Bep Kororoti: un Anunnaki en el Amazonas que enseñó y salvó a los nativos.

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Bep Kororoti, un Anunnaki presente en antiguas culturas del Amazonas en el remoto pasado y que instruyó a los nativos en diferentes conocimientos.

Mientras buscamos la verdad sobre nuestros orígenes, se han estudiado todo tipo de hipotesis, desde el Deidad creadora incluso los Antiguos Astronautas y los Anunnaki. Esa investigación nos ha llevado al Amazonas, a conocer la cronica de Bep Kororoti.

Con el pasar de los años, son cada vez los descubrimientos que nos han dado motivos para cuestionar lo establecido referente a nuestros orígenes dictados por la cronica convencional.

Las leyendas de las civilizaciones antiguas tienen todas algo en normal; la presencia de dioses que vinieron desde los cielos, varios en «discos voladores», como Zep Tepi, en Egipto, o los Discos Dropa en China.

en cambio, pocas personas conocen que en las profundidades del Amazonas además hay evidencia sobre esto. Una tribu que ha habitado durante siglos la selva, conocida como Kayapó y que hoy en dia se localiza en el estado de Pará.

Esta tribu parece conservar una memoria ancestral sobre un personaje llamado Bep Kororoti, o el «Guerrero del Cosmos» en la lengua Kayapó.

El ensayo de Bep Kororoti

Enigmatico traje inspirado en Bet Kororoti. (Public domain)

Investigaciones realizadas a la leyenda de Brasil nos ha comprobado la existencia de entes con «poderes» que trascienden a lo humano en sus leyendas.

Divinidades que llegaron desde los cielos cuando la sociedad apenas comenzaba a dar sus primeros pasos, enseñándole lo necesario para concebir la civilización.

Bep Kororoti parece tener gran responsabilidad en esto último. La leyenda cuenta que este personaje contaba con una especie de «carro volador», con el que podía destruir cualquier cosa, por lo que atemorizó a los nativos.

en cambio, cuando este retiró su «traje», se dieron cuenta que no era peligroso, de piel clara, amable y le enseñó que su «magia» no era dañina.

Una de las personas que más estudió a Bep Kororoti fue Erich von Däniken, quién detalló su leyenda y su importancia en rituales y celebraciones, en el texto, «Gods from outer Space» y donde aseguró que este ser era un «visitante del cosmos», creando una analogía casi idéntica con los Anunnaki de Sumeria.

La influjo en los Kayapó

Sacerdote Kayapó vistiendo un atuendo parecido al de los cosmonautas. (Public domain)

Hace 25.000 años, esta deidad llegó desde el firmamento para vivir con los Kayapó, otorgándole conocimientos anteriormente de volver a los cielos en un «mar de llamas».

Según cuentan los miembros de la tribu, Bep Kororoti vestía un raro traje reluciente que lo cubría por completo y poseía un bastón de donde salían flechas con las que cazaba. asimismo podía reducir a cenizas lo que quisiera.

La tribu anualmente se celebra la llegada de las deidades y el sacerdote es quién toma el papel de Bep Kororoti, vistiendo un traje de paja que lo cubre por completo, imitando al que utilizó la deidad en su llegada.

El traje, a sencillo vista, es sumamente comparable a los trajes de los astronautas actuales, cosa que ha creado cierta polémica, sobre todo en los críticos a la hipotesis de los viejos cosmonautas.

Y es que los Kayapó han tenido contacto con la civilización moderna desde hace demasiados años, por lo que sugieren, pudieron haber tenido influjo de la sociedad para la elaboración casi idéntica a un traje espacial.

en cambio, la simbología Kayapó refuta completamente este argumento, ya que el rito se ha documentado desde 1884, casi 80 años anteriormente de que se diera a conocer el primer traje espacial.

En 1952 además se publicaron imágenes de la ropa ritual de los nativos, 8 años anteriormente de que empezaran las misiones espaciales soviéticas y estadounidenses.

La leyenda de Bep Kororoti

Vestimenta ceremonial de Bep Kororoti tomada en 1884 por Karl von den Steinen. (Public domain)

La cronica de Bep Kororoti y los Kayapó no empezó en el sitio donde viven hoy en dia, sino en una gran sabana, en las proximidades de la sierra Pukato Ti.

