Arthur C. Clarke «Profeta de la Era Espacial»

Arthur C. Clarke «Profeta de la Era Espacial»

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Hoy vamos a repasar la vida de uno de los hombres más notables del último siglo XX, el escritor de origen británico Arthur C. Clarke. Cumplidos trece años desde su fallecimiento sucedido en 2008, la obra de Clarke incluso resuena como una estrella reluciente, si bien además controversial, cuyo legado marcó a fuego su tiempo. Investigador y escritor de prestigio, Clarke fue ante todo un autentico visionario señalando el futuro por venir. Abordemos al genio. Ajusten sus cinturones, se avecina un viaje movido.

Arthur Charles Clarke – Recuerdos del Futuro

«La mejor evidencia de que hay vida inteligente en el cosmos exterior es el hecho de que no ha venido aquí, el hecho de que aun no hayamos hallado la más mínima prueba de vida, y mucho menos inteligencia, más allá de esta Tierra no me sorprende ni me decepciona. en lo mínimo. Nuestra tecnología debe seguir siendo ridículamente primitiva; bien podemos ser como salvajes de la selva escuchando el latido de los tom-toms, mientras el éter que los rodea lleva más palabras por segundo de las que podrían pronunciar en toda su vida. Hay dos posibilidades: o estamos solos en el Cosmos o no lo estamos … Ambas son igualmente aterradoras». Krone, Bob. Arthur C. Clarke’s Philosophy for the 21st Century, 2014.

Quién más tarde sería conocido como icono de la sociedad popular, vino al planeta en Minehead, una metrópoli costera de SomersetInglaterra, un 16 de diciembre de 1917.  Hijo de un granjero, y una telegrafista de oficina, Clarke fue el mayor de cuatro hijos, quién desde niño enseñó una mente reluciente.

Según narrara después, durante esas primeras eras vivió arrobado por los paisajes de su alrededor, maravillado, ante las alucinantes «piscinas de rocas», ocupando Somerset, y que gustaba explorar. Un hecho relevante ocurrió cuando su padre le enseñó una tarjeta grabada con la imagen de un dinosaurio, haciendo crecer desde por lo tanto su pasión por los fósiles.

Su primera gran ofuscación fue el satélite lunar, que acostumbraba contemplar sin descanso por medio de un telescopio casero erigido por él mismo, llevando a la realización de un plano de la Luna. Cuando cumplió trece años fue sorprendido por el fallecimiento pronto de su progenitor, iniciando en paralelo su interés por el género de ciencia ficción, que se mirase alimentado por la lectura voraz de la revista norteamericana Astouding Stories of Super-Science, donde ciencia y enigma eran marca constante en aquella publicación.

a lo largo de su etapa en la secundaria Richard Huish CollegeClrarke recibió una beca para continuar sus investigaciones, que realizara en Taunton, metrópoli proxima. Allí fue madurando su faceta de escritor que con 16 años lo llevó a publicar encima del enigma lunar. Cuatro años mas tarde en 1937 al cumplir 20 años ya mudado a Londres, Clarke se va a juntar a la British Interplanetary Society (BIS), siendo su presidente por dos períodos, y formada la institución, por entusiastas consumidores de ciencia ficción, al igual que futuros creyentes en viajes espaciales. En ese mismo año Clarke empieza a trabajar como auditor para HM Exchequer & Audit Department, redactando en su época libre esbozo de su primera novela, Against the Fall of Night, que recién verá la luz en 1953. Desde 1941 hasta 1946 plena Segunda Guerra Mundial Clarke resuelve prestar servicios a la Royal Air Force (RAF), que en su primera etapa lo llevan a colaborar en el campo de la mecánica, y como aviador inalámbrico de radio, recibido como instructor.

Arthur C. Clarke forma porción de la sociedad popular como un creador referencial. Cortesía: mairangibay / blogspot

En 1945 Clarke es ascendido como Teniente de Vuelo, y asignado al área de radar (Ground Controlled Approach del MIT RadLab), trabajando en cooperacion con el físico norteamericano Luis Walter Álvarez, futuro Premio Nobel. Toda esta etapa se vería reflejada en Glide Path, su única novela de «no ficción», contando su aventura militar, y publicada en 1963.

Poco anteriormente de su salida de la fuerza aérea inglesa, Clarke se apresta a llevar una de sus primeras hazañas científicas. observemos.

