La creación de Cusco y el imperio incaico por míticos entes salidos de una montaña

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Perú y su mitología guardan gran cantidad mitos y misterios que muy pocas personas conocen; historias llenas de magia y misticismo como el relato de la fundación de la ciudad de Cusco y los hermanos que lo hicieron.

La leyenda Inca tiene numerosas mitos y mitos que, a día de hoy, continúan siendo objeto de ensayo o sencilla admiración. El Perú es una nación repleta de paisajes e historias que atraen a centenares de turistas de todo el planeta, pero muy pocas son tan imponentes como la de la creación de Cusco, además conocida como el «ombligo del planeta».

Los hermanos Ayar, unos entes mágicos que, al lado a sus esposas, emprendieron un viaje en busca de un mejor lugar para vivir. Una leyenda sin duda alguna, alucinante.

Después del Diluvio universal

Los Hermanos Ayar que aparecieron al lado a sus esposas después del diluvio universal. 

La leyenda empieza justo después del gran Diluvio universal. Un desastre mítico que se localiza en todas las culturas del planeta y que, inclusive, se cuenta en la Biblia con la cronica de Noé.

Este suceso generó gran destrucción, sobre todo en la montaña «Tampu Tocco». La cronica dice que después que cesó la lluvia, aparecieron sobre la montaña Pacaritambo cuatro hermanos jóvenes con sus esposas.

Estos eran Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Cachi y Mama Cora, Ayar Uchu y Mama Rahua y Ayar Auca y Mama Huaco.

Al ver el estado en que habían quedado sus tierras y la pobreza extrema que se había extendido sobre la gente, estas cuatro parejas, formarían asociación con 10 organizaciones de 10 familias incas conocidas como «ayllus» y juntos comenzarían un extenso viaje en buscas de tierras fértiles hacia el sudeste peruano.

El viaje y la envidia

El camino fue gran cantidad complicado y debieron vencer varios obstáculos que se atravesaron. Obstáculos que ayudaban a que Ayar Cachi exhibiera todo su poderío, sobre todo cuando derribó un cerro entero, formando una quebrada con solamente un tiro de honda.

Esto generó un gran colisión en sus hermanos, quienes veían como su fuerza los superaba con creces. Los celos y la envidia se apoderaron de ellos y al lado a esos sentimientos, además nació el miedo por su fuerza.

Esa fue razón bastante para fraguar un plan al llegar a Haysquisrro y deshacerse de su hermano de una vez por todas encerrándolo en una cueva.

Así le ordenaron volver a las cavernas de Paqarina en busca de semillas y agua. Ayar Cachi ingresó a la caverna de Capac Tocco, una de las principales de Tampu Tocco y uno de los sirvientes que les acompañaba selló la cueva con una gran roca, dejándolo ahí para continuamente.

Los tres hermanos, sus esposas y los ayllus siguieron su viaje tranquilos incluso alcanzar el monte Huanacauri, lugar donde se mostraba imponente el valle de Cusco.

Después de alcanzar la cuspide del monte se encontraron con un vasto ídolo de piedra que llevaba el mismo nombre del monte, al cual les mostraron sus respetos y su miedo. Eso los llevó dirigirse incluso donde este ídolo era venerado, en cambio, Ayar Uchu terminó convertido en piedra por saltar sobre la espalda de su estatua, volviéndose parte de la misma.

La llegada a Cusco

La creación de Cusco y el imperio incaico por míticos entes salidos de una montaña

Cusco en el presente. Crédito: Dominik Weber/Pixabay

Ayar Manco y Ayar Auca continuaron su viaje a petición de Ayar Uchu quien, con sus últimas palabras, le pidió que celebraran en su honor la ceremonia del Huarachico; la iniciación de los jóvenes.

en cambio, durante el camino y su llegada a la Pampa del Sol, Ayar Auca además fue convertido en piedra, quedando solo Ayar Manco como único sobreviviente y representante de sus hermanos.

A pesar de las pérdidas y varios años de viaje, el último sobreviviente, al lado a las esposas de sus hermanos, no desfalleció incluso alcanzar tierras fértiles. Ahí hundió su bastón de oro, el cual había sido un regalo del dios Inti.

No pudo volver a sacar su bastón con facilidad, lo cual fue una señal de que habían llegado al lugar indicado. Así. Ayar Manco fundó la ciudad de Cusco, territorio que sería conocido durante demasiado tiempo como Tahuantinsuyo, donde estaba el Imperio Inca.

Una leyenda gran cantidad llamativa y extraordinaria, como todo lo relacionado con la cultura Inca y que ha despertado gran cantidad hipotesis en aquellos que admiten que nuestros antepasados tenían herramientas y poderes más asombrosas de lo que creemos…

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