El fin del mundo en el Monte de Bugarach

El fin del mundo en el Monte de Bugarach

    Ufólogos, naturalistas, fanáticos del ocultismo, seguidores de la New Age, creyentes de la saga merovingia, buscadores del

UNA PROFECIA ALEMANA DE MAS DE 800 AÑOS PARECE CONTENER DETALLES ASOMBROSOS DEL JUICIO DE DIOS SOBRE AMERICA
Tú eres tu propio Maestro.
EL VUELO 19
El fin del mundo en el Monte de Bugarach

 

 

Ufólogos, naturalistas, fanáticos del ocultismo, seguidores de la New Age, creyentes de la saga merovingia, buscadores del Santo Grial, milenaristas, utopistas, devotos del fin de los tiempos, toda clase de iluminados se cruzan en las laderas del pico Bugarach o en los callejas empedradas de los municipios colindantes…

El fin del mundo en el Monte de Bugarach

Bugarach es un pequeño pueblo francés situado en el departamento del Aude, en la región de Languedoc-Roussillon, enclavado en las estribaciones de los pirineos orientales. Junto a este pueblo se yergue la imponente montaña del mismo nombre, Pech Bugarach, un pico de 1230 metros de alto que es la cumbre más alta de la región montañosa de las Corbieres, en el Mediodía francés.

La montaña invertida

La montaña es especial empezando por su inusual formación geológica. El Bugarach es un volcán extinto también conocido como «la montagne inversée» (la montaña invertida), debido a que su parte superior es más antigua que su parte inferior. Todo se debe a que su origen parte de un cabalgamiento de las placas tectónicas, es decir, una rotura en la corteza terrestre que se desprende del resto, de forma que las rocas de posición estratigráfica inferior, son empujadas hacia arriba, cuyo desprendimiento se sitúa sobre las propias placas quedando de forma invertida. Este hecho, confirió al Pech Bugarach una forma particular de grandes salientes rocosos, que le da un aspecto evocador, o terrorífico dirían algunos, pues hay quien dice, que cuando cae la noche y la montaña se vuelve oscura, en una de las partes de su cima, aparece el mismísimo demonio extendiendo sus grandes alas.

De ella se ha llegado a decir que emana una energía singular y poderosa; que es uno de los Chakras de la Madre Tierra; que alberga una base extraterrestre de OVNIS en su interior; que la montaña está hueca y en su interior hay un gran lago que conecta con el Mediterráneo, que en su interior hay escondido un gran tesoro; que este tesoro podría ser el de los Templarios; que allí se esconde el Santo Grial, la tumba de Jesús y María Magdalena o que es «un vórtice que extrae su energía de las profundidades de la Tierra y la difunde a las estrellas», como expresó Jeanine Bladanet, una anciana de 70 años, apasionada del misterio de Rennes-le-Château y experta local en energías telúricas y ufología.

Algo de esto debían de pensar también en la antigüedad, cuando parece ser que los druidas celtas ya utilizaron ciertos lugares de la montaña para sus rituales, aprovechando la energía telúrica que emana de ella. El poder de la montaña continuó atrayendo desde la época romana a todos aquellos que se acercaban a recibir un tratamiento en las aguas termales de la cercana población de Rennes-les-Bains, quienes no perdían la oportunidad de acercarse hasta Bugarach para beber de sus energías y completar así, un inigualable tratamiento energético natural.

No obstante, la montaña cobró fama a nivel mundial, cuando a finales del año 2011 se sugirió que su cima, sería el único lugar seguro para salvarse del fin del mundo que se suponía habían predicho los Mayas para el 21 de Diciembre del 2012. Como hemos visto, siglos atrás este promontorio rocoso ya era centro de inspiración, de leyendas y misterios, que han ido en aumento con el paso de los años. Quizá, mucha culpa de esto la tenga la región donde se encuentra, ya que por aquí anduvieron Visigodos, Merovingios, Cátaros y Templarios entre otros, grupos estos ligados ya de por sí, a innumerables leyendas y misterios.

Cuando uno se pone a buscar referencias sobre el origen de toda esta trama se encuentra con historias absolutamente delirantes, como que el antiguo presidente francés François Mitterrandhabía sido visto curioseando a bordo de un helicóptero sobre el Pech de Bugarach; o que los nazis, y posteriormente el Mossad (servicio secreto de Israel), habían estado realizando excavaciones en las faldas del monte; o que el famoso director de cine Steven Spielberg se inspiró en esta cumbre para su famosa película Encuentros en la tercera fase.

