Allghoi Khorkhoi: El Gusano Mongol de la Muerte

Allghoi Khorkhoi: El Gusano Mongol de la Muerte

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GusanoEl nombre de Allghoi Khorkhoi puede que no les diga nada a nadie, y si decimos “gusano mongol de la muerte” sonará a bicho inventado para una película de serie B. Pero la realidad es bien distinta: parece ser que en el desierto del Gobi existe un “bichito” del estilo, y decimos bichito por no decir “pedazo de bicharraco” por que según cuentan, mide alrededor de dos metros. Nuestro gusano no pasaría de ser otro reptiloide más si no fuera porque su leyenda va mucho más allá, acrecentada por el hecho de que pocas personas lo han visto, si bien hay pruebas científicas que avalan su existencia.

 

Con estas premisas, es difícil separar la realidad de la ficción. Un ejemplo es su amplio repertorio de ataques que puede lanzar, entre los que se encuentra el lanzamiento de ácido o la electrocución. Así dicho parece imposible, pero si tenemos en cuenta que hay muchos reptiles venenosos y que, incluso, lanzan sangre por los ojos, o que las anguilas y otros peces pueden producir descargas eléctricas bastante serias… la cosa de la ficción cambia y hay que pararse un momento a pensar en que podría ser verdad. No queremos entrar en la veracidad de las leyendas, sino queremos enfocar el asunto desde el punto de vista científico, ya que es la mejor forma de ser objetivo (aunque el folklore y la cultura también nos descubre a veces cuan equivocada estaba la Ciencia).

 

Parece ser que su hábitat natural es el desierto del Gobi, exactamente en la región fronteriza entre China y Mongolia. El origen de la “leyenda” o “realidad” a partir del folklore de los nómadas mongoles, donde se cuenta que una especie de intestino de vaca reptante (“Allghoi Khorkhoi” significa “Gusano Intestino” en mongol) que emerge de entre la arena en los meses de verano. Hasta ahí todo parece lógico, pero si oímos algunas de las historias de sus ataques, la verdad es que “chirría” un poco en nuestros oídos: “Cuentan que un niño jugaba con sus juguetes, mientras olvidaba a su lado, despreocupado, su caja de juguetes. Cuando se puso a recoger sus juguetes, al tocar la caja, cayó muerto. Parece ser que un Allghoi Khorkhoi se había introducido dentro de la caja. Los padres cuando llegaron a casa, vieron a su hijo muerto y un sospechoso rastro de gusano que se adentraba en el desierto. Lo siguieron, pero al llegar al gusano, este les recibió con uno de sus descargas eléctricas, causando la muerte por carbonización de la pareja”. Parece la típica historia para que los niños no se adentren a solas en la oscuridad del desierto al caer la noche, pero lo cierto es que la creencia está muy arraigada… tanto que hace pensar que puede ser verdad.


Y con este caldo de cultivo aparece el Indiana Jones particular del bichito: Ivan Mackerle, un checo que  se propone desde hace mucho llegar al fondo del asunto, aunque tenga que poner en peligro su vida. Así, en la actualidad tiene prevista una “excursión” hasta la zona mongola de Noyon, de extremas temperaturas y donde se han producido el mayor número de avistamientos del reptil. Para que se hagan una idea de lo apacible del lugar, tan sólo decir que no aparece ni en el GPS.  Ya hubo una anterior expedición a la zona, allá por los años 90, aunque con pocos resultados si descartamos el abanico de historias y vivencias que les contaban los lugareños.

 

Sea como fuere, lo cierto es que siempre se dice que la realidad supera a la ficción, y también hay otro refrán en el que leemos: si el río suena es porque agua lleva. Si unimos ambos, sería lógico pensar que existe algún gusano de grandes dimensiones que vaga por esa zona  y que aún no ha sido catalogado por la Ciencia oficial. Cada cual es libre de pensar lo que le plazca, pero la verdad es que me gustaría ver un bicho de esos, aunque protegido tras un cristal… no me apetece mucho que me frían o me echen un poco de ácido en los ojos.

