Leyenda urbana. La muñeca rota.

Leyenda urbana. La muñeca rota.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, en época de grandes señores, una damisela encontró el amor de un galante caballero. Su educación de cortesana le impidió siempre acudir en brazos de su amado aunque, sin duda, poco a poco iba cayendo en sus redes. Ella intentaba negar siempre lo que sentia… ¡vaya problema si alguien llegaba a enterarse de aquello! Hasta que fue demasiado tarde… el galán caballero conoció a una joven mucho más hermosa y cuyo corazón no tardó en conquistar, dejando a la otra damisela con una herida que nunca llegó a curar.

El caballero, como suele ocurrir en todas las historias, con toda la valía de su corazón, pidió disculpas a la joven damisela y con un beso, dos, tres, cuatro… infinitos besos le cerró la herida que había abierto. Ésta vez ella se entregó por completo al amor, estuviese bien o mal. Aquello suponía un grave riesgo para ambos… ¿Y si eran descubiertos? Nada importaba cuando estaban juntos… mil promesas de amor salían de entre sus labios… pero todas acababan igual: "pronto llegará" "pronto dejaré a la otra por tí"… Palabras que poco a poco se convirtieron en ilusiones, sueños, esperanzas…

Una mañana como otras, la damisela tuvo que partir durante un corto periodo, quizá una semana… quizá más… nunca se supo cúanto, dónde ni por qué… pero a su vuelta todo había cambiado… El caballero galán dejó de aparecer por sus aposentos, dejó de enviarle mensajes de amor… La noticia corrió por todo el reino… ¡El caballero había contraído matrimonio con la otra joven!

image

Las lágrimas brotaron de los ojos de la damisela, fríos como el hielo, el corazónse desgarró por completo sin dejar un solo hueco que pudiese latir… Deseó con todas sus fuerzas dejar de amar, de sentir… y su deseo se vio cumplido… se transformó en una muñeca… una muñeca rota…


La paz perfecta, una leyenda que incita a la reflexión.
Vampiros energéticos: guía de protección y reconocimiento.
La verdad sobre la Caja de Pandora. El mito de Pandora

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, en época de grandes señores, una damisela encontró el amor de un galante caballero. Su educación de cortesana le impidió siempre acudir en brazos de su amado aunque, sin duda, poco a poco iba cayendo en sus redes. Ella intentaba negar siempre lo que sentia… ¡vaya problema si alguien llegaba a enterarse de aquello! Hasta que fue demasiado tarde… el galán caballero conoció a una joven mucho más hermosa y cuyo corazón no tardó en conquistar, dejando a la otra damisela con una herida que nunca llegó a curar.

El caballero, como suele ocurrir en todas las historias, con toda la valía de su corazón, pidió disculpas a la joven damisela y con un beso, dos, tres, cuatro… infinitos besos le cerró la herida que había abierto. Ésta vez ella se entregó por completo al amor, estuviese bien o mal. Aquello suponía un grave riesgo para ambos… ¿Y si eran descubiertos? Nada importaba cuando estaban juntos… mil promesas de amor salían de entre sus labios… pero todas acababan igual: «pronto llegará» «pronto dejaré a la otra por tí»… Palabras que poco a poco se convirtieron en ilusiones, sueños, esperanzas…

Una mañana como otras, la damisela tuvo que partir durante un corto periodo, quizá una semana… quizá más… nunca se supo cúanto, dónde ni por qué… pero a su vuelta todo había cambiado… El caballero galán dejó de aparecer por sus aposentos, dejó de enviarle mensajes de amor… La noticia corrió por todo el reino… ¡El caballero había contraído matrimonio con la otra joven!

Las lágrimas brotaron de los ojos de la damisela, fríos como el hielo, el corazónse desgarró por completo sin dejar un solo hueco que pudiese latir… Deseó con todas sus fuerzas dejar de amar, de sentir… y su deseo se vio cumplido… se transformó en una muñeca… una muñeca rota…

Content Protection by DMCA.com

COMMENTS