en caer al suelo.

Teniendo en cuenta la sed proverbial de las arenas del desierto, capaz de absorber cualquier líquido en cuestión de segundos, los Afrit pueden pasar varias semanas, incluso meses y años enteros, buscando entre los granos de arena incluso encontrar los remanentes de aquella fatídica gota de sangre.

Los Afrit, esencialmente seres inmateriales, siempre consiguen situar el destino de la gota de sangre, incluso si esta solo subsiste en tamaños infimos. encima de ella, o alrededor, poco apoco los Afrit van desarrollando consistencia, dejando así el mundo de lo intangible para transformarse en vampiros perfectamente sólidos.

Las creencias africanas tienen varios remedios caseros para evitar la formación de los Afrit. El primero y más accesible es apelar a procedimientos menos brutales de matar a alguien, como el estrangulamiento o el envenenamiento, aunque se corra el peligro de despertar a diferentes criaturas del plano astral que subsisten de la energía segada brutalmente durante el crimen.

Una vez que el Afrit se transforma en un vampiro sólido, la forma más segura de deshacerse de ellos es clavandoles una estaca de hierro en el corazón.

Cuando su cuerpo físico es destruido los Afrit retornan a la vida intangible que flota como un espejo distorsionado sobre las arenas inmemoriales. en alguna ocasión, cuando las circunstancias son propicias, pueden adoptar temporalmente alguna forma física, por ejemplo, aquella silueta rojiza y cornífera con la que son representados en los bestiarios medievales.

La palabra Afrit significa “nómada”, pero en un sentido terrible ya que alude a los espíritus salvajes del desierto, inconstantes y vagabundos, cuya dieta frugal se reduce a la sangre reseca de quienes caen vencidos por el calor.

Para otros, la etimología de su nombre procede del persa antiguo afritan, “crear”; es decir, el que se crea a sí mismo, como vimos antes, a partir de una gota de sangre.

En la Edad Media los Afrit poseían una influencia mayor entre los mitos musulmanes. Se afirmaba que los Afrit eran poderosas criaturas aladas hechas de fuego, asociadas directamente con la líneas de descendencia tribales, es decir, parte inseparable de las familias más antiguas y poderosas del desierto.

Según esta tradición, existían Afrit femeninos y masculinos, creyentes o descaradamente ateos, e incluso con inclinaciones singulares por el bien o el mal. Por aquel entonces eran invulnerables a las armas pero visiblemente frágiles frente a la magia.

En el cuento de Las mil y una nochesLa semilla de Iblis, se desliza la creencia de que los Afrit son incluso previos a la creación del hombre. Sin ir más lejos, los propios Afrit se consideran superiores al ser humano, creado con barro, mientras que ellos mismos proceden del aliento de Dios.

Las diferencias entre los Afrits y los humanos empezaron en el paraíso. El soberano de los Afrit, llamado Iblís, se negó a arrodillarse frente a Adán, a quien consideraba como un criatura inferior, siendo que había sido formado de barro; arrogancia que fue castigada duramente por el Altísimo.

El único ser humano al que los Afrit siguieron con total lealtad fue Sulaymán (Salomón), hijo del soberano David, llamado también Señor de los Afrit, quien acordó con ellos un trato de obediencia y despues encarceló sublevados en jarrones de cerámica precintados con plomo.

En el Ars Goetia, por ejemplo, se explica el medio para dominar y amaestrar a los Afrit.

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