Es en ese lugar donde descendió del firmamento un defensor que guardaría al pueblo para continuamente, era Bep Kororoti, el cual poseía como vestimenta una especie de traje reluciente y que además traía consigo en especie de «arma de trueno» con la que podía desaparecer las piedras y los árboles. A esta arma le llamaba «Kop».

Su llegada causó terror en los residentes de la villa, trataron de combatirle porque no le conocían, en cambio fue imposible ya que sus armas no eran suficientes y todo el que lo tocaba se volvía polvo, causando un exilio masivo de la tribu hacia los montes.

Luego de varios conflictos, entendieron que él no venía a dañarlos, su actitud y el brillo de su piel convencieron al pueblo y empezó una gran convivencia.

Las armas y técnicas de cacería de la villa fueron sumamente sencillas para Bep Kororoti quien en poco tiempo asimiló todo, superando en destreza y valor a todos los de la villa.

Se casó con una adolescente chica de la tribu y tuvieron hijos entre ellos Nio Pouti una hija muy significativa en esta cronica.

Su inteligencia era superior, enseñaba en asuntos desconocidos como la edificación de refugios, sus armas y la recolecta de alimentos.

igualmente ayudó al desarrollo social, creando la «cámara grande» una especie de mesa de reunión donde se decidía y discutía las cosas importantes de la tribu, simplificando así la vida de los residentes.

Se decía que su nobleza no poseía limites, en épocas de dificultades en la caza, mataba a sus animales sin causarles sufrimientos tomando solo lo indispensable para dar alimento a los suyos.

en cambio hubo una etapa negativa en la vida de Bep Kororoti, su comportamiento se transformaba y gran cantidad veces se aislaba en su cabaña o se retiraba a las montañas Pukato Ti a la meditación. Demasiados afirman que sentía «nostalgia por su mundo».

se comenta que un día cogió a toda su familia y se esfumó por demasiados días, solo dejó a su hija Nio Pouti por que no estaba presente en la aldea, cuando volvió no era el mismo; estaba enardecido, sin que nadie pudiera calmarlo.

En ningún instante atacó a nadie, a pesar de que intentaron detenerlo, aun cuando intentaba partir fue perseguido por guerreros. Fue en ese instante que utilizó su «kop» y destruyó todo alrededor suyo.

Toda la zona sintió el gran estruendo que sonó cuando Bep Kororoti se esfumó entre fuego, ceniza y humo.

Nio Pouti, quién se había unido a un guerrero, dio a luz a un hijo y le manifestó que, a pesar de los tiempos de hambruna que había vivido la zona después de la destrucción que dejó la partida de su padre, ella sabía dónde localizar comida y debía seguirla incluso las montañas Pukato Ti.

Cuando llegaron, Nio Pouti se sentó bajo el Baba Mem Kent Kre, el «árbol especial», con su hijo y le pidió a su esposo que doblara las ramas incluso que las puntas llegaran al suelo.

Su esposo la obedeció, siendo declarante de una explosión cuando las ramas llegaron al suelo, viendo a su esposa desaparecer al igual que Bep Kororoti.

El hombre esperó días enteros, padeciendo del hambre y viendo como su fe y valor se disminuían cada día que pasaba. Cuando se encontraba en su límite, sintió un golpe y notó que su esposa había vuelto, acompañada de Bep Kororoti, cargando cestos llenos de comida.

La deidad solicitó al hombre que volviera a doblar las ramas incluso la tierra y una nueva explosión ocurrió, desapareciendo.

Nio Pouti procedió a aclarar lo que su padre le había mencionado; todos debían emigrar y llevar con ellos las semillas las cuales debían plantar en las épocas lluviosas para que jamás les faltara el alimento.

Así fue como la tribu aprendió la agricultura y se trasladó incluso el sitio donde se localizan hoy en dia.

Bep Kororoti es una evidencia más de que nuestros antepasados fueron declarantes de un contacto con entes que no pertenecieron a nuestro planeta, y que hay evidencias Anunnaki esparcidas por todo nuestro planeta.

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Fuente

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