La zona del Silencio en Durango, México donde las radios fallan y las brújulas giran sin control

La zona del Silencio en Durango, México donde las radios fallan y las brújulas giran sin control

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* La Zona del Silencio es uno de los zonas más enigmáticos de México. Esta área es el hogar de diferentes animales y plantas mutantes. * La zona está colocada en el Bolsón de Mapimí y debe su nombre a una insolita anomalía que corta la comunicación de las ondas de radio cuando se está en el interior del sitio.

* A 630 km de El Paso, Texas, la Zona del Silencio interfiere con las señales de radio, TV, y tiene una historia documentada sobre actividad OVNI.

Hay una zona en el desierto de Chihuahua, en el norte de México, donde las señales de radio no funcionan, y las brújulas giran fuera de control cuando se ubican en las proximidades de piedras en el suelo. Se denomina la Zona de Silencio.

Mide solo 50 kilómetros de circunferencia, y se localiza en la Reserva de la Biosfera Mapimí, una gran extensión de casi 400.000 hectáreas, donde el suelo plano y desolado se entremezcla con afloramientos solitarios de montaña.

“La zona es mi pasión”, dice Benjamín Palacios mientras rebota por el área en su Suburban de 4 ruedas, rodeado de mezquite, cactus y guamis -brillantes flores amarillas que se asemejan a los botones de oro. Palacios, de 61 años, creció en la villa de Escalón, Chihuahua, al borde de la Zona, y actualmente tiene su propio rancho con temas de OVNI en la periferia del sitio.

Entretanto nos dirigimos al corazón de la Zona, Palacios, desvía su camión hacia una pista del desierto. De vuelta en la carretera principal, a solo unos kilómetros de separación, la radio llegó en alto y claro. Actualmente, toca “búsqueda” y escanea sin fin. Sin señal.

Benjamin Palacios en una operación de explotación de sal, Zona de Silencio. T.E. Wilson

Se piensa que la alteración es producida por depósitos subterráneos de magnetita, al igual que los desechos de los meteoritos.

Los efectos generales de la Zona (y tambien su situación) se disputan, pero no hay duda de que la zona, que se localiza en las fronteras de los estados mexicanos de Chihuahua, Durango y Coahuila, tiene una abundancia de actividad celestial, visitas de OVNIs y alienigenas.

 

En el transcurso del siglo XX, grandes meteoritos cayeron en el sur de Chihuahua, en las proximidades de la Zona, y dos cayeron en el mismo rancho -uno en 1938 y otro en 1954. Un tercero cayó en 1969 en el Valle de Allende, justo al oeste.

“Me despertó, y vi que el firmamento se encendía”, dice Palacios de ese meteorito. “Las personas por millas vio la luz y oyó el ruido tremendo, que quebró ventanas. Atrajo la atención de investigadores de todo el planeta”.

El nombre Zona de Silencio no fue dado hasta 1966 cuando Pemex, la compañía petrolera nacional, envió una expedición para explorar la zona. El cabecilla, Augusto Harry de la Peña, se encontraba frustrado por los contratiempos que se encontraba teniendo con su radio. Lo bautizó como la Zona del Silencio.

Esto le dio al área algo de curiosidad. en cambio, el 11 de julio de 1970, la Zona hizo titulares. Fue por lo tanto cuando un cohete Athena fue arrojado desde una base aérea estadounidense en Green RiverUtah, como porción de una misión científica para investigar la atmósfera superior. Se creía que el cohete iba a bajar en las proximidades de White SandsReciente México. En vez de eso, se esfumó y, a las dos de la mañana, se estrelló en el corazón de la Zona de Silencio.

La zona se encontraba actualmente, si bien solo reducidamente, en el centro de atención internacional, y varios habitantes de la zona observaron una oportunidad de turismo. Wernher Von Braun, el conocido investigador nazi que ayudó a los estadounidenses a edificar su proyecto espacial, vino a investigar en nombre de los Estados Unidos.