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El comienzo del peregrinaje

Las leyendas que surgen entorno a esta montaña están directamente relacionadas con el pueblo de Rennes-le-Château y su misterio. Los años 60 marcaron el inicio de un gran peregrinaje a este pueblo y a toda la zona, donde uno de los grandes puntos de afluencia era el pico Bugarach, promovido principalmente por la evolución de la historia de esta villa.

Fue en aquellos años cuando el empresario Noël Corbu, que se quedó con la finca del abad Saunière de Rennes-le-Château, empezó a desarrollar la leyenda del tesoro escondido para atraer turistas a la zona y en concreto a su hotel situado en dicha finca. Quien mayormente influenció ésta leyenda fue el famoso escritor Robert Charroux, que es una de las piezas claves en el enigma de Rennes-le-Château. Escribió un libro en 1962, titulado “Trésors du monde enterrés, emmurés, engloutis”, donde dedicaba once páginas a explicar el asunto del abad y su tesoro. Hablaba en ellas de la sirvienta Marie Denarnaud y de Nöel Corbu quien seguramente le proporcionó la información sobre los pergaminos y el tesoro..

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Marie Dénarnaud fue hija de la sirvienta del sacerdote. La joven Marie sustituyó a su madre al servicio del abad Saunière al cumplir sus 18 años, convirtiéndose rápidamente en su confidente y cómplice, hasta el punto que más tarde sería por testamento la legataria de todo su patrimonio. Desempeñó un importante papel en los asuntos del abad, convirtiéndose en guardiana de sus secretos y cuentan que siempre vestía a la última moda de París y adornándose en ocasiones con extrañas y suntuosas joyas que le regalaba el cura.

Tras la muerte de Saunière residió en Villa Bethania hasta 1946 y al finalizar la II Guerra Mundial, la familia Corbú le compraron los dominios. Prometió al comprador de la villa, el señor Noël Corbu, que antes de abandonar este mundo le confiaría un “secreto” que le haría rico y poderoso, pero el 29 de enero de 1953 sufrió una apoplejía inesperada que la llevó a la tumba sin haber revelado secreto alguno.

Comienza así la llegada de los primeros buscadores de tesoros, quienes realizan excavaciones de forma indiscriminada dentro de la villa, provocando que el ayuntamiento prohíba, mediante decreto en el año 1965, las excavaciones dentro de la comuna de Rennes-le-Château. Este hecho obligó a los investigadores y buscadores de tesoros a centrar su atención en otros puntos de la zona y entre ellos, como no, estaba el Pech Bugarach. No obstante, la montaña ya venía llamando la atención de los New Age que se acercaban hasta la zona, no sabemos si atraídos por el misterio de Rennes o por ser uno de los puntos de referencia dentro de los círculos ocultistas.

Un personaje clave en el auge de éstas leyendas fue Jean D’Argoun, seudónimo de un tal Philippe Julien, un médium francés nacido en 1955, relativamente conocido en el país galo por sus obras sobre esoterismo. Aseguraba haber contactado durante años con diferentes entidades psíquicas y con seres venidos del espacio en la región de Bugarach, plasmando sus revelaciones en algunos libros, como  La Révélation d’Issahâ (1998). En otras obras se centró más en los misterios de esta montaña, con Bugarach, la Montagne Sacrée (2001); además de proponer su particular versión de la historia del abad Saunière en un par de libros, relacionándola con Bugarach, los templarios y los cátaros; el Santo Grial y el Arca de la Alianza; Jesús y María Magdalena, siempre basándose en las revelaciones telepáticas que había recibido deentidades extraterrestres. Aseguró que bajo el Pech de Bugarach había una enorme cavidad subterránea, con un lago en su interior, en la que se esconde, desde hace 12000 años, una gigantesca nave voladora, construida con un metal desconocido e indestructible, indetectable por la tecnología humana, y que contenía en su interior todo el conocimiento científico, cultural y espiritual de los atlantes.

