El futuro de la computación? Hasta las amebas son capaces de realizar cálculos complejos

El futuro de la computación? Hasta las amebas son capaces de realizar cálculos complejos

¿El futuro de la computación? Hasta las amebas son capaces de realizar cálculos complejos   Un grupo de científicos de la Universid

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El futuro de la computación? Hasta las amebas son capaces de realizar cálculos complejos

¿El futuro de la computación? Hasta las amebas son capaces de realizar cálculos complejos

 

Un grupo de científicos de la Universidad de Keio (Japón) ha descubierto en unos primitivos organismos unicelulares como son los ameboides la capacidad de resolver un problema fundamental de optimización combinatoria.

El denominado ‘problema del vendedor ambulante’ es un punto de referencia en la informática que tiene un alto grado de complejidad computacional. Consiste en encontrar el camino más corto entre varios puntos (‘ciudades’) evitando pasar más de una vez por la misma ciudad y regresando finalmente al punto de partida. A pesar de la dificultad de la tarea, las amebas la resolvieron satisfactoriamente.

Para llevar a cabo el experimento, el profesor Masashi Aono y sus colaboradores colocaron a una ameba en el centro de un chip, un plato redondo con 64 estrechos canales para cada uno de los ‘falsos pies’ que tiene la ameba, según publica este jueves el sitio web Phys.org. El chip, a su vez, fue colocado sobre una placa de alga agar, de la que se alimentan las amebas sirviéndose de sus falsos pies, motivo por el cual los científicos adaptaron el chip para los 64 ‘pies’, proporcionándole a cada uno su propio canal de comunicación con la comida.

La ameba no podía moverse pero sí mover las ‘patas’ para acceder a tanto agar como le fuera posible. Para obligarla a observar ciertas restricciones, y aprovechando que a las amebas no les gusta la luz, los científicos iluminaban selectivamente algunos de los canales, mientras que en los demás las condiciones seguían siendo favorables para la supervivencia, con una humedad en torno al 95% y una temperatura confortable.

En estas condiciones la ameba aprendió rápidamente a encontrar un equilibrio estable. Accedía sucesivamente al agar en distintos puntos, una vez con cada ‘pata’ y evitando la luz. De esta manera ‘recorrió’ los 64 puntos en el menor tiempo posible.

Los autores del experimento estiman que los seres unicelulares son capaces asimismo de calcular entre centenares de opciones y esperan que en el futuro aprendan a hacerlo.

Por rt

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