Kokura, la ciudad japonesa que se salvó de dos bombas atómicas

Kokura, la ciudad japonesa que se salvó de dos bombas atómicas

Kokura, la ciudad japonesa que se salvó de dos bombas atómicas - Durante la II Guerra Mundial, la Armada Imperial Japonesa atacó la base

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Kokura, la ciudad japonesa que se salvó de dos bombas atómicas

Durante la II Guerra Mundial, la Armada Imperial Japonesa atacó la base naval de los EE.UU. en Pearl Harbor, Hawai, el 7 de diciembre de 1941 y este acontecimiento tuvo su consecuencia. La maniobra estuvo destinada a evitar la intervención de la Flota del Pacífico de los EE.UU. en los planes de Japón para el sureste asiático contra las posesiones ultramarinas del Reino Unido, Francia, Países Bajos y los mismos americanos.

El ataque sorpresa a Pearl Harbor fue el motivo definitivo para que tan solo un día después, el 8 de diciembre de 1941, los EE.UU., hasta el momento en una posición no beligerante, tomaran partido de forma activa y definitiva en la II Guerra Mundial declarando la guerra a Japón.

Los padres de la bomba atómica

Walter Oppenheimer, John von Neumann, Enrico Fermi y otros científicos que participaron en la creación de la bomba tenían claros los efectos de la radiación. De hecho, Oppenheimer preparó un documento con instrucciones a seguir por los que lanzaran la bomba para evitar que les alcanzara. Lo que no tenían tan claro es que sus efectos perdurarían durante tanto tiempo.

Además Oppenheimer dirigió el ‘Proyecto Manhattan’, desarrollado en secreto bajo la administración Truman por los EE.UU. con la ayuda de británicos y canadienses, en Alamogordo, Nuevo México. El objetivo no era otro que conseguir la bomba atómica antes que los alemanes, algo que se lograría el 16 de julio de 1945, tras el primer ensayo nuclear. Los políticos, militares y científicos de la administración Truman que trabajaron en la bomba querían que fuera definitiva, que empujara a Japón a una rendición incondicional. 

Hiroshima y Nagasaki

El contraataque no tardaría en llegar, sería el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana, el bombardero B-29 Enola Gay pilotado por el Coronel Paul W. Tibbet, dejaría caer a Little Boy, la bomba de uranio de 3 mtrs. de longitud y más de cuatro toneladas de peso. El responsable de apretar el botón de lanzamiento fue el Mayor Thomas Ferebee y solo tardó 44 segundos en hacer explosión desde el momento que fue lanzada. Hacía blanco sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.

Las consecuencias fueron devastadoras: Murieron al menos 80.000 personas el mismo día de la detonación. Como habían previsto los científicos y los militares, la mayoría de las víctimas iniciales sucumbieron a la onda expansiva, la energía térmica generada y la radiación ionizante inicial. Muchos miles más murieron en los días, semanas y meses posteriores.

Tres días después, el 9 de agosto, otro bombardero B-29 apodado ‘Bockscar’ lanzaría la segunda bomba ‘Fat man’, ésta sería de plutonio, de 3,25 mtrs. de longitud y más de cuatro toneladas y medio de peso, terminando instantáneamente con la vida de 70.000 personas.

La suerte de Kokura

De los varios objetivos propuestos, hubo quienes querían tirar la bomba en la bahía de Tokio. Una explosión de tal envergadura frente al palacio imperial y las ventanas del Gobierno nipón les obligaría firmar la capitulación y las víctimas habrían sido casi testimoniales. Otros pensaban que si querían impresionar a los generales japoneses y de paso al mundo entero, con el poder de EEUU en forma de bomba, había que tirarla en una ciudad para que la destrucción y la mortandad sirvieran de ejemplo. Hiroshima y Nagasaki formaron parte de una lista de ciudades objetivo que no había que bombardear con armamento convencional o bombas incendiarias. Querían reservarlas intactas para la bomba atómica. Pero no fueron las únicas..

Pocas personas saben que había otro objetivo, una tercera ciudad cercana, Kokura, y fue el tiempo atmosférico que determinaría que se librase del ataque. Entre los planes del bombardeo se contemplaba la posibilidad de que Hiroshima estuviese nublada, en ese caso la bomba de uranio sería lanzada sobre Kokura. Pero además la fortuna sería doble, pues Kokura también fue el primer objetivo de la bomba de plutonio, y también el tiempo atmosférico jugó a su favor ya que Kokura se encontraba cubierta de humo, producto de incendios causados por el bombardero ocurrido el día anterior en la ciudad de Yahata, y según las órdenes del mando la bomba debía lanzarse visualmente, sin ayuda del radar, por lo que el Mayor Charles Sweeney que pilotaba el avión, decidió cambiar el objetivo a Nagasaki.

Impacto en Japón

La guerra en el Pacífico terminó el 2 de septiembre de 1945, menos de un mes después de los fatídicos lanzamientos atómicos. El 15 de agosto, el Imperio de Japón anunció su rendición incondicional frente a los aliados, concluyendo la Guerra del Pacífico y, por tanto, la Segunda Guerra Mundial.

Para los supervivientes de las explosiones atómicas, la rendición no hizo más que marcar el comienzo de una nueva odisea. Los muertos fueron víctimas de la onda de choque, de la explosión de calor y de la radiación liberada en el momento de la detonación, que les causó el llamado síndrome de irradiación aguda (ARS). Pero los supervivientes hicieron frente a otras amenazas: aparte de quedar huérfanos, heridos, mutilados y sin hogar, muchos quedaron afectados por la radiación. En primer lugar fueron marcados y rechazados porque se pensaba que la radiación podía ser contagiosa (se les llamaba los Hibakusha), y también se decía que habían quedado condenados a tener una descendencia con malformaciones.

Por tradición, el pueblo japonés no se rinde y lucha hasta el último aliento. Para ellos es un deshonor rendirse. Además, nunca habían perdido una guerra y muchos seguirían combatiendo hasta morir. La población que no era militar, estaba dispuesta a combatir hasta con lanzas de bambú en la hipotética situación de un desembarco estadounidense. Contradiciendo todos los valores del pueblo japonés, la bomba llevó a muchos a pensar en algo inimaginable: la rendición. La primera bomba socavó la moral de los habitantes de Hiroshima y de algunos de otras ciudades. La segunda bomba destruyó la moral restante de otros, incluyendo al emperador. Quedaba un reducido grupo que quería seguir en guerra. Cuando se rindió, muchos se sintieron traicionados y que su honor se había esfumado. Como resultado, muchos políticos, soldados y militares de alto rango se suicidaron. Los Hibakusha (personas bombardeadas), consideran la bomba como una maldición y son unos de los grupos más activos contra las armas nucleares.

Japón se convirtió en la piedra angular del movimiento de desarme nuclear. La mayoría de la población desaprueba la existencia de la bomba. El bombardeo dejó un efecto permanente en la población japonesa y parte de la mundial.

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