Tras los pasos de Armageddon: ¿Realmente podemos desviar un meteorito con una bomba nuclear?

Tras los pasos de Armageddon: ¿Realmente podemos desviar un meteorito con una bomba nuclear?

Tras los pasos de Armageddon: ¿Realmente podemos desviar un meteorito con una bomba nuclear? Cada pocas semanas, las agencias espaciales

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Tras los pasos de Armageddon: ¿Realmente podemos desviar un meteorito con una bomba nuclear?

Cada pocas semanas, las agencias espaciales informan de un asteroide que pasa cerca de la Tierra. Hasta el momento, ninguno de ellos ha supuesto un peligro real para nuestro planeta, pero ¿Y si apareciera uno en ruta directa de colisión? ¿Qué posibilidades reales tenemos de desviarlo o destruirlo?

Tal día como hoy, 1 de julio de 1998, se estrenaba la película Armageddon. En ella, un grupo de aguerridos técnicos de perforación petrolífera comandados por Bruce Willis se aventura sobre la superficie de un asteroide para practicar un agujero y detonarlo con una bomba nuclear. La historia está llena de gazapos científicos pero trata un tema que siempre ha llamado poderosamente la atención. Pero antes de examinar hasta qué punto necesitamos a Bruce Willis, hay que comenzar por definir qué es un asteroide potencialmente peligroso.

40 nuevos NEO cada semana

Los astrónomos usan un término específico para denominar a los asteroides que pasan cerca (astronómicamente hablando) de nuestro planeta: Objetos Cercanos a la Tierra (Near Earth Objects o NEO por sus siglas en inglés). A día de hoy leemos tantas noticias de objetos de este tipo que es fácil pensar que hay más asteroides rondando nuestro vecindario espacial. La realidad es que hay exactamente los mismos que hace cientos de años, solo que ahora tenemos la tecnología para detectarlos y calcular su trayectoria con mucha más antelación.

Los NEO no son objetos aleatorios que pasan una vez y ya. Generalmente son asteroides o cometas cuya órbita los lleva a entrar en nuestro Sistema Solar y a pasar cerca de nuestro planeta cada cierto tiempo. Pueden ser años, décadas o cientos de años. Esto quiere decir que una vez descubrimos un NEO y calculamos su trayectoria, podemos calcular su período orbital, o sea, cuándo volverá a pasar por nuestro patio trasero. Es una buena noticia porque significa que podemos prevenir su llegada con décadas de antelación. La mala noticia es que no conocemos todos los NEO que existen.

Las agencias espaciales y los observatorios llevan décadas estudiando y catalogando los NEO. En la actualidad conocemos más de 18.000 de estos objetos, y se descubren unos 40 nuevos cada semana. Se cree que tenemos controlados a los más grandes y visibles, capaces de desencadenar un desastre como el que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años. Sin embargo, los astrónomos estiman que esa cifra es solo una tercera parte del total. Por pura estadística, sabemos que aún hay meteoritos ahí fuera capaces de devastar una ciudad entera si tenemos la mala suerte de que caigan en el lugar equivocado. El evento que asoló la remota región de Tunguska un 30 de junio de 1908 es buena prueba de ello.

Tanto los políticos como la opinión pública están bastante concienciados de que la amenaza de un asteroide es una posibilidad remota, pero que conviene tomar en consideración. Una encuestahecha pública por Associated Press en mayo de 2019 reveló que el 68% de los estadounidenses respalda la puesta en marcha de más programas de detección de asteroides. En 2005, el Congreso de Estados Unidos emitió un decreto exhortando a la NASA a detectar todos los NEO potencialmente peligrosos (de más de 140 metros) para el año 2020.

Ritmo de detección de asteroides en función de su tamaño en los últimos años.GIF: NASA/JPL-Caltech

No lograremos ese objetivo. En un informeremitido al congreso en junio de 2018, el Director científico de la NASA, Jim Greene, explicaba que con los medios actuales aún tardaremos otros 20 años en descubrir el 90% de asteroides potencialmente peligrosos, de los que se estima que existen 25.000.

Una de las mayores imprecisiones de la película Armageddon está relacionada precisamente con el tamaño de estos objetos. En el film el asteroide que se nos viene encima tiene un tamaño estimado de mil kilómetros. En realidad basta con que tenga 140 metros para ser extremadamente peligroso. El meteorito de Chelyabinsk, cuya onda expansiva causó 1.491 heridos (la mayoría por rotura de cristales) solo tenía 20 metros cuando detonó en la atmósfera. Se estima que el meteorito que acabó con los dinosaurios tenía unos 10km. Un objeto de solo un kilómetro causaría una devastación sin precedentes en un mundo tan poblado como el de hoy.