Arthur C. Clarke retratado en 1936, y que con tan solo 19 años un prodigio en ascenso

Arthur C. Clarke retratado en 1936, y que con solamente 19 años un prodigio en ascenso. Cortesía: airspacemag.com

Sobre comunicaciones por satélite geoestacionario, y la conquista espacial

«Clarke no fue el primero en proponer tal órbita, conocida como geoestacionaria, pero su ensayo popularizó el plan. Y si bien puede haber comparable inverosímil en 1945, fue menos de 12 años anteriormente del Sputnik y solo 17 años anteriormente del primer satélite de transmisión de televisión, Telstar. Después, en 1965, Intelsat empezó a proyectar el primer sistema de satélites basado en satélites geoestacionarios, y hoy en dia hay más de 300 satélites de esta clase en órbitas de Clarke. El futuro de las comunicaciones evolucionó mucho como lo había previsto Clarke». Dylan Tweney. May 25, 1945: Sci-Fi Author Predicts Future by Inventing It, 2011.

En octubre de 1945 Wireless Word, popular revista británica se hace eco de un ensayo única: Extra-terrestrial Relays. ¿Can Rocket Stations Give World-wide Radio Coverage? (Relés alienigenas: ¿Pueden las estaciones de cohetes brindar cobertura de radio mundial?), firmado por un tal Arthur C. Clarke, que predice en su escrito, «algún día las comunicaciones de todo el planeta se cursarían por una red de tres satélites geoestacionarios ubicados a intervalos fijos en torno del ecuador terrestre». Originalmente una copia del trabajo con la denominación de El Futuro de las Comunicaciones Mundiales había estado circulando en privado, y más tarde reconvertido en La Estación Espacial. Sus aplicaciones de radio. El artículo provocó sensación.

Arthur C. Clarke en la época que dio a luz su ensayo revolucionario, acerca de comunicaciones satelitales

Arthur C. Clarke en la era que dio a luz su ensayo innovador, sobre de comunicaciones satelitales. Cortesía: wired.com

Allí Clarke anotó:

«Si bien es factible que eligiendo frecuencias y encaminamientos apropiados puedan proporcionarse circuitos telefónicos entre dos puntos o regiones cualesquiera de la Tierra durante gran parte del tiempo, las comunicaciones de larga separación dependen notablemente de las particularidades de la ionosfera y, en varios sucesos, pueden hasta resultar imposibles. Un auténtico servicio de radiodifusión que ofrezca una intensidad de campo constante a toda hora en todo el planeta sería inestimable, por no decir imprescindible, en una sociedad mundial».

El planeta investigador recibió la propuesta del adolescente Clarke con agradecimiento y fascinacion. Con tan sólo 28 años el joven de Somerset se encontraba haciendo historia. en cambio, y contra todos los pronósticos Clarke tomó la decisión de no patentar su trabajo, decisión de la cual después se mofaría. Sin quererlo había fundado un imperio, para mas tarde dejarlo marchar. Su contribución igualmente tendría su premio dado que la Unión Astronómica Nacional llamó Órbita de Clarke a la «órbita geoestacionaria de 36.000 kilómetros (22.000 millas) encima del ecuador».

Una idea tan asombroso no lograba pasar desapercibida, y los recelos no tardaron en llegar. Varios críticos sostuvieron su interpretación sobre los satélites no era original, dado que diferentes investigadores y escritores anteriormente que él, habían tenido la misma visión. Entre ellos aparecen mencionados el ingeniero de cohetes esloveno Herman Potočnik, quién en su texto Das Problem der Befahrung des Weltraums – der Raketen-Motor (El inconveniente de los viajes espaciales – El motor del cohete), escrito en 1928, hizo una primera referencia del suceso. igualmente hay una mención al escritor de ciencia ficción norteamericano George O Smith, que en su novela QRM Interplanetary datada de 1942, «anotó sobre una estación de relevo estacionaria en el cosmos».

El Fin de la Infancia novela publicada en 1953, resulta una de las obras más celebradas de Clarke

El Fin de la Infancia novela publicada en 1953, resulta una de las obras más celebradas de Clarke. Cortesía: brainstomping.com

Como bastantes detractores apuntan, el concepto de satélites comunicacionales llevaba tiempo en el aire. Citado por el mismo Clarke como fuente de su propia inspiración aparece el ingeniero ruso Konstantin Eduardovich Tsiolkovsky, tenido como pionero de la cohetería y astronáutica moderna. Su texto La Voluntad del Cosmos. Sin identificar Inteligencia, 1928, propone la presencia de una criatura cósmico que gobierna a los humanos como sencillos marionetas. Concepto más que apetecible hoy día.