El fin del mundo en el Monte de BugarachJean D’ArgounOtro motivo que contribuyó al mito fue un curioso documental realizado en el año 1992 por el ufólogo y novelista Henri René Guieu. Se tituló Rennes-le-Château, le grand mystère. Aparecía un señor que se hacía llamar Jean de Rignies, quien aseguraba que un buen día del otoño de 1976, cuando regresaba del trabajo a casa, tuvo un contacto con dos ummitas, de una belleza formidable en la falda del Pech de Bugarach. Estos le informaron de que había dos bases extraterrestres en la zona: una estaba debajo del monte, y la otra, para gran sorpresa suya, justo debajo de su casa… Así, junto a su hijo, comenzó a explorar los alrededores de su hogar, hasta que encontró una oquedad vertical que se perdía en las profundidades de la tierra. Tiró una piedra y varios segundos después se escuchó un golpe sobre algo que parecía metálico. Decidieron volver al día siguiente, preparados y acompañados por varios espeleólogos de la zona, pero cuando llegaron al lugar la abertura había desaparecido…

Desde entonces comenzó a anunciar de vez en cuando, avistamientos ovnis y contactos con extraterrestres, convirtiéndose en la referencia más antigua sobre OVNIS en la zona de Bugarach. Además existió un centro de retiro en el que se practicaba meditación y terapias naturales, siendo éste centro la casa de Jean de Rignies, quien tras aquella experiencia increíble en 1976, montó allí un lugar de encuentro para todos los aficionados al esoterismo y la ufología, donde contaba a todo aquel que fuese sus propuestas sobre su relación con los extraterrestres. De hecho, tras su muerte, algunos de sus seguidores han continuado trabajando y han montado una asociación llamada Amis de la Salz, dedicada a continuar con las enseñanzas de Jean de Rignies, a hablar de todos los misterios de aquella región, y, de paso, de todo aquello relacionado con el mundo de lo paranormal, el esoterismo, los enigmas históricos y los alienígenas.

El fin del mundo en el Monte de BugarachElisabeth Van BurenUna de las más afamadas y mediáticas escritoras entre los círculos esotéricos fue Elizabeth Van Buren (1929 – 2011), una mujer adinerada que ejercía como sensitiva psíquica. Van Buren se obsesionó, como muchos otros investigadores, por el misterio de Rennes-le-Château y acabó trasladándose a vivir a la zona hacia el año 1986. Adquirió una finca donde montó un centro espiritual llamado Arcadia Centre. Escribió varias obras relacionadas con el tema que nos ocupa, Refuge of The Apocalypse: Doorway Into Other Dimensions (1986) –Refugio del Apocalipsis: Entrada a otra Dimensión-.

Las teorías de Van Buren ponen su foco en el Pech Bugarach como refugio del apocalipsis.  Sin entrar en demasiados detalles defendía que allí se estaba fraguando un combate entre las fuerzas del bien, representadas por los descendientes de los merovingios, los neo-cátaros y la Gran Hermandad Blanca, contra las fuerzas del mal, dirigidas por la Iglesia Católica y los ángeles caídos, un grupo de extraterrestres malignos que buscaban hacerse con el control de la Tierra. Van Buren introdujo un factor importante que ayuda a entender por qué Bugarach acabó convirtiéndose en el supuesto refugio del fin del mundo: defendía que había una correspondencia entre una amplia zona del Alto Valle del Aude con las constelaciones del zodíaco y con varias importantes estrellas y constelaciones. Planteaba que toda aquella zona era un lugar sagrado y que había un templo celestial en la superficie y otro oculto bajo tierra, donde estaría custodiado el conocimiento para salvar a la humanidad ante el inminente cataclismo que iba a producirse en el año 2012.

También entró en escena el investigador y escritor Henry Lincoln, quien trabajaba cómo guionista para la cadena BBC. Lincoln rodó varios documentales que se emitieron a través de la propia cadena, dando comienzo así a una divulgación en masa sobre el misterio del pueblo, que Lincoln ya relaciona en aquel momento con Cátaros y Templarios. En el año 1982 Henry Lincoln publicó El Enigma Sagrado, libro que desarrollaba la teoría del Linaje Sagrado de Jesús y María Magdalena basándose en sus pesquisas sobre el misterio de Rennes-le-Château. Este libro provocó un peregrinaje en masa ya no solo de buscadores de tesoros, sino de creyentes y no creyentes, así como de grupos esotéricos y ocultistas de toda índole. Con la teoría del linaje Sagrado como telón de fondo, comenzaron a asentarse en la zona las primerassectas neo-cátaras y neo-templarias.

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La llegada del fin del mundo

Con todo este caldo de cultivo estaba claro que cada vez que se profetizase una fecha para el fin del mundo, las corrientes esotéricas y los iluminados de turno pondrían su foco en la zona. La primera gran fecha para el fin del mundo fue el año 2000, una fecha muy especial pues se cambiaba de año, de siglo y de milenio a la vez, y que tuvo una gran repercusión a nivel mundial debido a su temido efecto 2000, que parecía podía afectar a aparatos electrónicos y particularmente a los programas informáticos.