Cómo localizamos asteroides y NEOs

A día de hoy, nuestro sistema de detección de objetos cercanos a la Tierra potencialmente peligrosos se sustenta en dos pilares: la red de telescopios terrestres, y el satélite WISE (Wide-Field Infrared Survey Explorer), puesto en órbita en 2009 y reactivado con nuevas funciones de detección por infrarrojos bajo la denominación NEOWISE en 2013. Claramente, no es suficiente.

Interpretación artística del satélite NEOWISEImagen: NASA

La inauguración del observatorio Large Synoptic Survey Telescope (LSST), actualmente en construcción en lo alto de las estribaciones andinas en Chile, mejorará mucho nuestro rango de detección. Cuando comience a funcionar se dedicará a buscar estos objetos durante 10 años, y los científicos confían en encontrar el 75% de los mayores de 140 metros. Sigue sin ser suficiente. Nuestra mejor baza para escudriñar el cosmos en busca de amenazas es un proyecto llamado NEOCam.

NEOCam es un telescopio espacial diseñado por la doctora Amy Mainzer y su equipo, que lleva más de 15 años detectando asteroides y diseñando métodos para encontrarlos. En enero de 2017, la NASA extendió los fondos para este proyecto, cuya fase de diseño ya está completa. El director de la Oficina de Defensa Planetaria de la NASA, Lindley Johnson, instó al congreso a acelerar los planes para poner en órbita este nuevo telescopio. Podríamos construirlo y lanzarlo en menos de cuatro años, pero hacen falta 250 millones de dólares de presupuesto anual para hacerlo realidad.

¿Cómo se determina si un asteroide es peligroso?

Probablemente hayas llegado hasta aquí y te estés haciendo esa pregunta. Cada poco tiempo los medios nos regalan titulares de objetos que pasan muy cerca de nuestro planeta, pero ¿Cuándo muy cerca es demasiado cerca? Los astrónomos utilizan dos medidas: la primera es la distancia mínima de intersección orbital (lo cerca que pasa nuestra órbita de la suya). la segunda es la magnitud absoluta (la cantidad de luz que refleja) que es una medida óptica que se usa para estimar el tamaño del objeto.

Si la distancia mínima de intersección orbital es de menos de 0,05 unidades astronómicas (unas 19,5 veces la distancia entre la Tierra y la Luna) y la magnitud absoluta es superior a 22, el NEO se cataloga automáticamente como PHO (Objeto Potencialmente Peligroso por sus siglas en inglés) y se añade a la lista del Programa Sentryde la NASA. La Agencia Espacial Europea mantiene una lista similar de NEOs y PHOs. Se calcula que el 11% de los NEO son también PHO, y que 157 de estos asteroides tienen un tamaño de más de un kilómetro.

Imágenes de radar y modelos 3D de (53319) 1999 JM8, el NEO más grande que conocemos, con 7km de diámetro.Imagen: NASA (Dominio Público)

La cuestión es que 19,5 veces la distancia entre la Tierra y la Luna es una distancia muy amplia. Si los científicos catalogan un objeto como potencialmente peligroso pasando tan lejos es porque los datos de que disponemos para estimar su órbita y su magnitud son increíblemente imprecisos. A menudo se basan en horquillas de observación de apenas dos semanas. Es muy difícil estimar si en la siguiente vuelta, el objeto de la lista Sentry pasará más cerca o menos, pero más vale prevenir. La magnitud tampoco es un indicador seguro. El asteroide (53319) 1999 JM8, descubierto en 1999, tiene una magnitud de solo 15,2, y sin embargo es el más grande conocido hasta la fecha, un monstruo de siete kilómetros de diámetro.

¿Cuánto margen tenemos para reaccionar?

Con esta pregunta entramos en una de las mayores imprecisiones de la película Armageddon. Los científicos detectan el meteorito con un margen de solo 18 días. En realidad, si se nos aproximara algo tan enorme sería visible a simple vista en el cielo nocturno meses antes del impacto y los astrónomos lo conocerían desde hace años. El problema es que sigue siendo un plazo muy ajustado. En su página de la Oficina de Defensa Planetaria, la NASA es categórica.

Un asteroide en una trayectoria de colisión la Tierra no puede ser derribado en los últimos minutos ni incluso horas antes del impacto. Ningún sistema de armas conocido podría detener el objeto debido a la velocidad a la que viaja, un promedio de 12 millas por segundo (70.000 kilómetros por hora).