Más allá de estas disputas, Clarke es observado hoy en dia como un vasto divulgador en cuestión de los satélites y futuros usos. Tras su salida de la Royal Air Force, Clarke resuelve matricularse en el King’s College London, con el fin de obtener un título como matemático y físico, logro que obtendrá durante 1948. Ese mismo año Clarke empieza a trabajar como editor para el Physics Abstracts, dedicando ya tiempo completo a la redacción, y que va a derivar en su primera obra de importancia.

Los Nueve Billones de Nombres de Dios, 1953, uno de los cuentos más brillantes de Clarke, donde se aborda el mito de Shangri La

Los Nueve Billones de Nombres de Dios, 1953, uno de los cuentos más relucientes de Clarke, donde se aborda la leyenda de Shangri La. Cortesía: Youtube

El fin de la Infancia – Filosofía de la Desolación

«En Childhood´s End, una casta de alienigenas que aparentan demonios imponen la paz en una Tierra desgarrada por las tensiones de la Guerra Fría. Pero la autentica misión de los alienigenas es preparar a la sociedad para la siguiente etapa de evolución. En un final que es desgarradoramente conmovedor y literalmente conmovedor, Clarke propone que la sociedad puede huir de sus tendencias suicidas solo dejando de ser humana». Gerald Jonas. Arthur C. Clarke, creador que vio la ciencia ficción transformarse en verdad, fallece a los 90 años, 2008.

En 1953 Arthur C. Clarke presenta Childhood’s End (El Fin de la Infancia). La obra remite como autentica revelación de principios por porción de Clarke, al igual que su primordial lectura en cuestión de la vida alienigena. igualmente nos presenta contradicciones por el porción de su creador, quién a pesar de revelarse como ateo consumado, parece nutrir su información de ciertos conceptos bíblicos, después muy explotados durante la culminación del denominado realismo fantástico, y como no del género antiguos cosmonautas. Un lugar de vista desolador parece teñir todo el relato, punto repetitivo en sus siguientes trabajos.

Arrecifes de Taprobane, 1957, libro donde Arthur C. Clark revela sus hallazgos en Sri Lanka junto a su amigo Mike Wilson

Arrecifes de Taprobane, 1957, texto donde Arthur C. Clark revela sus descubrimientos en Sri Lanka al lado a su amigo Mike Wilson. Cortesía: abebooks.co.uk

Este celebrado escrito para bastantes quizás su mejor desempeño, fue acompañado ese mismo 1953 por otro relato corto y a mi comprender formidable, que tuve oportunidad de leer cuando en su instante me topé con El Retorno de los Brujos, donde aparecía reseñado.

Se trata de Los Nueve Billones de Nombres de Dios (The Nine Billion Names of God), donde Clarke aborda con sutileza un enigma para esta escritora divino, nada menos que Shangri La, uno de los apelativos misterios para la imperecedera Shambalah.

«Ceilán, donde vivo desde 1956, es un territorio casi virgen para el arqueólogo subacuático. Mi socio, Mike Wilson, y yo nos dimos cuenta de esto por vez primera cuando buceamos en el gran puerto de Trincomalee, en la costa este de la isla. Nos encontrábamos examinando unos doscientos metros de un promontorio escarpado conocido como Swami Rock, que durante tres mil años (según el mito local) había sido el lugar de un santuario hindú. Si bien no conocíamos nada de la historia del sitio en el instante de nuestra primera visita, pronto nos dimos cuenta de que había algo peculiar en el fondo del mar encima del que nos encontrábamos nadando. Colosales bloques de roca estaban esparcidos en todas direcciones y, si bien estaban envueltos de malas hierbas y percebes, bastantes poseían una apariencia curiosamente artificial. Al comienzo decidimos que esto tenía que ser una ilusión; la acción del mar a veces puede tallar rocas en patrones sorprendentemente simétricos. Pero en el presente teníamos evidencias inequívocas de que debajo de nosotros se encontraba la obra del hombre, no de la naturaleza». C. Clarke, Arthur «Ceilán y el arqueólogo subacuático» Expedición Revista 6.3 (1964): n. pag. Revista Expedition. Museo Penn, 1964

a lo largo de 1956 la vida de Arthur C. Clarke sufre un giro inesperado cuando resuelve abandonar Inglaterra para desplazarse a Sri Lanka, antiguo protectorado británico conocido como Ceilán, ubicado al suroeste de India, con el fin de dar rienda suelta a sus aficiones por el buceo.

En aquella bella isla caracterizada por su devoción al budismo, Clarke encontraría un reciente planeta alejado del ajetreo civilizador, y que desde por lo tanto adoptara como residencia permanente. Fue un cambio decisivo para el ya probado escritor, marcado por hechos trascendentales. Quizás una llamada del destino.

