¿Por qué la Antártida es un imán para las historias de ovnis?



El fenómeno meteorológico de extrañas lluvias que caen en forma de gotas de sangre o hilos blancos, son insólitos sucesos documentados sin explicación aparente que traen de cabeza a la comunidad científica actual .

 

El cabello de ángel es una sustancia que se compone de hilos de seda que llueven sobre la tierra. Es un fenómeno en todo el mundo, cuyos hechos más comunes se registran en América del Norte, Nueva Zelanda, Australia y Europa occidental. No hay ninguna prueba conocida de por qué se forma esta sustancia, o incluso de que se compone. Pero lo que es innegable es que se trata de un fénomeno natural muy bello en el que miles de " pelusas" blancas revolotean por el cielo durante unos breves instantes.

 

 


 

 

Hay especulaciones de que han salido de arañas u otro tipo de hilado de seda, e incluso se atribuyen a los ovnis, ya que a menudo se han asociado con avistamientos de los mismos. Debido a su carácter sensible, ha sido difícil recopilar y analizar.

 

Los informes históricos de cabello de ángel muestran que la sustancia se desintegra, o se evapora, dentro de un breve periodo de tiempo de la formación.

 

Una teoría relacionada con el fenómeno OVNI es que la sustancia es “aire ionizado aguanieve fuera de un campo electromagnético” que rodea a una nave. El incidente más relatado de cabello de ángel se produjo en Oloron, Francia, en 1952.

El evento se caracterizó por una gran cantidad de avistamientos de aeronaves sin explicación.

 

 


 

 

El 2 de noviembre de 1959, en la ciudad portuguesa de Évora, el cabello de ángel fue recogido y analizado por los técnicos de las fuerzas armadas y los científicos de la Universidad de Lisboa. Las conclusiones declararon que la sustancia estaba tan avanzada que podría ser un organismo unicelular de algún tipo, un producto vegetal, no animal.

 

Al comienzo del siglo XIV, ya se hablaba de una sustancia gelatinosa llamada jalea de estrellas.

La jalea de estrellas se describe como una gelatina blanca translúcida o grisácea, que tiende a evaporarse poco después de la caída.

En el pasado, la sustancia se ha vinculado con las lluvias de meteoros.

 

 


 

 

Pero no es la única lluvia extraña que se ha dado en el planeta, Charles Fort, durante años se dedicó obstinadamente a reunir miles de datos donde cuenta de extrañas lluvias caídas en distintos sitios del planeta. Consiguió reunir más de 60 mil notas - todas extraídas de revistas y diarios muy renombrados - que daban cuenta de esas raras lluvias.

 

El 14 de febrero de 1870, cayó en Génova, Italia según el profesor Beccardo, director del instituto Genovés de Física, citado por Fort, una sustancia amarilla que cubrió las calles, al punto de que era difícil caminar. Según se estimó, la cantidad de esta materia amarilla que cubrió Génova era de aproximadamente 100 mil toneladas.

 


Extraño y desconcertante caso de una lluvia de peces acontecida en la localidad de Ishikawa, Japón, en 2009.




 El 30 de abril de 1887 se produjo una lluvia densa, ardiente, negra y pestilente. El mismo fenómeno se repitió el 9 de octubre de 1907 y el 2 de marzo de 1908. La "explicación" fue que se trataba de polvo de carbón que habría flotado en el aire desde las minas de Gales. Pero una lluvia similar se registró el 20 de enero de 1911 en Suiza y otra en el cabo de Buena Esperanza, el 5 de febrero de 1912. Según el reverendo James Rust una lluvia negra cayó en Slains, Escocia, el 14 de enero. Otra en Carluke, a 250 km. de Slains, el 1 de mayo. Y otros dos en este sitio el 20 de mayo de 1862 y el 21 de octubre de 1863. El informe químico identificó esta sustancia no como un producto volcánico o ceniza, sino como escoria de fundición". "Resulta imposible - dice Fort - imaginar que un producto artificial como es la escoria de hierro haya podido caer en tan grandes cantidades y en sitios tan distintos". Y agrega un dato sorprendente: El 9 de noviembre de 1819 cayó una lluvia negra de escoria de metal sobre una vasta zona de Canadá. Esta lluvia fue acompañada de una sacudida sísmica y de una intensa oscuridad aunque era pleno día.