No hablemos ya de posar una nave con Bruce Willis, Steve Buscemi y una bomba nuclear a bordo. Se necesita un margen de al menos un año, probablemente décadas, para poner en marcha un plan de contingencia en caso de que se detecte un asteroide en ruta de colisión contra nuestro planeta.

Si detectamos un asteroide de mil kilómetros con solo 18 días de antelación más nos vale vestirnos de astronauta y tomar una nave espacial… para huir.Imagen: Touchstone Pictures

Hemos detectado un asteroide en ruta de colisión… ¿y ahora qué?

El problema de no tener cartografiados todos los NEO que existen puede significar que un día nos sorprenda uno que no conocíamos, pero pongamos por caso que nuestros instrumentos actuales son suficientes y un buen día encontramos una roca de 200 o 300 metros cuya órbita pasa peligrosamente cerca de la Tierra, lo bastante cerca como para que los científicos recomienden hacer algo al respecto… solo por si acaso. ¿Qué se podría hacer?

Usar una bomba nuclear está prácticamente descartado. Para empezar debería ser un artefacto mucho más potente que ninguno de los que ha fabricado el hombre. Para continuar, pulverizar el asteroide no eliminaría su velocidad y trayectoria. Solo serviría para convertir el objeto en una mortal lluvia de rocas más pequeñas pero igualmente peligrosas. Convertiríamos, por usar un simil muy cinematográfico, una enorme bala de cañón en una nube de metralla. El astrónomo Phil Plait bromeaba sobre la cuestión añadiendo que, además, los fragmentos ahora serían radioactivos por efecto de la bomba.

Simulación de impacto sobre un asteroide.GIF: Charles El Mir/Johns Hopkins University

Por si esto fuera poco, resulta que los meteoritos son mucho más duros de lo que creíamos. En marzo de 2019, un equipo del departamento de materiales extremos e ingeniería mecánica de la Universidad John Hopkins realizó una serie de simulaciones de impactos sobre asteroides rocosos. El profesor Charles El Mir y sus colegas llegaron a una interesante conclusión: los asteroides no se rompen fácilmente. Un impacto o una bomba dejaría un cráter, pero la propagación de las grietas por los materiales rocosos no sería suficiente para hacerlo pedazos.

La mejor manera de evitar que un PHO choque contra la Tierra es desviarlo, y para ello bastaría con golpearlo con la suficiente contundencia. Una pequeña desviación se puede traducir en cientos de miles de kilómetros a medida que el objeto avanza y se desvía más y más de su trayectoria. Todo es cuestión de golpearlo con la suficiente antelación. Russel “Rusty” Schweickart es un antiguo astronauta y presidente de la Fundación B612, una organización científica dedicada precisamente a estudiar cómo desviar asteroides potencialmente peligrosos. Según Schweickart, golpear un asteroide con un impactador cinético sería suficiente para objetos de 400 metros o menos.

La misión DART

La idea de desviar un asteroide disparándole con un proyectil no es nada teórica. Ese es precisamente el objetivo de la misión Double-Asteroid Redirection Test (DART) de la NASA, que despegará en 2021.

El objetivo de DART es Didymos B, el más pequeño de un asteroide binario NEO. La nave chocará contra la roca del tamaño de un estadio de fútbol y los astrónomos medirán desde la Tierra cómo afecta el impacto a su órbita sobre Didymos A. Si detectamos un asteroide con una trayectoria potencialmente peligrosa diez años antes de que impacte podemos eliminar el riesgo modificando su órbita de esta forma con mucha antelación.

Representación artística de una explosión sobre Bennu.Imagen: NASA

Si el NEO que detectamos es demasiado grande… ¡bueno! En ese caso la opción nuclear no está descartada. En mayo de 2018, la NASA discutió la idea de diseñar una nave mucho más grande y potente que incluso podría estar equipada con armas nucleares. El proyecto se llama HAMMER(siglas de Hypervelocity Asteroid Mitigation Mission for Emergency Response) y es una nave de 8,8 toneladas capaz de desviar un asteroide simplemente impactando contra él. En el peor de los casos, HAMMER puede activar una carga nuclear para frenar el asteroide o destruirlo.

Mientras tanto, en Rusia, la Oficina de Diseños de Cohetes Kakeyev tiene un plan bastante peculiar: modificar misiles balísticos intercontinentales para crear un sistema de respuesta rápida ante asteroides como este, y así, de ser necesario, poder enviarle unas cuantas ojivas nucleares y destruirlo. El plan no ha pasado de la mesa de propuestas, pero podría acabar haciéndose realidad si el asteroide Apophis decide acercarse demasiado en 2036. Al menos tenemos el consuelo de que no habrá que envíar a Bruce Willis en una misión suicida.

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