Pero Clarke no se encontraba solo en su retiro índico, sino que lo hizo acompañado por un amigo y ex buzo de la Royal NavyMike Wilson, un entusiasta de la ciencia ficción, y más tarde cineasta de prestigio, Mike Wilson, con quién Clarke llevaría a cabo hallazgo memorable. Para comprender esta historia hay que remontarse al 400 a. C., cuando en aquellas fechas fue levantado en la metrópoli de Trincomalee, provincia oriental, Konesar, uno de los templos más relevantes de veneración a Shiva. Según las crónicas conocidas el santuario era de dimensiones gigantescos, y hogar de inmensos tesoros. Una horrible destrucción tuvo sitio en el siglo XVII a manos de conquistadores portugueses, quiénes arrasaron con el fabuloso santuario.

En Ceilán y el Arqueólogo SubacuáticoClarke narraría aquel terrible hecho:

«La destrucción del santuario empezó el día de Año Reciente hindú de 1624, cuando los soldados portugueses disfrazados de sacerdotes se mezclaron con los adoradores y entraron en los recintos sagrados. Esperaron hasta que el santuario fue abandonado por las multitudes del día de Año Reciente, que siguieron una procesión colina abajo y dejaron solo a unos escasos sacerdotes en Swami Rock. Por lo tanto empezó el saqueo; quizá todos los que quedaban en el santuario fueron asesinados, y en escasas horas se saqueó el tesoro acumulado de casi dos mil años. El santuario de Konesar, para darle su nombre propio, era uno de los más ricos de Asia. Debe haber contenido una fortuna en oro, perlas y piedras preciosas, y si bien los portugueses deben haber capturado la mayor porción de esta riqueza, no la obtuvieron toda, como se demostró 3 siglos mas tarde».

Si bien desde 1950 se procedían ejecutando varios hallazgos vinculados a esta historia por porción de locales, no fue hasta la llegada de Clarke y Wilson que el asunto llamó la atención internacional cuando se comunicó hallazgos por porción de los mismos mientras ambos buceaban.

De nuevo, recurrimos a Clarke:

Kubrick y Clarke. Postales de una dupla que hizo historia en el cine y literatura

Kubrick y Clarke. Postales de una dupla que realizó historia en el cine y literatura. Cortesía: yonomeaburro.net

«El capitel de una puerta de roca, muy erosionado, pero totalmente reconocible, yacía en el caos revuelto de rocas. Al lado a ella había una columna rota, cuyos extremos cuadrados poseían en cada rostro un boceto de pétalos de loto no muy distinto de la Rosa Tudor. Al tiempo que nuestros ojos se tornaron más hábiles para interpretar lo que veíamos, diferentes regularidades empezaron a hacerse evidentes. Las ruinas de algún gran edificio se habían esparcido en el transcurso del fondo marino, donde yacían en una desconcierto desesperada. El agua al pie del promontorio era gran cantidad poco profunda; donde nos encontrábamos buceando no poseía más de cuatro metros y medio de profundidad, y la mayor porción de la mampostería rota estaba a sólo un metro y medio por debajo de la superficie».

Resultó en un descubrimiento inverosimil. Años mas tarde en 1962Mike Wilson que después abrazaría la vida monástica, fue protagonista de otro hallazgo memorable, cuando se encontró durante otra sumersión submarina, con el Swayambhu Linga, obelisco de roca natural, y objeto de poder divino, señalado como perteneciente al mítico y legendario soberano Ravana, uno de los protagonistas de la épica epopeya hindú, El Ramayana. Wilson llegaría a manifestar que este hallazgo motivó varios pasajes de 2001.Una Odisea Espacial. Algo que Clarke continuamente refutaría.

Arthur C. Clarke. Una vida dedicada a la ciencia

Arthur C. Clarke. Una vida consagrada a la ciencia. Cortesía: arthurcclarke.org

2001. Una Odisea Espacial, y el dilema de las deidades

«En su primera carta escrita a Clarke el 31 de marzo de 1964, Kubrick estableció sin embargo que quería trabajar con el creador inglés en una película que explorara ‘las razones para creer en la presencia de vida alienigena’ y ‘el impacto (o falta de impacto en varios sectores) tal hallazgo tendría en la Tierra’. Como estos temas habían sido, en palabras del propio Clarke, su ‘principal inquietud durante los 30 años previos’, el escritor contestó con entusiasmo y cogió la idea, sugiriendo utilizar su cuento de 1948 The Sentinel, como factible base para la película: su concepto central de un objeto extraterrestre desvelado en la Luna». Simone Odino, «Querido Arthur, ¿qué piensas?»: La cooperacion de Kubrick-Clarke en su correspondencia de los Ficheros Smithsonian y London«.