 


No sólo caen - según Fort - diversos colores desde el cielo. En ciertos momentos de la historia, y en los más variados lugares, se produjo la precipitación de sustancias realmente increíbles.




El 13 de agosto de 1819 en la ciudad de Amherst, en Massachusetts, un objeto misterioso, recubierto de una pelusilla como la que se encuentra en la fábrica de paños, se abatió contra el suelo. Separada la pelusa apareció una sustancia pulposa de color amarillento que despidiendo un olor muy nauseabundo, se volvió de color rojo vivo por el simple contacto con el aire.

 

 


Lluvia de sangre en Kerala, India.




En Londres, la tarde del 5 de mayo de 1848, cayó una lluvia extrañísima. Traducida textualmente la nota de Charles Fort dice la siguiente: "A las 5 de la tarde el cielo estaba apacible sobre la ciudad de Londres. De pronto sin previo aviso, comenzó a soplar un fuerte vendaval que hizo volar a toldos y sombreros. El sol se apagó y una oscuridad densa se desplomó sobre la ciudad. Apenas se podía ver a dos pasos. A partir de ese momento comenzó a caer desde la alto un copioso chubasco de agua y peces. Durante casi 1 hora cayeron miles y miles de pequeños peces de una 15 cm de largo, de color plateado y grandes aletas.

Examinados por los expertos no pudieron ser reconocidos. Se enviaron muestras a todas las Universidades de Inglaterra y ninguna pudo decir de que especie eran esos peces. Finalmente, una comunicación llegada desde el Cairo y firmada por el decano de la facultad de ciencias naturales de esa ciudad informó que esos peces correspondían a una especie de agua dulce que prolifera en el mar de Galilea. No se pudo explicar cómo habían caído sobre Londres esos peces que los palestinos llaman Pez de San Pedro.

 

 

Sin embargo una de las lluvias más inquietantes fue la que se produjo en India, una lluvia de sangre durante los meses de julio y septiembre del año 2001, en la comarca de Kerala, un extraño fenómeno que sigue intrigando a muchos científicos desde entonces. Una lluvia espesa y roja como la sangre estuvo cayendo del cielo de forma intermitente durante dos meses. La lluvia manchaba la ropa y secaba las hojas de algunas plantas y era espesa como la sangre humana


Los misterios de la Antártida siguen intrigándonos. ¿Podría ser que este mundo remoto y helado sea más que un simple refugio científico: sea también una puerta de entrada para descubrir la existencia de vida extraterrestre en nuestro planeta?

¿Por qué la Antártida es un imán para las historias de ovnis?
Crédito de imagen ilustrativa

La Antártida, el continente más austral de la Tierra, es un vasto desierto helado que durante mucho tiempo ha capturado la imaginación de científicos y aventureros. Su belleza austera y gélida es innegable, pero son los rumores y teorías sobre la actividad extraterrestre los que realmente han provocado la intriga global. ¿Podría este entorno aislado y extremo ser algo más que un simple desierto árido? ¿Podría ser realmente un puesto secreto para formas de vida extraterrestres? ¿Lo sabríamos? ¿Y por qué está bien siquiera hablar de ello?