Respecto a la repercusión que esta fecha tuvo sobre el Pech Bugarach, Jean D’Argoun, ya insinuó en uno de sus primeros libros un fin del mundo que se produciría entre los años 1999 y el año 2004. Amparándose en sus contactos telepáticos con los extraterrestres y acorde con sus teorías, afirmaba que llegado el día, se pondría en marcha la nave que se oculta bajo Bugarach, saliendo al exterior para revelar al mundo la llegada de un nuevo mesías. Este nuevo mesías sería el tal Arkâ, “Rey de los Ummitas”, aquel que descansaba junto a Jesús y María Magdalena en el interior de la montaña.

A mediados de junio de 2011, una comisión del gobierno francés, la Miviludes, encargada de analizar y observar las sectas francesas y de informar a la población sobre los peligros que pueden ocasionar, informó mediante un documento de cerca de cien páginas  del riesgo al que iba a enfrentarse en unos cuantos meses el país: numerosos aficionados al fenómeno ovni y a los extraterrestres, convencidos de que el fin del mundo iba a llegar el 21 de diciembre de 2012, tal y como habían predicho los mayas varios siglos antes, habían comenzado a difundir la idea de que un pequeño pueblo del sur del país, Bugarach, iba a ser el único lugar donde podrían salvarse los humanos ante el inminente cataclismo. La citada comisión gubernamental dio la alarma movida por las recientes tragedias que se habían producido en el que invitaban a tomar medidas.

El 23 de diciembre de 1995, en la meseta de Vercors, cerca de los Alpes, 16 miembros de la Orden del Templo Solar, tres de ellos menores, se auto-inmolaron. Este grupo, clasificado como secta y fundado en 1984 por el rosacruz Joseph di Mambro y el homeópata nazi Luc Jouret, fue especialmente activo en Francia, Suiza y Canadá. Pero no fue la única matanza que protagonizaron: entre 1994 y 1997 murieron 74 miembros de la secta, entre los que se encontraban los dos fundadores, en diferentes suicidios colectivos realizados en estos tres países. Aunque, siendo estrictos, no fueron suicidios, ya que los participantes, después de ingerir calmantes, recibieron un tiro en la cabeza, para ser posteriormente quemados. El motivo de toda esta sangría era desconcertante: los miembros de la secta estaban convencidos de que iban a iniciar un viaje rumbo a Sirio, gracias a los extraterrestres, para escapar del inminente fin del mundo que se produciría en el año 2000.

El fin del mundo en el Monte de BugarachJo Di Mambro and Michel Tabachnick. (Photo by Stephane Ruet/Sygma via Getty Images)No sería la única matanza sectaria y apocalíptica que sucedió en Francia. El 14 de julio del año 2002, un tal Jérémie, miembro de una secta llamada Néo-Phare, se suicidó arrojándose bajo las ruedas de un coche en un pueblo de Maine-et-Loire. A los pocos días, otros miembros de ese movimiento también intentaron quitarse la vida. El líder, un tal Arnaud Mussy, autoproclamado como la reencarnación de Jesús, fue detenido dos meses después, acusado de homicidio. El tipo había convencido a sus fieles de que el apocalipsis era inminente. Iba a suceder el 24 de octubre de 2002…

En otro informe presentado del verano de 2.011, la comisión Miviludes constataba la presencia en torno a Bugarach de al menos seis asentamientos de la Escuela de Iluminación Ramtha, así como la creciente evolución de grupos ocultistas en toda la región. La Escuela de Iluminación de Ramtha es una asociación cuya misión, es difundir el conocimiento de un ancestral guerrero llamado Ramtha, que habría luchado hace 35.000 años contra los habitantes de la Atlantida y que llegó a descubrir el secreto de la inmortalidad. Su líder, Vincent Sautereau, es un osteópata que ejerce en Ceret. Según el informe se dedicaban a comprar granjas y terrenos, construyendo refugios bajo tierra para sobrevivir al ‘último día’, organizando jornadas iniciáticas en las numerosas casas rurales abiertas en los últimos años.

El gobierno francés comenzó a inquietarse con el movimiento milenarista que giraba en torno a Bugarach y empezó a centrar su atención en la zona de los Pirineos Orientales y el Alto Valle del Aude. Las consecuencias los hechos marcarían posteriormente la hoja de ruta a seguir por las autoridades en torno a Bugarach, para la llegada del fin del mundo del año 2012.

