Tecnología extraterrestre: Caso Corso

Tecnología extraterrestre: Caso Corso

Tecnología extraterrestre: Caso Corso Un hombre con un currículum excelente, Phillip Corso: científico, militar (coronel) de carrera distinguida,

Piramide gigantesca a 60 metros bajo el mar en las Azores
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Tecnología extraterrestre: Caso Corso

Un hombre con un currículum excelente, Phillip Corso: científico, militar (coronel) de carrera distinguida, miembro del «staff» de inteligencia del general McArthur durante la guerra de Corea, miembro del Consejo de Seguridad Nacional en el gobierno de Eisenhower, jefe de un equipo de investigación y desarrollo de tecnologías desconocidas (alienígenas) del Pentágono en los años sesenta, y otras actividades, escribe un libro al retirarse del Ejército, en el cual -ya sin compromisos con instituciones militares- da explicaciones acerca de la involuntaria intervención Alien en los nuevos descubrimientos y adelantos tecnológicos en este planeta desde que cayó en Roswell un VED (Vehículo Extraterrestre Dirigido), hecho que marca el comienzo de la ufología moderna y el comienzo de una serie de «crashes» o caídas de OVNIs, no sólo en los Estados Unidos, sino en los cielos de varios países del planeta.

El mérito de las confesiones de Corso está en el hecho de que -además de que es apoyado por otros uniformados con credenciales de alta seguridad retirados, e incluso activos- es él mismo quien interviene directamente en el diseño, fabricación y posterior distribución por medio de los complejos militares industriales y relacionados, como la Bell Laboratories (descubridores del transistor, doctores Shockley, Bardeen y Brattain, en Bell Lab’s Electronic Circuits Research Center, bajo la égida del Vicepresidente John «Jack» Morton, de Maverick Bell Labs), de chips, de microondas, equipos de visión nocturna por medio de láser, la tecnología «stealth» entre otras y una serie de sus aplicaciones en electrodomésticos, instrumentación, satélites, computadoras y herramientas de alta precisión.
En paralelo a Corso, el coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Steve Wilson también establece que los misteriosos «helicópteros negros» poseen tecnología de antigravedad como el XH-75D o «XH Shark», fabricado por Teledyne Ryan Aeronautical Corporation de San Diego. El coronel indica que varios de estos XH-75D fueron asignados a la Fuerza Delta (Delta/National Reconnaissance Organization Division) los cuales tienen el rol de recuperar naves o VEDs caídos o estrellados.

Lo anterior gracias al estudio en laboratorios de los restos del «Alien silicon amplifier/switch», evaluado entre octubre y diciembre de 1947 y de los restos recuperados del OVNI caído en Roswell en ése y los posteriores años, siendo el común denominador en todas estas actividades y situaciones, el coronel Phillip Corso.

De ahí en adelante fue sólo un paso a establecer grandes complejos industriales en sitios apartados de las miradas indeseables, con grandes dispositivos de seguridad, el financiamiento interesado de los grandes conglomerados económicos del planeta y sin absolutamente obstáculo lo cual implica una política de laissez faire más allá de lo normal, en que lo militar, lo político y lo económico, los grandes poderes a través de la historia del ser humano, estaban supeditados a poderes aún más grandes y desconocidos para el común de la población, pero no para los estudiosos o vigilantes del comportamiento de las filosofías herméticas y sociedades secretas, real eminencia gris en los hilos conductores de los destinos de la Tierra, que siempre advirtió acerca de los peligros de ciertos acuerdos a espaldas del mundo con nefastas consecuencias para todo habitante del globo terráqueo.

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