implantes extraterrestres: una realidad incómoda

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Existe unacasuística especial dentro de la ufología que sólo ha sido abordada de manera tímida por los investigadores ya que las repercusiones de las mismas son una rotura en los convencionalismos mas profundos del ser humano. Algo incómodo de ver y de investigar. Demasiado increíble para ser verdad. Pero una vez más, salgo que ahí está. El fenómeno de las abducciones por entidades y seres ajenos a la tierra ha sido siempre ese tema polémico tan difícil de tratar y tan complicado de profundizar en la ufología, tabú dentro de un tema tabú, pero más aún, dentro de las abducciones, las extracciones de dispositivos metálicos que se ubican en el interior de los cuerpos de las personas que decían haber sido abducidas, es lo más extremo de este apasionante mundo de lo desconocido.



El impacto que se tiene al enfrentarse a la situación de encontrar hasta 17 casos alrededor del mundo en los que se han logrado extraer una serie de «chips» de un tamaño reducidísimo del interior de brazos, muñecas, oidos, antebrazos, pies y piernas de estos testigos, es realmente potente. Son pruebas reales y físicas de esas abducciones. Medibles y comprobables. Extraídas por medio de complejas operaciones quirúrgicas. El ser humano reducido prácticamente a conejillo de indias, a sujeto-cobaya de laboratorio. Algo que no es agradable, pero que existe, ha existido y seguirá existiendo. Hoy en ufopolis vamos a intentar estudiar las características básicas de este enigma de la mano de uno de los casos más interesantes y más estudiados de la historia: el caso de Ron Noel, abducido a los 9 años de edad y operado a los 49 para extraerle uno de estos increíbles implantes cerca de los huesos de su brazo. Comenzamos.
1. La experiencia de Ron Noel comienza a los 9 años en un bosque, en compañía de dos amigos más. Vieron un extraño objeto no identificado y a partir de ahí no pudo acordarse de nada más. Tuvo un tiempo perdido de 3 horas.
2.  Aquello le dejó marcado de por vida. Sabía que aquella noche le había pasado algo pero no podía recordarlo. En su vida adulta, en un chequeo médico previo a una intervención en el túnel carpiano de su brazo izquierdo, las radiografías revelaron algo inusual. Una extraña mancha, un extraño cuerpo adosado en una de las terminaciones nerviosas cercanas al hueso. Ese objeto debería haberse enquistado, debería haber desarrollado una fibrosis quística o como mínimo una brutal inflamación en algún momento de esos últimos cuarenta años. Estaba en el interior del brazo sin que existiera ni una sola marca de entrada, ni una sola cicatriz de algún accidente. El testigo volvió a su casa perplejo.
3. Dio la casualidad de que Ron Noel esa misma noche vio un documental sobre un doctor llamado Roger Leir que era especialista y líder mundial en la extracción de implantes en personas que aseguraban haber sido abducidas y relacionó su extraña experiencia de la niñez con el cuerpo metálico de su brazo. Contactó con él y preparó la operación durante años hasta que en 2011 en una localidad de Ventura, Los Angeles llamada Thousand Oaks, el equipo del Doctor Leir se prestó a realizar la extracción.



4. Cuando llegaron allí volvieron a hacer las radiografías y efectivamente, el objeto ahí seguía, no había sido un error. Antes de someterse a la extracción, el Dr. Roger Leir realizó  algunos experimentos de carácter científico para determinar el origen de ese extraño cuerpo. El primero consistió en determinar la longitud del objeto que resultó ser entre 2 y 3 mm. Acto seguido determinó el carácter metálico del mismo con un medidor de electronegatividad.

El siguiente experimento consistió en evaluar la zona de la piel y del músculo que estaba por encima del cuerpo. La sorpresa fue mayúscula cuando el equipo del Dr. Roger Leir descubrió que utilizando una luz ultravioleta de 302 nanómetros aparecía una impresionante marca con forma de C que había estado en el brazo de Ron Noel durante toda su vida sin que él lo supiera. Las marcas no se veían con luz natural.
5. Una característica curiosa de este caso, es que el Dr. Roger Leir ha desarrollado una hipótesis basada en este último experimento. Al encontrarse marcas con diferentes intensidades en los testigos, Leir aseguraba que las marcas mas luminosas se debían a abducciones recientes. Las marcas se irían dejando abducción tras abducción sin que el testigo supiera absolutamente nada. Esto significaría que Ron Noel, tras su experiencia de abducción con 9 años, habría sido abducido en innumerables ocasiones sin que tuviese conocimiento. La última según el Dr. Leir tendría que haber sido hacía solo dos semanas, en base a la luminosidad de la marca con forma de «C» de su brazo. Esas marcas también se aprecian en ocasiones en el moviliario de las casas de estas personas supuestamente abducidas. Los descubrimientos se realizan con las frecuencias de 365, 302 y 254 nm de longitud de onda de luz ultravioleta.


Marcas de Ron Noel visible sólo con luz ultravioleta.
6. El siguiente experimento que se realizó consistió en medir la radiación del brazo de Ron Noel con un medidor Geiger. Los resultados fueron negativos. Acto seguido se midió el electromagnetismo del brazo resultando un valor de 5.5 miliGauss, un valor significativo que no es natural en el brazo del ser humano. Aquel objeto generaba un campo magnético continuo desde el interior de su cuerpo.

