Procedimiento para hacer viajes interestelares a la velocidad de la luz es descrito por investigadores de Harvard.

Una reciente propuesta fue hecha por dos profesionales de Harvard que sugirió un modo de viajar a una velocidad cercana a la luz sin necesidad de motores ni dispositivos propulsores empleados en la actualidad.

Las investigaciones científicas respecto a los viajes espaciales a larga distancia son un objetivo que, aún con el alto nivel de tecnología existente, no se ha logrado completar.

Si pudiéramos usar medios naturales para manipular la velocidad de una nave, podríamos enfrentar los desafíos de atravesar inmensas distancias espaciales. Esto permitiría que estas naves alcanzaran velocidades relativistas similares a las de la luz para viajar a través del universo.

El anteproyecto de dos científicos, Abraham Loeb y Manasvi Lingam, sugiere con el uso de hipótesis que el aprovechamiento de la energía resultante de la explosión de una estrella es totalmente viable para lanzar una nave espacial. Esta explicación fue publicada recientemente por los expertos en Física Teórica y Astrobiología.

¿Qué medidas se podrían tomar para hacer posible esto?

La obra de Johannes Plenio, editada por Mundo Oculto, fue tomada desde Pixabay.

Sería posible alcanzar la propulsión espacial si se utilizara una vela solar o magnetica que se nutriera de los efectos de una supernova. Esto sería equivalente a cómo un barco navega con la fuerza del viento cuando hay brisas.

Esta forma de propulsión se caracteriza porque la radiación solar se refleja en un material específico creado para ello, consiguiendo que este refleje los rayos solares y logre trasladar una fuerza de presión sin ningún tipo de combustible.

Para alcanzar mayores índices de velocidad, otra posibilidad es la utilización de prácticas energéticas dirigidas. Esto significaría que se apunte con un rayo láser hacia la vela de la nave espacial a fin de impulsarla y lograr los objetivos deseados.

Algunas personas especialistas han argumentado que apenas una vela cuyo peso no llegue a medio gramo por metro cuadrado puede alcanzar velocidades similares a la velocidad de la luz. Estas velocidades relativistas son las que permiten ampliar los horizontes espaciales.

Los investigadores afirmaron que los objetos astrofísicos podrían alcanzar la velocidad de la luz en un abanico de situaciones. Entre esas circunstancias se cuentan los cuerpos como estrellas masivas, microcuásares, supernovas, nebulosas de viento de púlsar y núcleos galácticos activos.

Se utilizan conceptos relacionados a la energía solar para crear una presión hacia una vela reflectante que ayude al avance, sin recurrir a motores ni propulsores.

 

Explosión supernova

Impresión artística de una supernova. Crédito: Desy/laboratorio de Comunicación científica

Una supernova es una explosión estelar que es mil millones de veces superior la que emite el Sol en un mes. En comparación, el viento solar es insignificante, ya que sólo aumenta la velocidad de una vela solar en un milésimo de lo que viaja la luz. En cambio, el impacto de la supernova podría multiplicar la velocidad hasta diez veces su normalidad.

Los retos son una parte natural de la vida y a lo largo de los años nos han ayudado a crecer, madurar y aspirar a alcanzar nuestros metas. Estos compromisos tienen el poder de convertirnos en una versión mejorada de nosotros mismos y nos permiten desarrollar nuevas habilidades que harán que seamos mejores en varias áreas.

Las dificultades de viajar a través del espacio son numerosas, y evitar la destrucción de naves espaciales requiere una precaución extrema. Por ejemplo, conseguir eludir los gases elementales creados por cuerpos estelares masivos sería esencial para que el viaje tenga éxito. Para ello, se necesita abrir la vela cuando se produzca la explosión y después pliegarla para reducir al máximo la fricción con el gas ambiental.

Para poder sacar el mayor provecho de la supernova, resulta imprescindible que se elabore una vela solar con materiales capaces de reflejar la luz y evitar accidentes por calentamiento. Además, es necesario conocer con minuciosidad el tiempo exacto en que explotará la estrella para ubicar adecuadamente al vehículo para aprovechar al máximo los beneficios que otorga.

Para completar la misión de forma exitosa, es esencial que se tomen las medidas necesarias para calcular el recorrido que hará la nave una vez sea empujada hacia el espacio exterior. Esto ayudará a evitar accidentes causados por partículas sólidas como meteoritos.

Los expertos creen que alguna civilización tecnológicamente avanzada puede haber aplicado y puesto en práctica muchas de sus propuestas sobre cómo desplazarse por el universo.

En la actualidad, se sigue tratando como una posible hipótesis, aunque hay muchos interesantes datos que sugieren lo contrario. ¿No estás de acuerdo?