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La ‘performance’ en Bugarach

Si en algún momento de la historia el ser humano ha tenido en cuenta una fecha cómo la señalada para el fin del mundo, esa sin duda ha sido el 21 de diciembre de 2012. Una fecha que no pasó desapercibida para ningún ser humano del planeta.  Y todo porque los Mayas habían dejado escrito en uno de sus códices, lo que sucedería al final de la llamada ‘Cuenta Larga’ de su calendario y que los expertos calcularon para el 21 de diciembre de 2012. La paranoia apocalítica del 21-D se extendidió más de lo que cualquiera pudiera imaginar. En los dos años anteriores se llegaron a registrar alrededor de tres millones de páginas web referentes al inminente acabose.

Viendo todo lo que se venía encima y temiéndose lo peor, al delegado del gobierno galo  Eric Freysselinard, no le quedó más remedio que tomar una drástica medida y anunció que el acceso al Pech Bugarach y a sus galerías subterráneas quedaría prohibido entre el 19 y el 23 de diciembre de 2012, así cómo sobrevolar la montaña con cualquier tipo de aparato no autorizado. Para ello montó un dispositivo de seguridad que contó con un centenar de efectivos, entre gendarmes y personal del ejército.

Conforme se acercaba la fecha señalada, la locura colectiva en torno al refugio del fin del mundo se mostraba en todo su esplendor. La señal de tráfico con el nombre del pueblo fue robada en varias ocasiones. Todo tipo de iluminados subían y bajaban por las laderas de la montaña; algunos realizaban excavaciones; otros acampaban para llevar a cabo todo tipo de rituales; túnicas blancas contrastaban con extraños rituales nudistas; gente que depositaba todo tipo de amuletos en altares improvisados en la montaña; pintadas con mensajes y dibujos extraños. La locura llegó a ser tal que se reservaban habitaciones para pasar la noche del día 21 hasta por 2.000€, por no hablar de la burbuja inmobiliaria que hizo que multitud de inmuebles y fincas de la localidad se llegasen a vender multiplicando por diez su valor. Pero sin duda lo más sorprendente, es que hubo quien intentó hacer el agosto vendiendo trozos de roca de la montaña por Internet, llegando a pedir por un trozo de piedra de menos de 200 gramos casi 3.000€.

Tres días antes de la fecha del fin del mundo el pueblo fue literalmente tomado por las fuerzas de seguridad y una avalancha de medios de comunicación de todo el mundo. Un helicóptero del ejército sobrevolaba regularmente vigilando la montaña. 

 

El fin del mundo en el Monte de Bugarach El fin del mundo en el Monte de BugarachY llegó el fatídico día. Aunque nadie sabía a ciencia cierta como se presentaría el fin del mundo, la expectación era máxima en el pueblo, más por las actuaciones que pudiesen llevar a cabo algunos de los iluminados que se encontraban entre los centenares de personas que llegaron a las inmediaciones de la montaña, que por que realmente fuese a suceder algo inesperado en torno a la profecía del fin del mundo. Embudos en la cabeza, gorros de papel aluminio, hombrecillos verdes, buzos de color blanco, auto-proclamados nuevos mesías engalanados con túnicas que se daban a todo tipo de cánticos y extraños rituales. Fue un auténtico festival de lo esperpéntico, pero la jornada transcurrió en un ambiente casi festivo.

Y nada pasó, como bien saben. El mundo no se acabó el 21 de diciembre de 2012, o al menos eso parece, ni hubo ningún suicidio masivo en el Pech de Bugarach. Lo mayas no habían atinado, y todos aquellos que lo daban por hecho, tuvieron que esconder la cabeza. Fue una auténtica psicosis colectiva en la que, durante un tiempo, todo parecía posible. Pero ni siquiera se habían puesto de acuerdo en cómo iba a acabar el mundo: una inversión repentina de los polos magnéticos, una invasión alienígena, una actividad inusual en el Sol, o la aparición de Nibiru o algún que otro planeta desconocido que se dirigiría directo hacia nosotros.

A pocos kilómetros, en Villerouge-Thermenès, fue quemado vivo el predicador Guillaume Bélibaste que, antes de morir, pronunció el siguiente vaticinio: “Dentro de 700 años, el laurel volverá a florecer”. Aquello ocurrió en 1321, así que echen cuentas…

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