Las inundaciones y las hambrunas podrían haber llevado a los hombres a creer en dioses

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Los desastres naturales detrás de la Fe.Las pestes, las inundaciones y las hambrunas a menudo tienen un papel central en los relatos religiosos. Las investigaciones sugieren que también podrían haber contribuido al nacimiento de la fe en algunos dioses.
Un estudio de 583 sociedades religiosas de todo el mundo llega a la conclusión de que los seres humanos tienen más probabilidades de creer en dioses poderosos y críticos en las épocas de penurias y condiciones meteorológicas extremas. La investigación también podría ayudar a esclarecer cómo surgieron por primera vez religiones como el cristianismo, el judaísmo y el islamismo. Indica que el creer en un dios superior que exige a sus seguidores vivir conforme a determinadas normas morales contribuyó a unir a las comunidades en medioambientes difíciles y cuando el alimento escaseaba. El Dr. Carlos Botero, biólogo de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, que dirigió el trabajo, dijo que cuanto más duras eran las condiciones del clima, más probable era la creencia en una deidad poderosa. “La violencia y la incertidumbre del medioambiente pueden hacer la vida muy difícil y hay pruebas bastante sólidas de que estas situaciones tienden a promover la sociabilidad en los animales no humanos, porque la vida en grupo puede ayudar a los individuos a prosperar cuando la condiciones son buenas y a sobrevivir cuando de pronto se vuelven malas”, explicó Botero. “Creemos que razones similares podrían explicar las relaciones entre este aspecto particular de las creencias religiosas y la escasez de recursos o la incertidumbre ambiental. Entre los seres humanos, también hay considerables pruebas de que las creencias religiosas pueden ayudar a moldear el comportamiento social, por ejemplo, favoreciendo la cooperación, la justicia y la honestidad”. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, utilizó datos históricos, sociales y ecológicos de entre 1900 y 1960 de 583 sociedades tradicionales con creencias religiosas de todo el mundo. Entre estas se contaban religiones comunes como el cristianismo y el islamismo y también religiones más raras como la zahv, sistema de creencias del pueblo akha del sudeste asiático. Los investigadores utilizaron datos detallados del clima, las precipitaciones y el crecimiento de las plantas de cada zona para crear un panorama de las creencias religiosas en comparación con las condiciones ecológicas en que vivía cada sociedad. En términos generales, observaron que las estructuras de creencias se basaban en una compleja combinación de factores sociales, ecológicos e históricos. El surgimiento de las religiones desde hace mucho se interpreta como resultado de la cultura o de factores ambientales pero no de ambas cosas. Sin embargo, los investigadores descubrieron que la escasez de alimentos y la inestabilidad climática guardaban una relación especialmente estrecha con la fe en dioses superiores que imponían un código moral. Esto podría explicar en parte por qué religiones como el cristianismo y el islamismo sugieron en regiones del mjundo que sufrieron cambios climáticos extremos y donde cundía el hambre. Algunos estudiosos sostienen que los cambios climáticos drásticos alrededor del año 535 d.C. se relacionan con el nacimiento del islamismo y su expansión a todo el mundo. Los investigadores responsables del último estudio advierten que no se debe simplificar exageradamente la difusión de las religiones y dicen tener la esperanza de poder investigar cómo influyeron el comercio, las conquistas y la difusión del lenguaje. El profesor Russell Gray, psicólogo de la Universidad de Auckland y director fundador del Instituto Max Planck de Historia y Ciencias de Jena, Alemania, que también participó en el estudio, señaló que era evidente que la adversidad tuvo un papel clave en el tipo de dioses en que creían las personas. “Cuando la vida es difícil o cuando es incierta, las personas creen en grandes dioses”, dijo. “Los comportamientos prosociales quizá contribuyen a que a la gente le vaya bien en entornos duros o impredecibles”.

from otra realidad

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