En el centro de estas teorías está el ambiente extremo de la Antártida. El Polo Sur es un lugar de frío intenso, con temperaturas que a menudo caen hasta los escalofriantes -56 grados Celsius (-89,2 °C el 21 de julio de 1983). Los fuertes vientos pueden superar los 160 kilómetros por hora, creando un paisaje tan hermoso como inhóspito. A pesar de estas condiciones, allí residen algunas almas resilientes: investigadores y científicos que viven en estaciones dispersas, dedicados a comprender este ecosistema único. ¿Pero podrían ser vecinos involuntarios de una presencia extraterrestre oculta?

Una perspectiva histórica: de las expediciones nazis a los encuentros militares

La historia que rodea la presencia extraterrestre en la Antártida se remonta a varias décadas. En la década de 1930, surgieron informes sobre expediciones nazis al continente, supuestamente para explorar cuevas de hielo escondidas y descubrir tecnología alienígena. Estas historias cobraron fuerza después de la Segunda Guerra Mundial, cuando, según se informó, el ejército estadounidense se embarcó en expediciones similares. Se dice que estas misiones encontraron algo más que hielo y nieve; tropezaron con naves extraterrestres, lo que sugiere una presencia que iba más allá de los límites terrestres.

Estos relatos históricos se han visto reforzados por numerosos avistamientos de OVNIs bien documentados en la Antártida, particularmente desde la década de 1940. Estos avistamientos describen una variedad de fenómenos inexplicables, principalmente objetos voladores no identificados que emergen de las profundidades heladas. Este tipo de informes han seguido apareciendo a lo largo de los años, cada uno de los cuales añade una nueva capa al misterio y alimenta la especulación en curso sobre la actividad extraterrestre en el continente.

Denunciantes, escepticismo y la narrativa ovni moderna

En los últimos años, a medida que ha evolucionado la conversación global en torno a los ovnis, más personas han presentado sus propias historias. Estos denunciantes, a menudo personas que trabajaron en estaciones de investigación en la Antártida, cuentan historias de estructuras misteriosas escondidas debajo del hielo: búnkeres enormes , túneles extensos y más. Si bien es importante abordar estas historias con una buena dosis de escepticismo, nos obligan a mantener la mente abierta sobre lo que podría haber debajo de la superficie de este enigmático continente.

Entre los aspectos más intrigantes de estos informes se encuentran las descripciones de extraños huecos en el hielo y enormes estructuras en forma de túneles. Estas formaciones, a veces descritas como que conducen a redes complejas o instalaciones subterráneas profundas, plantean la pregunta: ¿Estamos ante formaciones geológicas naturales, o podrían ser evidencia de una presencia extraterrestre, escondida en una de las regiones más remotas e inexploradas de la Tierra?

Abrazando lo desconocido

Los misterios que rodean la Antártida son tan profundos y complejos como el propio continente. ¿Será posible que entre el hielo y la nieve haya evidencias de vida extraterrestre? ¿Podría la Antártida ser más que un centro de investigación científica? ¿Podría ser también una puerta de entrada para descubrir vida extraterrestre en nuestro propio planeta?

A medida que continuamos explorando este mundo remoto y fascinante, las posibilidades parecen tan infinitas como la extensión helada misma.

La extrema lejanía y las duras condiciones del continente lo han preservado como uno de los lugares menos perturbados de la Tierra, convirtiéndolo en un lugar ideal para cualquier civilización que busque el secreto y la soledad. Si los seres extraterrestres eligieran un lugar en la Tierra, la lógica dicta que sería un lugar alejado de las miradas indiscretas del ser humano, donde su presencia podría pasar desapercibida durante siglos, si no milenios.

La Antártida, una tierra envuelta en hielo y misterio, ofrece más preguntas que respuestas. Esta vasta e indómita naturaleza, aparentemente árida y sin vida a primera vista, puede esconder secretos que van mucho más allá de nuestra comprensión actual. La posibilidad de que bajo sus capas de hielo de un kilómetro de espesor y sus implacables tormentas de nieve se encuentre evidencia de vida extraterrestre es un pensamiento que enciende la imaginación y desafía nuestra percepción de nuestro propio planeta.

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