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Allghoi Khorkhoi: El Gusano Mongol de la Muerte




El nombre de Allghoi Khorkhoi puede que no les diga nada a nadie, y si decimos “gusano mongol de la muerte” sonará a bicho inventado para una película de serie B. Pero la realidad es bien distinta: parece ser que en el desierto del Gobi existe un “bichito” del estilo, y decimos bichito por no decir “pedazo de bicharraco” por que según cuentan, mide alrededor de dos metros. Nuestro gusano no pasaría de ser otro reptiloide más si no fuera porque su leyenda va mucho más allá, acrecentada por el hecho de que pocas personas lo han visto, si bien hay pruebas científicas que avalan su existencia.

 

Con estas premisas, es difícil separar la realidad de la ficción. Un ejemplo es su amplio repertorio de ataques que puede lanzar, entre los que se encuentra el lanzamiento de ácido o la electrocución. Así dicho parece imposible, pero si tenemos en cuenta que hay muchos reptiles venenosos y que, incluso, lanzan sangre por los ojos, o que las anguilas y otros peces pueden producir descargas eléctricas bastante serias… la cosa de la ficción cambia y hay que pararse un momento a pensar en que podría ser verdad. No queremos entrar en la veracidad de las leyendas, sino queremos enfocar el asunto desde el punto de vista científico, ya que es la mejor forma de ser objetivo (aunque el folklore y la cultura también nos descubre a veces cuan equivocada estaba la Ciencia).

 

Parece ser que su hábitat natural es el desierto del Gobi, exactamente en la región fronteriza entre China y Mongolia. El origen de la “leyenda” o “realidad” a partir del folklore de los nómadas mongoles, donde se cuenta que una especie de intestino de vaca reptante (“Allghoi Khorkhoi” significa “Gusano Intestino” en mongol) que emerge de entre la arena en los meses de verano. Hasta ahí todo parece lógico, pero si oímos algunas de las historias de sus ataques, la verdad es que “chirría” un poco en nuestros oídos: “Cuentan que un niño jugaba con sus juguetes, mientras olvidaba a su lado, despreocupado, su caja de juguetes. Cuando se puso a recoger sus juguetes, al tocar la caja, cayó muerto. Parece ser que un Allghoi Khorkhoi se había introducido dentro de la caja. Los padres cuando llegaron a casa, vieron a su hijo muerto y un sospechoso rastro de gusano que se adentraba en el desierto. Lo siguieron, pero al llegar al gusano, este les recibió con uno de sus descargas eléctricas, causando la muerte por carbonización de la pareja”. Parece la típica historia para que los niños no se adentren a solas en la oscuridad del desierto al caer la noche, pero lo cierto es que la creencia está muy arraigada… tanto que hace pensar que puede ser verdad.


Y con este caldo de cultivo aparece el Indiana Jones particular del bichito: Ivan Mackerle, un checo que  se propone desde hace mucho llegar al fondo del asunto, aunque tenga que poner en peligro su vida. Así, en la actualidad tiene prevista una “excursión” hasta la zona mongola de Noyon, de extremas temperaturas y donde se han producido el mayor número de avistamientos del reptil. Para que se hagan una idea de lo apacible del lugar, tan sólo decir que no aparece ni en el GPS.  Ya hubo una anterior expedición a la zona, allá por los años 90, aunque con pocos resultados si descartamos el abanico de historias y vivencias que les contaban los lugareños.

 

Sea como fuere, lo cierto es que siempre se dice que la realidad supera a la ficción, y también hay otro refrán en el que leemos: si el río suena es porque agua lleva. Si unimos ambos, sería lógico pensar que existe algún gusano de grandes dimensiones que vaga por esa zona  y que aún no ha sido catalogado por la Ciencia oficial. Cada cual es libre de pensar lo que le plazca, pero la verdad es que me gustaría ver un bicho de esos, aunque protegido tras un cristal… no me apetece mucho que me frían o me echen un poco de ácido en los ojos.

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