 

Fue recibido en la estación por el padre de Palacios, por lo tanto alcalde de Escalón. Von Braun hizo los vuelos de reconocimiento en un Cessna para afirmar el sitio del incidente. Con la auxilio de 300 obreros mexicanos, se edificó una ruta ferroviaria de 16 kilómetros a lo largo del desierto hasta el cráter de impacto. Por lo tanto un grupo de norteamericanos vino y excavó.

En el borde de la Zona de Silencio. T.E. Wilson

Von Braun estuvo aquí 28 días mas tarde del incidente”, dice Palacios durante nuestra extensa gira por el área.

“Los norteamericanos trajeron dormitorios temporales, laboratorios, cocinas, instalaciones médicas, y los instalaron aquí mismo en el desierto. Inclusive construyeron una pista para transportar carga directamente a Houston. En tren, arrastraron toneladas de escombros.”

Todo se ha ido actualmente. No existe evidencia del cohete de cinco pisos y de siete toneladas, del cráter de impacto, del ferrocarril o de cualquiera de las construcciones. en cambio, el impacto del cohete originó interés en el lugar, y escasos años mas tarde el gobierno mexicano creó la Reserva de la Biosfera Mapimí.

La reserva tiene una estación de investigación y acoge a investigadores de todo el planeta, bastantes de los cuales son biólogos atraídos por la extraño flora y fauna -incluyendo el reptil terrestre más grande de Norteamérica, la amenazada tortuga Gopherus.

 

Un área mayor que se extiende al noreste es porción de un bolsón, una depresión en el desierto que, debido al grosor del suelo, retiene la humedad. En una era, hace millones de años, la zona se encontraba bajo el mar de Thetys, cuyos remanentes se pueden ver en conchas de mar fosilizadas y en vastos depósitos de sal.

En la actualidad, la sal es explotada por obreros con palas y carretillas. Es suelo complicado, y no es un área donde los forasteros deben aventurarse solos.

“No podemos ir en esa dirección”, dice Palacios, señalando a Tetas de Juana, picos gemelos que disparan directamente desde el suelo del desierto y detrás de los cuales cayeron los dos grandes meteoritos de Chupadero. “Está plagado de viejos pozos de minas, y hubo algo de humedad, lo que puede realizar que la conducción sea dura”.

a lo largo de generaciones, las narraciones han abundado en y en torno de la Zona sobre encuentros con seres insolitos, luces extraños en el firmamento y una abundancia de lluvias de meteoros.

Estos vienen normalmente de las personas que vive en ranchos alejados, o de los forasteros que se han perdido en el desierto. Las personas ha observado bolas de fuego en el firmamento y, a veces, las llamas rodando por los lados de las montañas como masivas rodadoras encendidas.

“Hay múltiples historias de alienigenas y OVNIS en la Zona”, dice Geraldo Rivera, un burócrata estatal que además es el experto de OVNIs.

“Las personas a veces se pierde en la Zona. Cuando esto sucede, a veces los seres altos y rubios aparecen de la nada.”

 

Aquellos que confirman haber hallado a los alienigenas altos y de pelo rubio, manifiestan que los individuos hablan un español perfecto, piden solo agua y desaparecen sin una huella. Cuando se les duda de dónde vienen, los seres — conocidos como nórdicos — dicen solo “arriba”.

Inclusive Benjamín Palacios tiene una historia.

“Poseía 12 años cuando una luz apareció desde arriba y nos rodeó totalmente”, dice. “Viajaba con mi hermano en la Zona. No conocíamos lo que se encontraba ocurriendo. Cuando volvimos al rancho, nos dimos cuenta de que habíamos perdido dos horas.”

 

¿Es cierto? Casi no parece importar mientras nos movemos a lo largo del suelo plano, el sol que se fija al oeste y la luna, directamente enfrente, levantándose sobre una cordillera lejana. Aquí en el desierto el planeta se siente distinto. Es como si estuviésemos en un fulcro, la tierra inclinada, con una bola de fuego naranja levantando un platillo metálico en una tranquila y celestial sierra.

 

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