Hombre confesó haber asesinado a su mujer, pero el cuerpo resultó tener 1.600 años

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Este pudiera ser uno de esos sucesos presentados en «Enigmas sin aclarar». Y es que después de múltiples decenios sigue en el «limbo». El suceso fue vinculado al hallazgo de un cuerpo de 1.600 años, lo que realizó del suceso mucho más misterioso y extraño. El lugar web IFL Science ha comunicado bastantes más detalles de este raro hecho.

En 1959, la retratista y entusiasta de los viajes Malika de Fernández conoció al hombre que se convertiría en su asesino. En dos horas, Peter Reyn-Bardt, un empleado de la aerolínea, le pidió que se emparejara con él, y ella manifestó que sí. En cuatro días, se casaron.

Unos meses mas tarde, el matrimonio se quebró y Fernández empezó a viajar por el planeta de nuevo, actualmente utilizando el descuento de viaje en avión de su reciente esposo. Reyn-Bardt permaneció en su cabaña en Cheshire, Inglaterra.

Dos años mas tarde, Fernández se esfumó por completo y Reyn-Bardt se transformó en el sospechoso número uno. A pesar de las búsquedas exhaustivas de su propiedad, incluida la excavación de su jardín en busca de sus remanentes, la policía no pudo localizar ninguna evidencia de Malika ni de ningún delito. El suceso permaneció sin aclarar durante dos decenios cuando los sucesos tomaron un giro raro: se reveló parte de un cuerpo en el interior de una turbera en las proximidades de la morada de la cabaña de Reyn-Bardt.

En este punto, las circunstancias y la carencia de conocimiento de Reyn-Bardt sobre las turberas volvieron a apuntar en su contra y acabó condenado por asesinato.

Una turbera se crea a través de la descomposición de materia orgánica, principalmente a partir de componentes vegetales como el musgo. Cuando el musgo sphagnum, en concreto, se acumula en los humedales lo bastante como para formar un pantano, las capas de turba forman ácidos que son inconcebiblemente buenos para preservar los cuerpos. Si usted cayera en uno de estos, o si fuera asesinado y posteriormente lanzado allí, y cuando lo descubran siglos mas tarde, muy bien podría observarse como alguien que cayó ayer mientras jugaba a disfrazarse de un campesino asesinado del 400 a. C.

Si Reyn-Bardt hubiera sabido esto, no se habría apurado muy en confesar que mató a su mujer.

Posteriormente de que se localizó la cabeza de una chica desconocida en la turbera de Lindow Moss, los forenses inicialmente pensaron que poseía entre 30 y 50 años y confrontaron a Reyn-Bardt con la prueba, creyendo que se encontraba vinculada con la desaparición de Fernández hace algunas decenios. previo.

La cabeza del cuerpo del pantano “Tollund Man”, hallado en las proximidades de Tollund, Silkebjorg, Dinamarca. A pesar de observarse exageradamente bien conservado, se piensa que murió en torno del 375-210 a. C. Crédito: Sven Rosborn / Wikimedia Commons (Public domain)

Reyn-Bardt manifestó a la policía durante el interrogatorio:

“Ha pasado tanto tiempo que pensé que jamás me descubrirían. Algo sencillamente estalló en el interior de mí. Se encontraba aterrorizado y no lograba pensar con claridad. Lo único que me vino a la mente fue esconderla”.

Reyn-Bardt manifestó que Fernández había regresado a su hogar de campo en algún instante a principios de los años 60 y amenazó con desvelar que era gay, que aun se encontraba «criminalizado» en Inglaterra en ese instante, si no le daba dinero. Al no darle dinero, manifestó, pelearon.

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Después relató que agarró a su mujer y comenzó a sacudirla, y que no se percató de que la había matado hasta que se paró.

Reyn-Bardt siguió narrando que desmembró el cuerpo de su mujer con un hacha, anteriormente de intentar quemarla. Cuando esto no funcionó, la llevó al pantano próximo y la arrojó.

Enigma sin aclarar

Lindow Moss, además conocido como Saltersley Common, es una turbera de lodo elevado en el borde de Wilmslow en Cheshire, Inglaterra. Allí fue hallado el cuerpo citado en este suceso. (Wikimedia Commons)

El suceso, sin aclarar durante 20 años, actualmente aparentaba abierto y cerrado. Pero el experto principal, el detective inspector George Abbott, se encontraba inquieto por algo: si esta era verdaderamente la cabeza de Fernández, ¿dónde se encontraba el resto de ella? Envió el cráneo para un examen más detallado en la Universidad de Oxford, instante en el que desvelaron a través de la datación por carbono que el cráneo se remonta a la era romana.

Martin Thomas, fiscal, manifestó a la corte:

“El cráneo se había conservado en la turbera durante más de 16 siglos y obviamente no tiene nada que ver con Malika Reyn-Bardt. Pero la ironía suprema es la siguiente: su hallazgo condujo directamente al arresto del acusado ya su detallada confesión”.

Cuando Reyn-Bardt se enteró de esto, intentó retirar su confesión, pero fue lo que en la profesión legal se conoce como «un poco tarde para los takeies backsies». El jurado tardó 3 horas en declararlo culpable de asesinato.

Takeies backsies simboliza algo que es gran cantidad complicado de retirar cuando ya lo diste o hiciste.

El cuerpo de Fernández sigue sin ser hallado hasta el día de hoy y el enigma de su desaparición sigue siendo citado como uno de los sucesos sin aclarar más relevantes.

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