Hawking sabía dónde empezar a buscar vida ET pero no lo recomendaba

Hawking sabía dónde empezar a buscar vida ET pero no lo recomendaba

Las imágenes de Boeing y las patentes de la nave nodriza parecen ser del Área 51
Imperio subterráneo de laberintos y cavernas secretas al norte y sur de California – EE.UU.
Civilizaciones antiguas se encontraron con extraterrestres entre ellos el antiguo egipto

Nacida de los primeros pensadores griegos, la filosofía es el conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo.

La ciencia, por el contrario, es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales.

Los antiguos filósofos constataban un hecho y luego hacían reflexiones sobre el mismo. ¿Se imaginan una ciencia que caminara del brazo de la filosofía? ¿Qué meditara acerca de las consecuencias de un determinado descubrimiento?

Hoy más que nunca la filosofía y la ciencia tienen que volver a ser como lo fue en la época de Aristóteles y Platón, las dos caras de una misma moneda. La filosofía, lo que se conoce como ética en su cara más práctica, está más viva que nunca porque es ahora, con los avances de la tecnología y la ciencia cuando hay que poner en solfa su importancia. El desarrollo de la inteligencia artificial, los ciborgs o la implantación de robots en la industria y en nuestras vidas, la industrialización y el cambio climático son algunos ejemplos, pero si miramos al cielo, se abren otros interrogantes interesantes.

“Obviamente, hay vida en el universo; nosotros damos fe de ello” –escribe el catedrático de Astronomía de la Universidad de Harvard, Avi Loeb en su reciente libro Extraterrestre. “Y esto implica que la humanidad ofrece un conjunto de datos enorme, convincente, a veces inspirador y a veces preocupante, que es necesario valorar a la hora de pensar en los actos e intenciones de cualquier otro ser inteligente que pueda existir —o haber existido— en el universo.” Y concluye que: “En cuanto que único ejemplo de vida inteligente que hemos estudiado a fondo, es probable que los humanos encierren muchas claves para comprender el comportamiento de otras especies inteligentes pasadas, presentes o futuras del universo.” Se refiere a los humanos, claro.

Para Avi Loeb, los extraterrestres pueden comportarse como los humanos

Entonces, según su reflexión filosófica, puede que los extraterrestres se comporten como los humanos. Piensa como el difunto astrofísico Stephen Hawking, quien comparaba en este sentido el contacto con una sociedad alienígena con la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo. Algo que, como sabemos, no fue nada bien para los nativos americanos, que recibían a un pueblo bastante más avanzado y que no dudó en abusar cruelmente de su superioridad imponiendo sus creencias y forma de vida.

Por eso, no dudó en declarar públicamente que nos guardáramos de enviar alegres mensajes al espacio advirtiendo de nuestra existencia y del lugar que ocupamos en el universo.

Nuestra civilización ya ha enviado cinco objetos fabricados por el ser humano al espacio interestelar: las sondas Voyager 1 y 2, las Pioneer 10 y 11 y el New Horizons con mensajes para otras civilizaciones y sigue escudriñando y mandando señales a través de la “radio” con nuestra posición.

Antes de morir el 14 de marzo de 2018, el aclamado físico teórico nombró sus sitios favoritos del universo

En la serie documental Stephen Hawking’s Favourite Places, (traducida el español), el científico viaja en una nave espacial virtual que le permite viajar por sus lugares favoritos del Universo.

A medida que transcurre el viaje, crece en Hawking la convicción de que no estamos solos en el Universo y sugiere que, para encontrar otras formas de vida inteligente, deberíamos empezar por un punto muy concreto: el planeta Gliese 832 c. ¿Qué sabía el científico acerca de este exoplantena?

Gliese 832 c es un planeta rocoso 5,40 veces mayor que la de la Tierra que se encuentra a una distancia de 16,1 años luz en la zona de habitabilidad de su estrella. Los científicos dicen que es un 81 % similar a nuestro planeta azul.

Hawkings consideraba que somos una víctima perfecta, una civilización lejana y poco desarrollada que una comunidad alienígena avanzada no dudaría en destruir. Seríamos menos que bacterias para ellos: totalmente prescindibles.

Líder del proyecto Breaktrough Listen del multimillonario ruso Yuri Milner, que escanea millones de estrellas en busca de señales extraterrestres, asegura que el día en recibamos respuesta a nuestros intentos de comunicarnos supondría una muy mala noticia para nosotros.

Si esta civilización extraterrestre puede respondernos, no sólo recibir nuestra señal, es que “existe la posibilidad de que vayan varios millones de años por delante de nosotros en todos los sentidos, algo que nos convierte en los “débiles” de la relación. Muy tentadores como civilización a invadir”, concluye.

Declaraciones en línea con las que ya había expresado previamente cuando afirmó que “algunos extraterrestres evolucionados podrían haberse convertido en nómadas y tener intención de colonizar los planetas a los que llegaran”. ¿Tomaremos en serio sus miedos y reflexiones? Lo dudo.

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