La Alcantarilla de Don Vasco de Quiroga

La Alcantarilla de Don Vasco de Quiroga

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La Alcantarilla de Don Vasco de Quiroga“La alcantarilla”, como se le conoce al lugar donde Vasco de Quiroga hizo brotar el agua con su báculo, según la leyenda, desde hace más de 400 años sigue dotando de agua a gran parte de la ciudad, en especial, a los habitantes del Centro Histórico de Pátzcuaro. En esta “alcantarilla” nunca falta el vital líquido, pero a la vez se desperdicia gran volumen debido al mal estado de la vieja tubería domiciliaria.

Enrique Soto González, cronista de la ciudad, manifiesta sobre este lugar considerado casi sagrado por los patzcuarenses y que se ubica entre el Ex Colegio Jesuita y el Museo de Artes Populares, conocido también como El Manantial de Don Vasco, que cuando este obispo trasladó la sede episcopal y la capital de la provincia de Tzintzuntzan a Pátzcuaro, lo hizo pretextando que era necesario ubicar la ciudad en un lugar con más luz, más amplitud, más espacio y agua suficiente para la población.
Sin embargo, pocos años después de haberse instalado en esta ciudad, el manantial que regularmente surtía del vital líquido a los pobladores, empezó a agotarse y los inconformes que nunca faltan, comenzaron a atacar a don Vasco de Quiroga, por su falta de previsión para escoger el asiento de la repoblada ciudad. Poco a poco la crisis se fue agravando, hasta que un buen día las aguas dejaron de emanar del único manantial de Pátzcuaro; las inconformidades se volvieron reproches y comenzó a dudarse de la capacidad del obispo Quiroga, para solucionar los problemas ocasionados por el abrupto cambio de la capital.
Vasco de Quiroga, quien vivía a un costado del Colegio de San Nicolás, una tarde que se encontraba en su casa pensando en la forma de solucionar el gran problema que tenía enfrente, vio por casualidad a un pájaro que se posaba sobre un pequeño montículo formado de piedras, y el que por una pequeña cueva entraba en aquel pedregal, para salir después mojado de sus alas y sus patitas; al poco rato llegaron más aves que tomaron el mismo camino y salieron refrescadas a continuar su ir y venir.
Convencido el obispo de lo que había encontrado por accidente y pensando al mismo tiempo en la fe de los moradores de la ciudad y el detener de la campaña de infundios en su contra, decidió convocar a todo el pueblo para hacer una procesión con la sagrada imagen de la Virgen de la Ascensión (actualmente conocida como Virgen de la Salud), recorriendo con ella las principales calles, hasta detenerse cerca del Colegio, donde rezaron innumerables oraciones para pedir la protección divina a fin de mitigar la sed del pueblo. Enseguida y con gran ceremonia el obispo Quiroga enterró su báculo sobre el montículo de piedras y ordenó se cavara en ese sitio, lo que procedió a hacerse inmediatamente y ante el asombro general, brotó enseguida una agua pura, limpia y fresca.
De esta manera, don Vasco recuperó el prestigio y la venerada imagen de la Virgen comenzó a ganar el suyo; el Manantial de la Ascensión aún dota de agua desde que fue abierto por el benefactor. Cuenta el relato, que pocos días antes de morir, Vasco de Quiroga mencionaba a personas de mucha confianza el pequeño truco que había utilizado para poder, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades de la población y acallar a aquellos que lo atacaban por haber cambiado la sede de la capital purépecha.

Historias y Leyendas

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