Científicos que investigan el fenómeno de la mediumnidad

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Las afirmaciones de Beischel son arriesgadas porque no puede demostrar la causa-efecto, solo poner sobre la mesa una serie de datos estadísticos, pero durante la entrevista que mantuvimos con ella defendió con pasión su hipótesis: «Podemos demostrar que el fenómeno llamado ‘recepción anómala de información’, que implica a médiums que dan noticias concretas y específicas de seres fallecidos a sus allegados con vida, con total ausencia de cualquier información previa y sin usar términos confusos, existe y es real. El paradigma de investigación utilizado es fácilmente replicable y ocurre a voluntad, por lo que no tenemos que intentar atrapar eventos espontáneos o experiencias cuando ocurren. Muy al contrario, podemos llevar la mediumnidad al laboratorio y estudiarla bajo condiciones controladas». En Brasil, el psiquiatra y neurocientífico Sergio Felipe de Oliveira, de la Universidad de Sao Paulo, también lleva años investigando la mediumnidad, aunque su interés no radica en los relatos de los médiums ni en la información que proporcionan. De Oliveira quería conocer cómo se producía el proceso mediúmnico en términos biológicos, partiendo siempre sobre la base de que este poder psíquico existe y es real. Oliveira nunca ha ocultado el sesgo de sus simpatías por la corriente religiosa espiritista, muy popular en el país brasileño. En su investigación usó técnicas de difracción de los rayos X, tomografía computerizada y resonancia magnética nuclear. Comparando los cristales de apatita presentes en la glándula pineal de los médiums y los de personas que no habían desarrollado la mediumnidad, se dio cuenta de que los médiums tienen más cristales de apatita en la glándula pineal. Además, comprobó que durante la comunicación espiritual, los médiums poseen más actividad cerebral y su flujo sanguíneo aumenta en la región de la glándula pineal. Pudimos entrevistar al doctor Felipe de Oliveira, quien nos cedió imágenes de las tomografías obtenidas por él y nos señaló estas diferencias de los niveles de apatita en la glándula pineal, relacionadas con las capacidades extrasensoriales. Su hipótesis es que la glándula pineal es el órgano sensorial de la mediumnidad, como un teléfono móvil que llega a captar las ondas del espectro magnético que vienen de la dimensión espiritual y que rebotan en los cristales de apatita de la glándula, «secuestrando» el campo magnético y transmitiendo la información a la corteza cerebral para la interpretación del mensaje. En la otra cara de la moneda, otros psiquiatras y neurocientíficos han observado que las personas con esquizofrenia acumulan mayores niveles de calcificación en la glándula pineal. La polémica reside en el hecho de que el doctor Sergio Felipe de Oliveira considera la esquizofrenia como un trastorno espiritual, más que mental, y está muy interesado precisamente en eso, en las relaciones entre la medicina y la espiritualidad, sobre las que lleva impartiendo clases varios años en la Universidad de Sao Paulo, actividad que compagina con la dirección del Instituto de Salud de Sao Paulo. En Canadá, el geofísico y fisiólogo Michael Persinger, profesor de neurociencias en la Universidad de Sudbury (Canadá), convirtió su laboratorio en un campo de pruebas para comprobar si las radiaciones geoelectromagnéticas podían influir en las experiencias paranormales que en ocasiones ha protagonizado el ser humano. Solo tenía que comparar los instantes en los que la percepción psi se producía con los registros de actividad geomagnética. Uno de los aspectos más interesantes de los que se dio cuenta es que las personas podían acusar una telepatía espontánea durante los días de baja actividad que habían sido precedidos por días de intensa actividad. Confirmó sus resultados y observó que los fenómenos se producían en días de tranquilidad geomagnética con respecto a días anteriores y posteriores, especialmente durante aquellos que presentaban una actividad media inferior en comparación con la media de otros meses. Buscamos al doctor Persinger, quien tuvo la amabilidad de atendernos y explicarnos más sobre el carácter y resultados de sus experimentos. Según nos explicaba, «la mayoría de experiencias calificadas como espirituales pueden ser estimuladas por la exposición del cerebro de la persona a patrones de campos electromagnéticos débiles, generados experimentalmente y temporalmente (en el laboratorio)». De acuerdo con Persinger, todas las experiencias humanas se generan por la actividad cerebral, y son los diferentes tipos de actividades del cerebro los que generan diferentes tipos de experiencias, entre las que se incluyen las que comúnmente denominamos espirituales. Cuando le preguntamos su opinión acerca de los estudios de Sergio Felipe de Oliveira sobre la glándula pineal y su relación con la decodificación de campos electromagnéticos, Persinger destacó el papel de la glándula pineal y sus funciones con la melatonina, una de las cuales es la supresión de la actividad neuroeléctrica, como una posible explicación de las visiones de aparecidos y fantasmas que frecuentemente muchas personas experimentan al despertar durante la noche. Telepatía cuántica Michael Persinger va más allá investigando el proceso mediante el cual dos personas separadas en el espacio, pero compartiendo el mismo campo magnético circumcerebral (un campo magnético rotativo alrededor de la cabeza), pueden compartir información. Según Persinger, sus experimentos demuestran que si dos personas comparten el mismo campo magnético circumcerebral, la luz a la que exponemos al primer sujeto, está asociada con la emisión de luz procedente del cerebro de la otra persona que está sentada en otra habitación a oscuras. El científico sospecha que la clave de este fenómeno está en el fotón y en cómo éste se mueve a través del espacio y el tiempo. La conexión telepática o, más bien, la comunicación a través de campos electromagnéticos no es algo nuevo en el terreno de la biología y la zoología. Las palomas se orientan por el campo electromagnético y las abejas extraen la información del campo electromagnético (de hecho, algunas teorías señalan la contaminación electromagnética artificial como una de las posibles causas de la extinción de las abejas). El profesor Vlail Kaznacheev, director del Instituto de Antropoecología Cósmica de la ciudad científica de Akademgordok, en Novosibirsk (Rusia), también llegó a conclusiones similares a raíz de sus propias observaciones. Según él, se pueden obtener resultados óptimos en la prueba telepática durante los días de baja actividad magnética o cuando el individuo es metido dentro de un tubo experimental de inducción que reduce el campo geomagnético seiscientas veces.

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