En marzo de 1964 Arthur C. Clarke va a obtener una carta que alterará su destino. Quién lo contacta no es otro que el ya afamado cineasta norteamericano, Stanley Kubrick, escribiendo lo siguiente:

«Estimado señor Clarke:

Es una casualidad muy fascinante que nuestro amigo habitual Caras te haya citado en una conversación que nos encontrábamos teniendo sobre un telescopio Questar. Había sido un vasto admirador de sus libros durante gran cantidad tiempo, y continuamente había querido discutir con usted la probabilidad de realizar la proverbial película de ciencia ficción ‘verdaderamente buena’. Mi principal interés radica en estas amplias áreas, asumiendo naturalmente una gran trama y carácter: Las razones para creer en la presencia de vida alienigena inteligente. El impacto (y tal vez inclusive la carencia de impacto en varios sectores) que tal hallazgo tendría en la Tierra en un futuro cercano. Una sonda espacial con aterrizaje y exploración de la Luna y Marte. Roger [Caras] me dice que planeas venir a Nueva York este verano. ¿Tiene un horario inflexible? En suceso negativo, ¿consideraría venir anteriormente con miras a una reunión, cuyo objetivo sería definir si puede existir o surgir una idea que pueda interesarnos lo bastante a los dos como para querer colaborar en un guion».

2001. Una Odisea Espacial, 1968. Redefinió el cine, encumbrando a Clarke y Kubrick en el proceso

2001. Una Odisea Espacial, 1968. Redefinió el cine, encumbrando a Clarke y Kubrick en el proceso. Cortesía: mexicoescultura.com

Semanas mas tarde de este mensaje, Clarke y Kubrick poseen su primer encuentro en New York. Ambos hombres se cayeron bien, y hablaron durante ocho horas seguidas. Seguirían más encuentros, donde ambos intercambiaron ideas hasta que al final Clarke propuso un viejo cuento de su autoría, The Sentinel (El Sentinela), como motor del plan.

Originalmente el relato fue presentado para concursar en una competición de la BBC durante 1948, si bien no consiguió eco, al final en 1951 consiguió su publicación por medio de una revista, 10 Relatos de Invención, con el título Sentinel of Eternity (Centinela de la Eternidad). El argumento presentaba el hallazgo de un enigmatico monolito en la Luna, hecho por cosmonautas de la Tierra, abriendo un debate sobre nuestro pasado, y sobre las inteligencias creadoras.

Kubrick se entusiasma con el corto, y resuelve tomarlo para base de su futuro film, que empieza a circular con el título tentativo de Viaje Más Allá de las Estrellas. Un hecho asombroso sucede durante mayo de 1964, cuando Clarke y Kubrick son perturbados por la presencia de un OVNI.

Según se cuenta en Visionary: The Odyssey of Sir Arthur C. Clarke, 2012:

«Aun puedo recordar, con gran cantidad vergüenza, mis emociones de fascinacion y emoción, y además el pensamiento que estuvo por mi mente: esto es demasiada casualidad. Desean impedir que hagamos esta película».

por lo visto un objeto muy reluciente surcó el cielo la terraza donde se alojaba Kubrick, mientras charlaba con Clarke. Si bien el avistamiento al final se decantó como un satélite, Kubrick jamás estuvo muy seguro de la contestación, y durante su vida enseñó apertura al asunto. Clarke sin embargo como investigador, continuamente se negó a creer en los OVNIs, argumentando rechazo furibundo. El plan siguió avanzando y en 1965 recibió luz verde de la MGM.

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Tres años mas tarde en 1968, el planeta suspiraría con 2001. Una Odisea Espacial. Fue el nacimiento de una nueva manera de interpretar ciencia ficción en cine, desde una óptica adulta en un salto exponencial que supuso nuevas reglas de fuego en la industria cinematográfica. Clarke y Kubrick trabajaron codo a codo en la redacción de 2001.Una Odisea Espacial, que después vería su edición escrita ya con su nombre definitivo, si bien Kubrick legó a Clarke los derechos literarios de esta especial cooperacion. Hasta Aquí.

Conclusión:

La carrera de Arthur C. Clarke a partir de por lo tanto siguió imparable, adorado por una audiencia que jamás dejó de reverenciarlo. Hasta sus últimos días no paró de escribir, falleciendo en 2008 después de sufrir una dolorosa dolencia. Poco anteriormente de su muerte una fuerte controversia tuvo sitio, al conocerse acusaciones de pedofilia involucrando a Clarke durante su estancia en Sri Lanka. Si bien estos rumores fueron acallados, su suceso sigue en revisión.

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