7. El siguiente experimento fue fascinante porque comenzaron a medir las frecuencias de radio del brazo del testigo. El experimento dio como resultado una emisión de ondas de 137.72926 Megaherzios y 516812 Gigaherzios. El Dr. Roger Leir aseguraba que los resultados eran similares a otros casos de abducidos a los que se le había realizado extracción posterior de implantes. Las frecuencias usadas son similares a las que la NASA utiliza para comunicarse con satélites y naves. También son similares a las transmisiones que se realizan para alcanzar el espacio profundo en experimentos de comunicación por radio como el de Arecibo.

8. Según el Dr. Roger Leir,  las composiciones de estos implantes reflejan similitudes con muestras de meteoritos halladas en la tierra. Asegura que todo esto es imposible a nivel médico ya que el cuerpo debería reaccionar y atacar a estos implantes , creando grandes infecciones. Pero no lo hace. La composición, según Leir, refleja anomalías metalúrgicas, isótopos inexistentes en la tierra, diferentes combinaciones de metales cristalinos y metales comunes y átomos de hierro altamente magnéticos que no están cristalizados. Los isótopos encontrados no serían nativos de la tierra, no podrían encontrarse de manera natural en la biosfera terrestre.
9. Al respecto de la falta de infección, Leir descubrió que existe una capa de tejido biológico que parece crecer desde el interior del metal, amoldándose y adaptándose al entorno orgánico de las terminaciones nerviosas del individuo. Según parece, tras la extracción, los implantes dejan de emitir ondas de radio, pero en experimentos posteriores en los que se les volvió a introducir en un bote con sangre humana, los implantes volvieron a funcionar. Otro detalle interesante es el rapidísimo degradado de estos implantes cuando están en contacto con la atmósfera terrestre, habiendo sido ya extraídos. Leir asegura que estos implantes llegan a variar su aspecto y su forma, y un detalle aún mas interesante. En dos de las diecisiete extracciones que realizó, ese implante llegó a moverse de sitio, aparentemente para dificultar la extracción, como si tuviese capacidad para detectar una intrusión, y moverse de alguna forma por el interior del cuerpo huesped. Esto pudo comprobarse en otro caso de otro abducido llamado Whitley Striever.
10. Otro punto interesante de las investigaciones de Roger Leir, que también pudo verse en el caso de Ron Noel, es que los implantes están colocados en zonas nerviosas y los pacientes, aun estando anestesiados, gritan de dolor cuando se realiza la extracción.

Ron Noel en el momento de la operación quirúrgica.
11. En el caso de Ron Noel, tras la extracción se realizaron mediciones con microscopios electrónicos de lo que podía verse del implante. Estas son las imágenes que el equipo de Jaime Maussan pudo recopilar del experimento, en donde pueden identificarse diferentes nanoestructuras de carbono, y una membrana autoconductiva.











12. El testigo Ron Noel, realizó un experimento de hipnosis para determinar el origen de este extraño implante. El testigo en todo momento parece una persona totalmente equilibrada que se somete a esta sesión de manera voluntaria. Es interesante evaluar este tipo de experimentos bajo un prima de desprotección. Cuando la sesión se inicia, el objetivo es desbloquear una parte de los recuerdos del individuo que han sido bloqueados por el subconsciente de manera natural o inducida para su propia protección. Existe en este tema un punto a evaluar: ¿Es el cerebro capaz de olvidar para siempre un recuerdo para proteger al individuo de una experiencia traumática? ¿Por qué los abducidos no consiguen recordar una parte de su abducción? ¿Es posible que esa parte que no recuerden sea una serie de experimentos dolorosos que son eliminados de la memoria del sujeto por parte de estas entidades que secuestran al individuo? De ser así, se expondría un cierto cuidado a la hora de no destrozar la personalidad del sujeto-cobaya, quizá para facilitar abducciones en el futuro.
13. En la hipnosis de Ron Noel, hay un detalle significativo: la presencia a la mañana siguiente de un extraño helicóptero militar que parece asegurarse de que los chicos, todos ellos abducidos la noche anterior no recuerdan nada. La conclusión que tiene Noel al revisitar aquel recuerdo en la hipnosis es que si algo hubiera ido mal en la eliminación de esos recuerdos, aquellos agentes del gobierno que se presentaron ante ellos se los hubieran llevado, quizá para terminar el trabajo. Esto a nivel de análisis, significaría que el gobierno norteamericano conocería perfectamente cuando, donde y a quién se le realizan este tipo de secuestros.

Ron Noel en el momento de la hipnosis
14. Un último apunte antes de terminar. ¿De donde sacaría la energía este implante? Según Leir, del propio individuo, de las reacciones energéticas de ADN y ATP presentes en su genética.
Hasta aquí los datos. Si queremos hacer una valoración sobre este tema, no podemos dejar de mencionar las siguientes posibilidades:
1. Si emite datos también podría recibirlos.
2. Si esos datos son canalizados o retransmitidos al cerebro podríamos hablar de un posible control mental inducido.
3. Si Ron Noel descubrió este implante por casualidad en un chequeo médico, esto podría significar que habría mas casos de personas que tendrían tiempo perdido y que no sabrían que tienen estos implantes en sus cuerpos.
4. La hipótesis de las marcas que se van renovando a cada abducción del Dr. Leir significan que las abducciones se han perfeccionado hasta el punto en el que el testigo no tiene absolutamente ningún recuerdo de ello.
5. Si hablamos de un bio-magnetismo, de una estructura metálica que es capaz de hacer crecer de su interior una serie de tejidos que no causan rechazo en el cuerpo, podríamos estar hablando de un impresionante avance para la medicina que la ciencia ha obviado por intereses comerciales. Además de ese aspecto, estaríamos hablando de una auténtica revolución en las telecomunicaciones que podría  eliminar el problema de las comunicaciones interplanetarias.


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